«¿En qué pensaba?»

558 27 21
                                    


Las cosas no iban a mejorar en ningún momento, la situación sólo tendía a ir en decadencia, en bajada, no estaba destinado a mejorar, para nada. Los Perdidos sólo iban de mal en peor, tan así como asistir a clases extremadamente necesarias, y los tiempos libres, encerrados en sus respectivas habitaciones. Nadie los visitaba, salvo Ben; en una de las ocasiones Lonnie llamó la puerta de las chicas, pero Mal sólo la juzgó, como el resto de sus amigos hacían con ellos. No quería de su parte ni un poco de lástima o compasión. Sólo querían que la tortura terminara de una buena vez, no lo soportaban y era cada vez más difícil aguantar los insultos. ¿Qué habían hecho de malo?

Lo único que los reconfortaba eran ellos mismos. Mal tenía a Evie, y viceversa, Carlos y Jay seguían siendo amigos y cada vez mejores amigos. Sentían incomodidad con ellos mismos, no se aceptaban, y ellos eran inocentes, no merecían aquel desprecio... No querían volver a la isla, podían haberse marchado cuando todo comenzaba, pero no lo hicieron. Les mantenía fuerte la idea de estar mejor en un lugar como ese... Porque sus padres harían cosas peores con ellos, y los desconocidos no lastiman tanto como tus propios padres juzgando sobre tus decisiones. Lo que sufrían en Auradon era la escuela, pero en la isla era una vida miserable, la posibilidad de que mejoren las cosas para ellos, eran de menos cero.

Ben se encontraba sentado con las piernas cruzadas sobre la cama de Carlos, con la cabeza de éste último sobre su regazo, hablando sobre la próxima coronación; junto con la compañía de Jay en la habitación. Al hijo de Jafar jamás le molestó las muestras de afecto entre el príncipe y su mejor amigo, pero ellos dos trataban de no incomodar de todas formas... Pero se estaban acostumbrando, aprendieron a aceptar la realidad, y cada vez que querían tomarse de las manos, Jay no lo tomaba como relevante, podría decirse que lo pasaba por alto. Pero realmente sentía felicidad por ambos cada vez que se miraban en silencio, se abrazaban, o tomaban sus manos. Era ese tipo de felicidad que sientes por dos personas que sabes que se aman, y deben amarse; el amor de Ben y Carlos era tan puro, que cualquiera se hubiera enamorado de su historia.

— Lo siento, Ben —, dijo Carlos, jugando con los dedos de su novio, — No creo que ninguno de nosotros vayamos—. Habló refiriéndose a sus amigos y a él. Y Jay asintió, concordando con su compañero.

— ¿Puedo saber por qué?— Preguntó Ben, mirando fijamente a Carlos.

— ¿En serio crees que el que Carlos y tú sean novios, y nosotros tus amigos hace que ellos dejen de molestarnos?— Preguntó con sarcasmo el hijo de Jafar.

— Podrías decírselo sin el sarcasmo...

— No tiene sentido que no vayan—, dijo Ben, ignorando el sarcasmo.— Son mis amigos, prácticamente mis mejores amigos.

— El "prácticamente" hizo que todo el momento adorable se fuera por un caño...

Carlos rió ante el comentario de Jay junto con Ben.

— Son mis mejores amigos—. Aclaró Ben, tratando de arreglar las cosas.

— ¿¡Intentas arreglarlo!?— Exageró Jay, jugando. — ¿En serio esperas que vuelva a querer ser tu amigo después de esto?— El hijo de Jafar tocó su pecho con una de sus manos, fingiendo ofensa. — Te informo, príncipe, que ni en sueños.

Carlos se reía a carcajadas, haciendo que Ben lo hiciera también.

— Ya, en serio—, Ben trataba de no reírse para charlar seriamente con sus novio y su amigo. — De verdad me gustaría mucho que vayan a la ceremonia. Es algo importante y ya saben... Tal vez podamos arreglar las cosas con la escuela y el reino.

— ¿Qué te hace tener tanta fe en el mundo, Ben?— Jay preguntó seriamente.

— Simplemente tengo un poco de esperanza, es todo—. El celular de Ben vibró y lo sacó de su bolsillo, recibiendo un mensaje de Lonnie.

Wicked Game «Benlos» [ACTUALIZACIONES LENTAS]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora