CAPÍTULO 7 "El valor de la amistad"

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El clima en el bar había cambiado radicalmente, hacia unos minutos Benny, Abaddon y Dean compartían miradas recordando viejos y dolorosos tiempos; pero la aparición del pelinegro nuevo amigo de Dean revolucionó a los tres. Ambos rubios atendían con una sonrisa a los clientes, mientras que la pelirroja le hacía compañía a Castiel en la barra.

El rubio entregó el último tarro de cerveza de su bandeja para luego mirar al par, la novia de Crowley hablaba con el ojiazul sin parar mientras que él simplemente asentía. La curiosidad invadió a Dean preguntándose qué le estaría contando a Abaddon.

—Parece que le agrada a jefa.— comentó Benny detrás de él, Dean giro a ver a su amigo que le devolvía la mirada con una sonrisa.

Así es, Abaddon es la dueña de aquel bar donde el par de rubios trabajan. La forma en cómo la pelirroja adquirió el local era completamente clasificado, al igual que el pasado de los tres.

—¡Hey! Me traes una cerveza.— pidió un cliente que se encontraba al fondo jugando en la mesa de pool. Dean asintió y marchó a la barra a preparar el trago.

—La piña colada es para niñitas que fingen que beben. Ellas no duran ni un segundo...— le contaba la pelirroja a Castiel. El rubio sonrió ante la charla de su amiga.

—Hey Dean, prepara dos de estos.— ordenó la ojiazul señalando la copa vacía del líquido verde— Castiel quiere probar uno.

El ojiverde se sorprendió, miró al hijo de Chuck que no parecía el tipo de persona bebedora. El ojiazul lo miró con esos profundos azules, asintió con la cabeza, seña suficiente para que el mayor empezará a preparar el par de Martinis. Luego de unos minutos el rubio dejo el par de copas frente a sus amigos, mientras tomaba el tarro de cerveza y lo llevaba hacia el cliente que lo pidió.

La noche había avanzado a paso rápido con Benny y Dean pendientes de los clientes, apenas había pasado tiempo este último con el pelinegro que se había tomado el tiempo de verlo. Pero para Castiel aquella había sido una buena noche, había conocido a Abaddon una mujer muy peculiar y un poco más a Benny, el mejor amigo de Dean.

—Lo siento.— se acercó el rubio, mientras que la pelirroja y Benny estaban ocupados con los últimos clientes dejando libre a Dean— no pude ni hablar contigo esta noche.

—Está bien.— contestó el pelinegro sin emoción en su rostro, aunque en su interior estaba alegre— me gusto estar aquí a pesar del mucho ruido y la gente, fue... diferente.

El mayor de los Winchester le sonrió mientras tomaba asiento al lado de su amigo, Cas inclinó la cabeza sin entender, aún había varios clientes, no como hace algunas horas pero si varios. El pelinegro iba a hablar cuando el rubio con sus brillantes ojos verde lo interrumpió.

—Me tomaré un rato, además Benny y la reina lo tiene controlado.— dijo haciendo una seña con la cabeza a los nombrados. Él asintió, era diferente hablar con el par, pero sin duda alguna era mucho mejor hablar con el rubio a su lado.

—Sabes Cas, estaba pensando. Ya que Abaddon te hizo probar el Martini, yo podría hacerte probar algo nuevo.— los ojos azules se posaron en su persona, Dean sonrió de lado—¿qué te parece unas clases de guitarra?

—Mi padre y mi hermano lo intentaron, yo no soy bueno con la música.— contestó luego de un silencio.

—Inténtalo de nuevo.— insistió— si te gusta podemos juntarnos a tocar después de que finalices los cuadros.

Ya Dean llevaba cinco días trabajando con Castiel. Con rapidez se había acostumbrado a la presencia callada y la alexitimia* del pelinegro, por ello sabía que le quedaba poco tiempo así, ya quedaba una semana y un par de días para la presentación, luego de eso serían amigos que se verían de vez en cuando o eso creía Dean. EL rubio no era el único que había pensado en el poco tiempo que les quedaban, Castiel también pensaba en algo para verse más seguido.

Your song for me - Destiel #SA2018Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora