Capítulo 17: Después de embriagarse viene la resaca (parte 2)

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Y por último, Johnny, quien tomó mucho más que todos los antes mencionados. Y por supuesto, cometió algunos errores, errores que tal vez repercutirían en su plan contra los Lee.

Después de beber y estar sumamente borracho, no tuvo la paciencia suficiente para esperar al chofer que había ido a dejar a Taeyong una hora antes. Así que decidió simplemente caminar hasta la casa, su caminar era tan desequilibrado que en ocasiones había conseguido caer al suelo. Después de caminar unas cuantas calles llegó a una casa de un color azul con puerta blanca, sacó la llave de su saco y abrió aquel portón. Ese fue su primer error, porque jamás en su sano juicio habría entrado de esa forma a esa casa y mucho menos si alguien lo estaba siguiendo.

Al entrar no cerró la puerta; segundo error, porque aquel sujeto que lo estaba siguiendo entró tras de él sin hacer mucho ruido. Recorrió el pequeño pasillo que se encontraba antes de llegar al comedor y la cocina, conocía perfectamente aquel lugar y con toda confianza abrió el refrigerador para sacar algo de comer, emborracharse daba un hambre de locos. Después de acabarse algunos topers de comida que se encontraban dentro del frigorífico, tomó todo el jugo que había.

Cuando terminó de asaltar el refrigerador, dejó todo un desorden y comenzó a caminar hacia la parte de atrás de la casa, abrió una puerta y se adentro, era como su estudio en la casa en la que vivía con los demás chicos, pero había sólo una diferencia, ese cuarto tenía una puerta secreta que dirigía a otro cuarto, después de que torpemente trató de abrir el otro cuarto, cuando al fin lo logró, la puerta se cerró tras de él.

El intruso después de unos minutos se asomó por la puerta par ver un cuarto completamente vació, entró presurosamente y trató de buscar algo pero no encontró la entrada a aquel cuarto en el que Johnny se había metido. Salió del estudio y comenzó a explorar el lugar, trató de buscar pistas o indicios que le indicarán el motivo por el cual Johnny se encontraba en ese lugar, pero en la planta baja no encontró nada. Comenzó a subir las escaleras y entró a los cuartos, primero entró a un cuarto que parecía ser el de un hombre, no había fotos, ni notas, ni cartas, ni nada, era como si nadie viviera ahí. Siguió entrando a cada cuarto que encontró, pero nada, estaba a punto de rendirse  cuando abrió el cuarto de una niña, ahí si había fotos. Sacó fotos de cada uno de los retratos, incluso de los juguetes, encontró papeles, cartas, notas y cuadernos, sacó fotos de todo el material y conforme con lo que había encontrado salió de aquel lugar, sin saber que una cámara lo había grabado todo.

Johnny entró a aquel cuarto secreto, en él habían pequeños televisores que grababan las veinticuatro horas del día cada rincón de esa casa, y por supuesto la casa en la que vivía con los demás y también el café de Yuta. También habían pizarras grandes que tenían muchas notas y fotos, y otras que tenían planes y pasos a seguir, habían dos escritorios, uno lleno de archivos de adopción, negocios, investigaciones y muchas cosas más. Y otro tenía una computadora de escritorio potente.

Y por supuesto había un gran sofá, en el que no dudó ni un minuto en acostarse en él. Todo ese lugar tenía una pinta de alguna especie de guarida secreta de algún agente especial de la CIA o algo por el estilo. Pero la realidad es que ese cuarto era la única razón por la que Johnny no había enloquecido todos esos años después de la muerte de su madre y la muerte de su pequeña hermanita Mery, con la cual no compartía ningún lazo de sangre pero sí una historia. Johnny junto con Yuta habían adoptado a aquella niña, ellos no decían a nadie que era su hija, simplemente para ellos era una hermanita, alguien que había cambiado la vida de ambos. Pero un trágico accidente la había sacado abruptamente de sus vida, días antes de que muriera la habían secuestrado para pedir una suma realmente alta de dinero y ellos como habían podido consiguieron esa suma elevada de dólares, después de de dar el rescate una semana después de que Mery había regresado con ellos un auto la había atropellado.

Amar es... estar locoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora