En cuánto lo vi en la tienda pensé que tenía que hablar a solas con él. Era muy pronto para decirle mi sentimientos pero debía conseguir una oportunidad para descubrir que estaba pasando por su cabeza que lo hacía querer evitarme. Sin embargo habían muchos obstáculos en mi camino, Rosalya, que no se despegaba de mi excepto para buscar más prendas "que me quedarían perfectas", y Kentin cuyo hábito siempre había sido seguirme. Además estaba el mismo Lysandro quién continuaba ignorándome al punto de hacerme dudar de mi propia existencia. Desde el primer momento rehuyó mi mirada ¿Por qué lo hacía?
Me preguntaba eso mientras de forma ausente me probaba un vestido que Rosalya había empujado contra mi pecho, una vez lo tuve puesto salí del vestidor y me percaté de que ni Rosalya ni Kentin estaban fuera. No sabía dónde habían ido, ni sentí el sonido de sus pasos al marcharse. Me estaba volviendo tan ensimismada como Lysandro, me perdía en mis pensamientos sobre él, era culpa suya.
Lo miré a lo lejos, estaba sentado en una silla al lado del mostrador, su libreta se encontraba abierta sobre su regazo, su mirada profunda y perdida cómo siempre ¿En quién piensas tú Lysandro? ¿Estás enamorado de alguien? ¿Es esa persona Rosalya?
Seguí su mirada y vi a través de las puertas de cristal a Leigh, Kentin y Rosalya descargando enormes rollos de tela de una furgoneta. La miraba a ella, ¿era cierto? Pensé que no era posible, que simplemente mi mente fatalista me estaba jugando una mala pasada, seguramente para tratar de desanimarme y así darme por vencida. Me regañé por ser una cobarde y tomé aire antes de caminar hacia él.
—Hola, Lysandro.
Se sobresaltó un poco y al sentir al fin su mirada sobre mí, por primera vez sentí nerviosa. El me sonrió, y cada vez mi corazón latía más rápido, sonreí también.
—Buenas tardes, Lara. Lindo vestido.
Había olvidado por completo que llevaba puesto el vestido que Rosalya me había dado para probarme. En ese mismo momento Kentin, Rosalya y Leigh, entraron cargando las telas y haciendo ruido. Me sentí casi desesperada porque mi oportunidad había llegado a su fin. Si es que fue una oportunidad en primer lugar.
—Quisiera hablar contigo más tarde, a solas.
Me sentí contenta de haber logrado perturbar, aunque sea un poco, su expresión siempre tan impasible, no pasó inadvertida para mí su sorpresa, enrojecimiento y ligero nerviosismo al contestarme.
—Claro, estaré fuera cuando termines tus compras.
Casi no pude concentrarme el resto de la tarde, ni en Rosalya que insistía en que comprara el vestido que antes me había probado, ni en Kentin cuyo rostro se volvía cada vez más rojo con cada prenda que desinteresadamente yo me probaba, y también por los comentarios de Rosa sobre él y yo, no tomé importancia de nada de eso, mi mente volaba lejos, al muchacho de cabello plateado que me esperaba fuera de la tienda.
Me despedí de Rosalya, no sabía dónde había ido Kentin, estaba impaciente por hablar con Lysandro por lo que decidí disculparme con él luego por irme sin más. Puede que no planeara confesarme todavía, pero esta conversación era muy importante si quería que las cosas funcionasen en luego, debía hacer sacrificios. Tal vez las cosas no funcionaran luego, pero necesitaba aclarar lo que ocurría en ese momento.
Por un instante creí que no estaba, la desilusión se alojó en mi corazón, “Tal vez se cansó de esperarme” pensé. Sonreí con tristeza, no sabía cómo aquello podía pesarme tanto, no lo entendía, jamás me había pasado algo parecido. De las puertas de la tienda de en frente salió él haciendo que recobrara el aliento y el ánimo en un segundo. Si supieras el poder que repentinamente tienes sobre mí.
Él estaba frente a mí, se disculpó por no estar en un principio, dijo necesitaba algo de aquella tienda y sugirió que caminábamos, le seguí mientras trataba de tranquilizar mis sentimientos que luchaban por salir, por ser dichos en voz alta, me recordé a mi misma que en ese momento el plan no era declararme, por mucho que mi corazón lo deseara. No supe decir si estaba siendo precavida o simplemente una cobarde.
—¿Qué era lo que querías decirme?
No permití que flaquearan mis fuerzas, si quería que todo funcionase debía ser directa y sincera en cuanto a mis sentimientos.
—¿Me has estado evitando? Se que nos conocemos hace poco tiempo pero realmente me agradas y me preocupa haber hecho o dicho algo que llegara a disgustarte.
Nuevamente se mostró sorprendido ante mi honestidad, el nerviosismo se alojaba en mi estómago mientras avanzaban los segundos sin que Lysandro me diese respuesta alguna. Fijó su mirada en mi, una corriente eléctrica bajó por mí cuerpo e intenté disimular el efecto que el causaba en mí. Él me sonrió.
Esa tarde Lysandro me acompañó a casa, hablamos todo el camino tratando de conocernos mejor, fui feliz al notar que él lograba sentirse así de cómodo conmigo. En cuanto a mí, caía más y más por él en cada parte de sí que Lysandro descubría hacía mi. No sabía a qué llegaría todo esto, pero pensé que jamás me arrepentiría de haber conocido a Lysandro, todo en él era maravilloso y especial, estaba agradecida con la vida por ponerlo en mi camino. No sabía yo que estaba dando un paso en un camino sin retorno.
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Sad Song (Lysandro cdm)
Cerita Pendek°Fanfic inspirado en el juego online Corazón de Melón. °Los personajes de esta historia no fueron creados por mí pertenecen a Chinomiko. ° #TeamLysandro
