2

1.3K 76 1
                                        

-Theo-dije llamando la atención de mi hermano.

-¿Mande pequeña?

-¿Por qué papá es así con nosotros?-su mirada cambió con mi pregunta.

-es porque a él aún le duele la muerte, me mamá-contesto tranquilo.

-la extraño.

-yo también, pero no te preocupes que yo jamás te dejaré, ahora vamos tenemos que escondernos de papá, hasta que se calme.

-esta bien!

Comenzamos a caminar hacia el armario donde nos escondíamos, pero papá me tomó de una de mis coletas.

-¡Suelta la! —grito Theo.

-callate mocoso, porque no te largas como tu madre.

-¡Papá suelta, me, me lastimas!-dije con lágrimas en los ojos.

-callate mocosa-dijo aventando me contra la pared.

-______, estás bien- dijo Theo llegando a mi lado.

-sí-dije viendo mi brazo con un gran corte.

...

Desperté sudando y algo agitada. Tomé mi ropa y fui al baño para darme una ducha, Isa seguía dormida así que podría tomarme mi tiempo, entré a la ducha y di un baño disfrutando del agua tibia. Salí de bañarme y me puse un pantalón estilo militar con una blusa negra y mis botas militares, salí del baño encontrándome con Isa mirando una fotografía de mi familia.

- Tu madre era bonita —comentó.

-sí, mi hermano Theodoro es el que más se parece a ella!

-puedo notar lo, y a donde irás?

-mi tío tenía un amigo con un local de armas para caza, podría empezar por ahí, o tal vez en la casa de un de mis amigos!

-¿Y dónde queda eso?

- ¡A unas 4 cuadras de aquí, y después iré a la tienda!

- ¿Qué clase de amigo era ese?

-uno de mi pasado-la verdad es que recordaba perfectamente a Fernando, él fue mi primer novio, desgraciadamente las cosas no funcionaron por su relación con las pandillas, pero nunca dejamos de ser amigos.

-era peligroso?

-le decían diablo, pero era muy buen chico - contesté desactivando los candados electrónicos de la puerta - por si lo necesitas la contraseña es mi nombre.

-ten mucho cuidado -dijo acompañándome hasta la puerta.

-Descuida, sé cuidar de mí, pero por si no regreso en la tarde encierra te en el cuarto y sal cuando necesites, las provisiones te deberán durar al menos 3 meses.

-promete me que regresaras - dijo abrazándome - no quiero perder a mi mejor amiga.

- —No lo harás —dije para luego cerrar la puerta.

Caminé hasta el auto en el que llegamos ya que había decidido dejarle las llaves de mi mustang a Isa por si era necesario que escapara, al cabo de unos minutos ya me encontraba en frente de la casa de Fernando. Cuando bajé fui directo a la puerta y al llegar a esta entré rápidamente con mi cuchillo en mano, comencé a caminar y explorar la casa para asegurarme que fuera segura, cuando me cercioré por completo comencé a caminar al cuarto de mi amigo, entré y comencé a explorar la habitación cuando sentí algo duro golpear mi cabeza.

-pero que carajo!-dije sujetando me la cabeza.

-_____?-dijo una voz conocida.

Rápidamente me giré encontrándome con Fernando.

-pero que coño, estás vivo-grite abrazándolo fuertemente.

- ¿Tío, qué está pasando?—dijo una pequeñita de alrededor de 3 años.

-Descuida, Ali es una amiga.

-un gusto, Alison, soy _____-dije estrechando su pequeña mano.

- ¿Tú nos llevarás con papá?

Mire confundida a Fer, y al ver su cara lo entendí todo.

-si pequeña yo te llevaré con tu padre- miré a mi amigo y este me susurró un gracias, yo solo asentí con la cabeza.

-yei-dijo emocionada para después abrazarme.

-bien Ali ve a tu cuarto _____ y yo tenemos que hablar de algo!

-está bien, tío.

Mire a Fer esperando a que él hablara.

-sus padres están...

- —Descuida, no tienes que decirlo—dije abrazándolo.

-estamos aquí desde que inició todo esto, se me hace raro que estés por aquí!

- viene a buscar a mi familia...pero bueno, podrían venir conmigo, estoy en mi casa, lleva a la niña y dile a mi amiga Isa que yo te mando!

-¿No irás con nosotros?

-debo buscar armas.

—Yo tengo suficiente— dijo para después desaparecer al sótano unos minutos y regresar con una bolsa deportiva bastante grande.

-son...

-así es!

Abrí la bolsa encontrándome un montón de armas alrededor de unas 15.

-cada una está cargada y tengo municiones restantes.

-wow de dónde las sacaste todas, yo calculaba que tuvieras dos o tres.

-antes de esto nos preparábamos para algo grande!

-ho...bueno, pero de todos modos debo ir por más armas, no podemos confiarnos, además también debo ir por provisiones y medicamentos.

Ambos llevamos las cosas a la sala y Fer se fue a alistar cosas de él y su sobrina. Cuando bajó traía dos mochilas con él.

-bien tú ve a mi casa y toca, dile a Isa que vas de mi parte.

- ¿Segura que no quieres que te acompañe?

-segura, me sentiré mejor de saber que estás cuidando a tu sobrina y a mi amiga-terminamos de meter las cosas al auto.

- —Nos vemos —dijo subiendo al auto.

Nuevamente tome camino hacia el centro de la ciudad, ahora llevaba conmigo dos pistolas en mi cinturón y una en mi vota militar y el a otra traía un cuchillo, llegue a la tienda que por fortuna estaba a las afueras del centro, me metí por la puerta trasera tratando de no llamar tanto la atención, estaba metiendo las armas en la segunda bolas cuando escuche un caballo acercar se, rápidamente me agache, el caballo comenzó a alejarse y proseguí con mi trabajo, cuando ya había llenado tres bolsas lleve dos al auto que estaba escondido en el garaje del lugar, cundo regresaba por la bolsa restante escuche disparos. Me asomé por la ventana y vi a un chico siendo subido a la fuerza en un auto, rápidamente salí de la tienda y comencé a disparar al auto, lo cual no resultó ya que solo llamé la atención de esas cosas, comencé a retroceder para ingresar a la armería cuando escuché una pistola siendo cargada.

-Baja el arma y dime a dónde se han llevado a mi amigo —dijo una voz bastante gruesa.

Hice caso omiso y me di la vuelta encarando al sujeto que me había hablado.

-baja la tú-dije apuntando a su cabeza.

Tal parecía que ninguno de los dos iba a bajar el arma, pero justo detrás de él apareció una de esas cosas y disparé, él se dio la vuelta y nuevamente me miró.

-de nada-dije bajando el arma.

-¿Quién eres?

-creo que no tenemos tiempo de presentaciones-dije señalando a una mandada de esas cosas.

Cada quien tomó sus cosas y corrió por donde más le convino, obviamente yo fui hasta la armería, subí la última bolsa al auto y emprendí camino a casa no sin antes revisar una farmacia y un minisúper.

Perdona si te digo ADIOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora