Capítulo 15

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Señor...- Llamó a la puerta del despacho de su jefe, quien le contestó que pasara. -Ya le tengo noticias, efectivamente señor, están en este preciso momento casándose.

Maldita sea! -Espetó con rabia. -Eres un inepto! Te dije que me mantegas al tanto de los movimientos de esa familia, ahora no podré hacer nada. María tendría que estar casándose conmigo y no con ese imbécil de San Roman. -Furioso daba vueltas en círculo. -Ahora va a saber toda la familia Fernández de que soy capaz. Ya sabes que tienes que hacer... -Dijo mirando a su empleado, él asintió y salió del despacho a seguir las ordenea de su jefe. -Ya veremos quien gana esta batalla San Román. -Sonrió y se tomó de golpe su vaso de whisky.
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-Estás muy hermosa, tanto que todos los hombres de esta fiesta deben estar deseando estar en mi lugar. -María le sonrió y le dijo al oído.

-Lo mismo pienso yo de todas las mujeres que están devorandote con sus miradas, pero no puedo culparlas... Estás guapísimo de novio. -Ricardo se acercaba a ellos y miró con pena a su hija.

-Siento tanto que estés pasando por este mal momento. -Maria se soltó de su futuro esposo para abrazar a su padre.

-Papá no te agobies más, créeme que lo menos tengo en este instante es malestar. Pero ya luego hablaremos de todo y comprenderás... hay mucho por conversar. -Le guiñó un ojo a su padre y le sonrió a Esteban. -Hagamos esto rápido.

Esteban la miró y sonrió, por fin se casaría con la mujer que amaba... después de tantos dias difíciles, podía sentirse tranquilo y feliz. Cumpliría su más anhelado deseo, casarse con aquella mujer que ahora lo miraba enamorada con una sonrisa de oreja a oreja, la cual era la unica mujer que le habia robado hasta el aliento.
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Leticia, Emilia y Dionisio, observaban a unos metros a los novios, las hermanas no entendían nada y le preguntaban a Dionisio si sabía algo.

-Yo sabía que mi hermano estaba enamorado de María, que andaban en algo pero cuando venía para aquí tenía la mismas preguntas en mi cabeza que ustedes tienen. También estoy perdido.

-Todo esto fue planeado por nuestros padres, y no midieron las consecuencias, María ha pasado dias terribles al pensar que perderia a Esteban, ahora la veo feliz pero la verdad estoy desconcertada. Papá tendrá que explicarnos muchas cosas. -Decia Emilia con un poco de molestia, pero cada vez que veia a su hermana sonreía.

-Veamos el lado bueno de todo esto, esos dos se aman y ahora estaran juntos por siempre. -Murmuró Leticia mientras miraba a Dionisio que sonreía por la situación. -Vamos ya van a empezar con la ceremonia.

Los tres se acercaron hacia el centro del salón, donde ya se encontraba el juez frente a los novios.

-Estás segura verdad? -María asintió y él suspiró. -Señor juez, puede empezar. -sentenció sin dejar de mirar a María.

-Ya no llores mujer, María está tranquila, me dijo que tenía que explicarme varias cosas. Creo sin temor a equivocarme que María está contenta de que sea Esteban con quien tiene que casarse. -Abrazaba a su esposa por los hombros, que no dejaba de llorar.

-Está hermosa y ahora tiene un brillo diferente en sus ojos, pero aun así no podré olvidar todos estos dias, hemos pasado por muy malos ratos Ricardo y espero que hayas aprendido la leccion, que jamás vuelvas a hacer algo sin pensar en el daño que puedas ocasionarnos. -Le recriminó y él asintió.

-De eso no tengas la menor duda mujer, nunca más jugaré, te lo prometo.

La ceremonia empezó y todos miraban con atencióna la pareja que ahora se aceptaban como marido y mujer para siempre... María estaba contenta por ese momento no quería pensar en nada mas que no fuese en Esteban y ella. Despues de todo, no había sido tan malo el acuerdo de su padre, pero las dudas volvían a su cabeza por ratos... decidió esquivar esos pensamientos y concentrarse en lo que decía finalmente el juez.

"No le temas al amor" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora