Capítulo 20

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—Y bien, querido... — la primera en comenzar es Margoth, lo que no me sorprende en absoluto—. ¿Estudias? ¿Piensas hacerlo? ¿Trabajas?

—¡Tía! —la reprendo y en respuesta ella se encoge de hombros, pero mira con interés al pelinegro a mi lado—. Al menos una pregunta a la vez.

Jax parece aterrado, hasta puedo decir que su frente está sudando al menos un poco. Wow, no pensé que esto lo afectaría de esta manera. ¿Quizás fue un error que viniera? Tendríamos que haberlo dejado para otro momento, al menos cuando estuviera solo papá, con dos es un poco más... asfixiante y más si es de Margoth de quién estamos hablamos.

— S-si, estudio — titubea mientras se muerde el labio, y es la primera vez que lo oigo tartamudear, así que sonrío por inercia y le lanzo una mirada divertida—. Y pienso estudiar diseño gráfico.

Oh, en todo este tiempo jamás le pregunté a Jax qué quería estudiar. Qué desconsiderado de mi parte, aunque él tampoco me preguntó a mi... ¿o sí?

Diseño gráfico... supongo que es porque le encanta dibujar, a mi mente vienen de inmediato sus cómics. Lo que me recuerda a Caroline y sus impresionantes dibujos, más tarde le contaré sobre ella, quizás puedan compartir clases algún día.

—Interesante —dice papá al fin, dejando a un lado el tenedor y centrándose ahora en él—. ¿Y por qué?

—Pues —Jax arruga sus labios en una mueca adorable—, me gusta dibujar. Aunque también estoy entre algo que tenga que ver con las historietas, me gustaría trabajar dibujándolas para alguna empresa o algo así.

Recuerdo el dibujo que me regaló, yo comiendo helado en la banca, todavía lo tengo sobre mi mesa de luz... Y el que encontré en su carpeta cuando admitió que me observaba todo el tiempo... bueno quizás no todo, pero aun así, pensarlo así me hace feliz.

—¡Deberías mostrarnos algún dibujo! —grita emocionada tía Margoth—. A mí también me encanta dibujar, nene, pero me dedico más bien a lo que tiene que ver con la moda... Dibujo los bocetos de la ropa que luego quiero que hagan para mí, ¿no es genial? Dibujar es lo máximo, ¡pero aún más tener tu creación en tus manos!

Definitivamente ella no parece de la edad que tiene, pero eso es lo que más llama la atención y lo que más atrae a las personas, supongo.

—Pienso lo mismo, y también me gustaría ver algún boceto de los tuyos. —responde él y sonríe con sinceridad. Sus hombros se relajan visiblemente al ver la aceptación por parte de mi familia, algo de lo que yo estaba segura él se ganaría.

A la mujer frente a mí le brillan los ojos y sé que Jax se la ha ganado por completo, ya no hay vuelta atrás. Pero, ¿quién puede resistirse al encanto Jax Moore?

—¿Y hace cuánto se conocen? —pregunta papá, ladeando su cabeza.

Jax toma sus cubiertos para volver a la comida, así que supongo que esta pregunta la tengo que responder yo, pero no sé si es porque quiere seguir comiendo o porque se olvidó hace cuánto nos conocemos.

—Pues... —hago un recuento mental—. Alrededor de tres semanas.

Me encojo de hombros y me dispongo a comer, pero papá vuelve a hacer otra pregunta logrando que me atragante.

—¿Y dónde se conocieron?

¡Mierda! Piensa rápido Jenna...

No puedo decirle que lo conocí fuera del edificio de Jason, porque primero: definitivamente eso sería raro y caerían mil preguntas de su parte que no estoy muy dispuesta a responder y, segundo: recuerdo que ese día le dije que me iba a un cumpleaños de la prima de Nina.

Ahuyentando los miedos de JaxDonde viven las historias. Descúbrelo ahora