CAPITULO 4 "Canta para mí"

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Los hermanos ojiazules comían las hamburguesas acompañadas con esas deliciosas papas que había comido Castiel hace una semana atrás, cuando vio por primera vez a Dean, el amigo de su padre. Mientras que los hijos de Chuck comían en la barra, Dean iba y venía llevando pedidos por todo el bar.

En la noche era como cualquier bar, pero en el día funcionaba como un restaurante, el ambiente era agradable y muchos de los clientes venían desde el tiempo de la anterior dueña.

—Es lindo.— comentó Lucifer mirando lascivamente al rubio.

—Luci.— nombró con ligera molestia.

—Tranquilo hermanito, no es mi tipo.— sonrió mostrando sus blancos dientes mientras que el menor miraba otra vez al frente llevándose un bocado de hamburguesa— el rubio es todo tuyo.

Castiel se ahogo un poco haciendo que el mayor se ría fuertemente.

—Deja de decir estupideces Luci.

Cuarenta minutos esperaron para que el bar se fuera vaciando, hasta que ya solo quedaba un par de personas. Benny llegó en ese tiempo a reemplazar a su amigo hasta la noche en que le tocaba de nuevo el turno a Dean.

Ya los hermanos Shurley habían dejado la barra para trasladarse a una mesa, el rubio termino de hablar con su mejor amigo para acercarse al par.

—Bien, ¿qué quieren?— preguntó sin rodeos. El mayor sonrió ladinamente.

—Queremos que le cantes a Castiel— dijo Luci poniendo en vergüenza a su hermano menor.

—¿Qué?— pregunto el rubio. ¿Para qué querían que él le cantara al pelinegro?

—Veras mi hermanito Cassy tiene una exposición dentro de un par de semanas y no ha logrado hacer ningún cuadro. Pero extrañamente tú lo inspiras, ya que después del concierto pudo pintar algo. Qué, en mi humilde opinión fue bastante bueno.

—¿Yo te inspiro?—cuestionó el rubio al pintor tras escuchar la explicación del mayor.

—No— contestó serio el pelinegro— tal vez tu música— dijo girando su rostro sin atreverse a mirar esos brillantes ojos verdes, que no admitiría, pero lo dejaba sin aliento.

—Como sea, queremos que le cantes a nuestro hermanito así puede pintar.—la voz del pelirubio atrajo la atención de Dean.

—¿Queremos? ¿Hermanito?— cuestiono sin entenderlo.

—Sí, mis hermanos y yo te pagaremos. Será como un trabajo.

Los verdosos ojos de Dean se abrieron sorprendidos, ¿le van a pagar por cantarle al pelinegro?

—Creo que esta suma será suficiente— habló de nuevo Luci dándole un codazo a Castiel, quien entendiendo el mensaje sacó de su gabardina un cheque para luego extenderle.

Dean no podía creer la gran suma que había en el cheque, eso eran mínimos tres meses de trabajo en el bar. Sorprendido los miro de nuevo.

—Lo sé, es muy poco— dijo el mayor sobre interpretando la expresión del rubio— tranquilo, te daremos el doble cuando finalice las dos semanas.

—¿Enserio?— preguntó con un hilo de voz a los hermanos. Ambos asintieron.

Una bien remunerada suma le daban por cantarle al pelinegro, eso sí que el Dean no se lo esperaba.

—Acepto— dijo decidido mirando a los hijos de Chuck.

_*_

El auto rojo hizo sonar su bocina haciendo que el gran portón de metal abriera dándole paso al deportivo rojo brillante y al Impala negro a la mansión Shurley. Los dos autos se estacionaron en gran aparcamiento frente a las escaleras de mármol gris que llevan a la gran puerta de madera de la entrada.

Your song for me - Destiel #SA2018Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora