Esteban caminó hacia ella, rogando que le dijera que quería irse con él y si era posible, pasar la noche juntos. Necesitaba conversar con ella, saber porqué se hacía la desentendida con el matrimonio, si todo seguía en pie. Quería comprenderla, saber que estaba sucediendo. Porqué tanta indecisión de su parte, se preguntaba.
Maria meditaba las palabras de su hermana, era cierto, esas podrían ser las últimas horas que estaría con él. Quizás las mejores horas de su vida, porqué iba a despedirse del que había sido el gran amor de si vida, se preguntaba porque la vida era tan injusta. El destino había jugado con ella como le había dado la gana, poniendo en su camino a Esteban, para que perdiera la cabeza por él. Y ahora simplemente le arrebataba de las manos la oportunidad de ser feliz realmente.
Pensó en hacer lo 'correcto', irse a casa con su hermana y dejar que el tiempo simplemente sanara su dolor. Pero de pronto su mirada se enfocó en el rostro de él, sus ojos hicieron contacto con los de él y supo que era lo que realmente quería.
-Nos vamos? -Preguntó Esteban, cuando llegó hasta ellas. Maria asintió lentamente, recorriendo su cuerpo con la mirada. Esteban se percató de ello, y carraspeó la garganta. Ella se levantó sin quitarle la mirada de encima, él la tomó de la mano y entrelazó sus dedos con los de ella.
-Dejamos a Emilia y luego... -Se acercó a susurrarle al oído. -Tu y yo nos vamos a otro lado. -Esteban pasó la saliva con dificultad, al escuchar el tono de sensualidad que había puesto Maria en sus palabras. Asintió y la miró directamente a los ojos, encontrando en ellos un brillo especial. -Vamos Emi. -Dijo Maria sin apartar su mirada.
-Vamos. -Murmuró Emilia, pasó por delante de ellos y sonrió al ser testigo de las miradas que se estaban dedicando los dos. -Le avisaré a Lety que nos vamos, esperenme en el estacionamiento.
-Ok, ten cuidado. -Mencionó Maria. Emilia asintió y se retiró.
-A donde iremos, tú y yo? -Preguntó con una sonrisa en los labios, Esteban.
-No sé... Dímelo tú. -Dijo ella acercando su rostro al de él.
-Lo pensaré entonces. -Ella asintió sonriente, Esteban la tomó de la cintura y la besó. -Vamos.
Se dirigieron a la salida, Esteban iba por detrás de ella, sin apartar la mirada de su mujer. Quiso golpear a más de un hombre, que descaradamente habían observado el cuerpo de Maria, pero no podía culparlos... A él también lo traía babeando.
Llegaron al estacionamiento y ella se abrazó el cuerpo. Esteban que se percató de eso, la pegó a su cuerpo y deslizó su brazo por el hombro de ella.
-Estás helada, pequeña. -Dijo preocupado.
-Me muero de frío. -Musitó ella.
-Allá está mi coche, tengo una casaca ahí. -Llegaron a su auto y Esteban le entregó su casaca. -No pensaste en el frío que ibas a sentir con ese vestidito? -Dijo divertido mientras veía como ella se colocaba la casaca.
-Pues sí, pero se me olvidó mi abrigo. -Miró hacia la entrada del antro. -Donde está esa niña... Por dios, me muero de frío. -Esteban sonrió y se acercó a su cuerpo.
-Sé de una manera exquisita para perder el frío...-Murmuró él mientras la abrazaba. Ella sonrió lascivamente y arqueó una ceja.
-Ah sí? Y cuál es esa manera? -Él mirándola fijamente la tomó por la cintura y la besó con fervor. Maria se estremeció por el contacto y deslizó sus manos por la cabeza de él.
-Te he extrañado tanto... -murmuró entre besos. -Te necesito mi amor.
-Yo también Esteban. -Susurró ella. Esteban la arrinconó contra el auto y siguió besándola, mientras sus manos se perdían por el interior de su vestido. Maria jadeó cuando Esteban posó sus manos sobre sus glúteos y los estrujó. -Este... Esteban, espera... -Decía con la respiración agitada.
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"No le temas al amor"
RomansaAmor, pasión, odio, deseo. María y Esteban, un amor que nació irremediablemente... Pero que para conseguir la felicidad, tendrán que superar muchos obstáculos. Quieres vivir nuevas emociones con tu amada pareja Tekila? Ésta es tu ima perfecta! Dé...
