Capítulo 7

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El silencio se hizo presente en aquel espacio, la tensión de Esteban podía percibirla María, que a unos centímetros observaba sus movimientos, y se preguntaba mil veces... Quien era esa mujer!?

Esteban sin saber que hacer, se alejó de Fabiola. Mientras trataba de buscar las palabras para explicar la situación, ya que María se veía descolocada.

-Fabiola que haces aquí? -Preguntó con voz dura.

-Vine a verte mi amor... No te alegra verme? -Quiso abrazarlo nuevamente pero Esteban se echó para atrás.

-Fabiola por favor... Estoy en horario de trabajo. -María alzó las cejas... Que quería decir con "horario de trabajo".

-Si mi amor... Ya lo sé. Pero es que siempre que te llamo o vengo, no puedes atenderme. Te extraño Esteban... -Dijo quejándose. María harta de seguir viendo aquello, resopló y avanzó hacia la puerta.

-Con permiso. -Murmuró, pero Esteban corrió hacia ella y la tomó del brazo.

-Maria espera, Fabiola ya se va... -La miró a los ojos.

-No se preocupe señor San Román, termine con su novia y luego me busca.

-María por favor... -Suplicó.

-Esteban deja que se vaya, tu y yo tenemos cosas más importantes que hacer... -Dijo Fabiola.

-Fabiola quieres callarte!? Yo no tengo nada que hacer contigo... -Le espetó con furia.

-Vaya pero genio el tuyo... -Murmuró Fabiola.

-Puedes irte de una vez? Necesito hablar con María a solas. -María que estaba a punto de estamparle un puño a esa mujer que miraba con deseo a Esteban, caminó hacia el ventanal para tomar un poco de aire.

-Está bien, prometes llamarme en cuanto acabes, mi amor? -María resopló. Esteban al percibir el enojo de su pequeña, siseó.

-Fabiola, la última vez que nos vimos, fui muy claro contigo... A que viene todo esto ahora?

-Ya lo sé Esteban, tú no quieres relaciones formales... -Maria giró y clavó sus hermosos ojos en los de Esteban, quien creyó que ella celosa, era mucho más hermosa aún. -A mi me costó aceptarlo, pero ya lo hice... Por eso vengo buscándote días enteros, estoy dispuesta a ser solo una amiga y poder pasarla bien, cuando te apetezca. -dijo con voz seductora.

A María se le hirvió la sangre, escuchar como aquella descarada se le insinuaba a Esteban, hizo que se retorciera de celos, por lo que sin poder estar un minuto más callada, dijo con decisión.

-Dudo mucho que a Esteban... -Decía mientras se acercaba a él y le tomaba la mano. -Le apetezca pasarla bien contigo, pues ya me tiene a mi. -Fabiola parpadeó perpleja. -Y si no te molesta, podrías ya irte... Tenemos muchaaaas cosas por hacer, verdad "mi cielo"? -Esteban completamente sorprendido por el arranque de María, asintió y la besó ante la atenta mirada de Fabiola.

-Si pequeña... -Dijo después de aquel beso. -Ya la oíste Fabiola, ahora por favor... -Le señaló con una mano la salida y ésta totalmente descolocada, salió echa una furia.

Esteban se rió a carcajadas, mientras que María seguía roja de la cólera.

-Que te causa tanta gracia? -Él la tomó de la cintura y pegándola a su cuerpo, le susurró.

-Te ves hermosa cuando estás celosa. -Ella resopló y se alejó de él.

-Pues a mi no me da gracia. -Siseó.

-Lo siento pequeña. -Se acercó a ella y tomandola de la cintura, le susurró sobre sus labios. -Esa mujer no se compara en absolutamente nada contigo.

"No le temas al amor" Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora