Sus respiraciones eran aceleradas, sus labios estaban a tan solo unos centímetros de cerca. Esteban la miraba con anhelo, solo esperaba su permiso para besar sus labios nuevamente como lo estaba deseando desde que la besó el día anterior.
-Pequeña déjame besarte... Lo estás deseando tanto como yo. -Le murmuró en el oído. Le besó el lóbulo de la oreja y ella gimió. Ese hombre si que sabía encenderla.
-Esteban... Aquí no. -Le susurró y él la miró encantado, le dio un beso rapido en los labios y arrancó el auto.
Ella lo miró divertida, sabía que estaba haciendo mal pero aún así, no podía resistirse al deseo de estar con él y poder besarlo libremente.
Esteban ya había planeado un día para ambos, estaba convencido en que ella sentía algo por él y no pensaba desaprovechar la oportunidad de conquistarla... Él irremediablemente se estaba ilusionado con ella, María lo descolocaba, su dulzura, su belleza, su delicadez, lo estaban volviendo loco. Al parecer su padre no se había equivocado en escogerla a ella como su esposa... ¿Estaba dispuesto a casarse con ella? Se preguntaba él, sorprendido de sus sentimientos.
Entre risas, pequeños diálogos y canciones que sonaban en el auto, llegaron a una casa de campo, era de Esteban.
La casa era hermosa, tenía una decoración impecable, todo era paredes blancas y piso blanco, los muebles eran de madera oscura. Todo un lujo. María entró de la mano de Esteban, estaba nerviosa pero no quería demostrarlo. Que hacía ella ahí con el, se preguntaba.
-Te gusta? -Le preguntó él abrazandola por atrás y depositando un beso en el cuello de ella.
-Es muy hermosa, es tuya? -Le preguntó ella mientras él le seguía depositando besos en su cuello.
-Si, es mia. Algo de beber? -Le dijo después de alejarse un poco de ella.
-Un vaso de agua. -Él asintió y se fue a la barra que tenía.
-Quiero mostrarte algo... -Le entregó el vaso y la hizo levantarse para que lo acompañe a la parte trasera de la casa.
-Tienes alberca!! -Dijo María emocionada, a ella le encantaba nadar y al ver esa alberca tan grande, sus ojos se iluminaron.
-Si pequeña... -La abrazo por atrás, hundiendo su rostro en el cuello de ella, susurró. -Es toda tuya.
-Esteban... -Se alejó un poco de él, Esteban andaba muy pegado a ella y la estaba poniendo nerviosa. -Que hacemos aquí? -Le preguntó seria.
-Vamos a pasar un rato agradable pequeña, tranquila que no va a pasar nada que tu no desees. -La tomó de la mano, la acercó a él y le depositó un sutil beso en la mejilla. -Nos metemos a la alberca? -Le sonrió para darle confianza, lo que menos quería era espantarla.
-No tengo traje de baño... No puedo meterme. -Le dijo un poco triste.
-Eso ya lo solucioné, compré traje para los dos antes de llegar a las oficinas. Vamos a disfrutar de este día al máximo! -Ambos sonrieron.
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-No me queda mucho tiempo... Quieren hacer uso de la letra firmada. Que voy a hacer! -Decía el padre de María, los problemas económicos seguían y él no encontraba solución. Se estaba sumergiendo en el alcohol, la única solución que tenía era casar a su hija, pero no era capaz de hacerlo.
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-Wow... estás hermosa. -Esteban la miró embelesado.
María sonrió, pero la mirada de Esteban la sonrojó. Llevaba un traje de dos piezas, color negro. El cual resaltaba su cuerpo a la perfección. Su cabello lo había sujeto en una cola alta, lo que permitía ver su hermoso cuello. Esteban le sonrió y luego se lanzó al agua, para poder controlar su cuerpo traicionero.
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"No le temas al amor"
RomanceAmor, pasión, odio, deseo. María y Esteban, un amor que nació irremediablemente... Pero que para conseguir la felicidad, tendrán que superar muchos obstáculos. Quieres vivir nuevas emociones con tu amada pareja Tekila? Ésta es tu ima perfecta! Dé...
