Capítulo 5

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-¿A qué te refieres con que no puedo? 
-Eso, que no puedes, así que será mejor que nos dejes a Faith y a mí en paz.- me di la vuelta y me fui a buscar a Faith para largarnos de ahí.
-Espera, no entiendo que es lo que te molesta. Si no quieres contarme de ti, lo entiendo, solo no corras.- suplico detrás de mí. No esperé que hiciera eso, jure que simplemente se iría.
-¿Por qué quieres conocerme? No soy una persona con la que las personas quieran socializar.
-Me pareces interesante.

(…)

Después de ir al supermercado y de ese incomodo encuentro, John nos invitó a Faith y a mí a comer a un restaurante de comida mexicana, a Faith le encantó la idea ya que ella nunca había probado los tacos, esta será su primera vez 

-Todos en este lugar me conocen así que pueden pedir lo que quieran, la casa invita.- dijo John cuando íbamos llegando al lugar.

El restaurante era genial, era totalmente rustico con telas de muchos colores colgando de las paredes. En un pequeño escenario que había al fondo, estaban unos mariachis tocando y cantando, había muchas familias sentadas disfrutando de la comida, un cuadro hermoso.

-¡Mira, mami! ¡Juegos! .- comenzó a saltar muy emocionada esperando a que le diera permiso de ir a jugar.
-Podemos pedir una mesa cerca de los juegos para que puedas echarle un vistazo a Faith, si quieres.- Sugirió John algo tímido.
-Si, por favor.- Le dediqué una sonrisa.

En cuanto nos dieron la mesa, Faith corrió directo a los juegos dejándonos solos a John y a mí.
Estuvimos callados por un largo tiempo, o por lo menos eso pareció. Llego una señora con un largo vestido blanco y con trenzas y listones de colores chillantes a tomarnos la orden. La señora comenzó a hablar con John muy animada, al parecer John si conocía a las personas en este lugar.

Mientras hablaban comencé a observar con detalle a John. Era de piel bronceada, cabello muy negro y lacio, sus ojos, DIOS, sus ojos. Eran verdes, de un verde muy profundo y tenía unas pestañas muy pobladas y largas. Sin duda, no era feo.

-Y bien, cuéntame. ¿Eres de aquí? .- pregunto John sacándome de mi transe.
-Emm… no en realidad, nací y crecí en Philadephia pero hace 2 años vine a vivir aquí.
-¿Vives sola aquí desde los 16 años? ¿Estas bromeando? .- sabía que se sorprendería, por eso odio hablar de mí.
-No bromeo. Cuando Faith cumplió un año fue cuando tome la decisión de venir aquí.
-¿Y porque dejaste a tu familia por venir aquí sola?
-Yo… emm… no lo sé.-Me puse muy nerviosa, no quería hablar de esto.- ¿Y tu? Jamás te había visto por aquí.- Desvié el tema.
-Bueno, a diferencia de ti, yo si nací aquí, toda mi vida estuve aquí pero hace 5 años me fui a vivir con unos primos a San Francisco.
-¿Y estando en San Francisco no te hiciste un drogadicto como todos los que viven ahí? .- pregunté con un poco de humor y el comenzó a reír.
-No, tranquila, yo no me meto en esas cosas, aunque si las he probado. No son lo mío.- admitió
-Me alegra.

(…)

Que será lo que no quiere decirme, no me explico porque cuando menciono su pasado ella simplemente se pone tensa y desvía el tema, trata de evadirlo.
Cuando terminamos de comer lleve a Sabannah y a Faith a su departamento y yo regresé a mi hogar con mi hermana Briana.

-¿Dónde estabas? Me tenías muy preocupada, creí que llegarías para comer conmigo.- Me recibió mi hermana con su adorable regaño de mamá insoportable. 
-Lo siento, fui a comer con una… amiga.- Dude un poco pero no entiendo porque.
-Con que amiga ¿eh? Suena interesante.- se acercó a mí, me jaló de la mano y me llevo al sofá.- Ya, cuéntame quien es.- comenzó intrigada.
-Es una amiga, solo quería ser amable.-dije con modestia. Si quería ser amable con ella 
-Es que ese es el problema, tú no eres amable con nadie, mucho menos con una mujer. Aunque me duela admitirlo, tu eres un cabron de primera.- no sé porque, pero me dolió, no sabía que hasta mi hermana me veía así.
-¿De verdad crees que soy un cabron?
-Generalmente lo eres.- esperaba una respuesta diferente.
-Bueno, estoy cansado así que iré a ducharme y dormiré un poco.- No le permití seguir hablando porque yo ya estaba subiendo las escaleras.

(…)

-Faith, no es bueno que comas dulces tan tarde.- le advertí cuando pude ver que sacó el frasco de la cocina.
-Solo uno, por favor.- puso sus panitas suplicando e hizo un pequeño puchero.
-Bueno, solo uno.- Tomó muy feliz el dulce y dejo el frasco de nuevo en la cocina.

Otra de las razones por las que Faith es la mejor hija del mundo es porque es la niña más obediente que hay.

John me sorprendió el día de hoy, no podía creer que de verdad estaba siendo sincero y amable conmigo, solo me preocupa darle demasiada información
Unos segundos después mi teléfono comenzó a sonar, era un número desconocido pero aun así conteste.

-¿Hola?
-¿Hablo con la chica más misteriosa y molesta de San Diego? .- esa voz, demonios.
-¿Cómo demonios conseguiste mi numero? .-este tipo ya me estaba asustando
-Me robé el celular de mi hermana para conseguirlo.- confeso y pude escuchar una pequeña risita de su parte.
-Demonios, John. ¿Cómo puedes robarle a tu hermana?
-Ya lo regresé, tranquila, respira.- y me pregunto porque sigo hablando con el.
-¿Solo hablabas para molestar? 
-No… lo siento… yo solo… quería preguntarte algo.- de repente estaba totalmente serio, ya no reía.
-De acuerdo, dímelo.
-¿Tu… crees que soy un cabron? .- esa pregunta no me la esperaba.
-Sí, lo eres.

Nothing Was Wrong |1° temporada|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora