POV ADD
Joder ese laboratorio es demasiado sofocante para ser tan espacioso, es imposible estar mucho tiempo ahí. No sé cómo hice para tranquilizar un poco a Eve, las palabras me salieron sin pensarlo, pero bueno supongo que al saber el dolor que debe estar sintiendo me compadecí de ella.
¿Qué estoy diciendo? Si los Nasod no pueden sentir, pero pude notar que le disgustó esa noticia. Kukukuku creo que nuevamente me estoy volviendo loco.
Al salir de ahí caminé un rato hasta llegar a la cafetería, necesitaba un café y otra barra de chocolate. Pedí lo que quería y me senté en una de las mesas más alejadas. No quiero socializar con nadie ahora.
Tomaba mi café mientras pensaba que provechos podría sacar de estudiar la anatomía de Eve, bueno si así se le puede llamar. ¿Cómo es que divago tanto? Desde que salí como internado de aquí me pasa. Definitivamente sigo estando loco kuku.
Sentía que dos personas se acercaban a mí, vaya suerte la que tengo. Alcé la vista un poco para encontrarme con unos doctores muy peculiares. Una mujer que, a juzgar por sus orejas puntiagudas, era una Elfa, de cabello y ojos verdes claro, curvas definidas y una pechonalidad algo excesiva; y un tipo moreno de cabello negro, ojos amarillos, con una cicatriz en su cara y un curioso brazo mecánico que, a juzgar por mis conocimientos, tiene toda la pinta de tecnología Nasod.
-Hola, tú debes ser el nuevo neurólogo, ¿verdad?-, me habló aquella mujer. Bien, lo que menos quería, tener que hablar mientras estoy metido en mis pensamientos. Asentí secamente.
-Oh, ya veo, un gusto conocerte, mi nombre es Rena y mi compañero es Raven-
-Es un gusto-, habló el pelinegro mientras extendía su mano hacia mí. No me apetecía en lo más mínimo que me tacharan de antipático en el lugar donde trabajaría así que respondí a su saludo.
-Pueden llamarme Add-. Una cara de sorpresa se dibujó en el rostro de la chica.
-Así que es verdad, tú estuviste internado aquí, que curioso-. Abrí los ojos como platos. ¿Cómo es que sabían que estuve metido en este manicomio? Al parecer notó mi sorpresa porque siguió hablando.-No, no, no te sientas mal, eres muy conocido aquí, muchos te toman como un modelo a seguir-, terminó de decir.
-Kukuku no me sentí mal, solo me disgusta que los rumores corran tan rápido-, y es cierto, no me dejarán en paz por eso. Nuevamente empiezo a arrepentirme de trabajar aquí.
-Lamento eso-, dijo la peliverde mostrando una señal de disculpa con su cabeza, -Espero que te sientas a gusto y que podamos conocernos mejor como compañeros de trabajo-, concluyó mientras mostraba una tierna sonrisa.
Esa sonrisa... me recuerda...
-Oye, ¿pasa algo?-, me preguntó Raven. Creo que fui muy obvio recordando épocas dolorosas con esa simple sonrisa.
-Eh... no nada, iré a trabajar. Nos vemos luego-, me despedí y salí de ahí lo más pronto que pude, quería tomar aire fresco, así que caminé para conocer partes de esta instalación que antes no conocía y luego salir.
Miraba cada cuarto de los pisos inferiores. Recuerdo que solían encerrarme en un cuarto especial del segundo piso, después echaré un vistazo. Mientras recorría los pasillos me encontraba con diferentes personas que durante mi estadía también estuvieron aquí y con las que tuve que compartir de vez en cuando, aunque debo aceptar que eran buenas personas.
Ara Haan, una linda chica un año mayor que yo, de cabellos largos lisos oscuros y ojos bicolores miel y rojo. La conocí en mi tercera terapia, había caído en una depresión profunda por no lograr salvar a su hermano de los demonios; en cierta forma me siento culpable por haberlos sellado en su mundo sin saber esto. Digamos que fue como una amiga para mí en esos momentos, pero luego de cinco terapias no la volví a ver, nunca supe por qué.
ESTÁS LEYENDO
/Elsword\: A miracle?...
Fanfic¿Quién lo diría? Tras intentar viajar en el tiempo para recuperar mi pasado, fracasé. Todo mi esfuerzo en vano me llevó a la locura; casi destruyo una villa, y fuí internado en un manicomio. Al salir de aquel lugar y retomar mis estudios me contacta...
