Capítulo 13

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A la mañana siguiente me vuelvo a despertar primero que él, y como el día anterior, me quedo viéndolo por unos minutos.

Guao que hermoso es, debería ser ilegal ser tan bello.

Decido levantarme aunque no me guste mucho, interrumpir mi exploración de su belleza. Decido que le haré de desayunar,  puede que esta vez sí lo acepte...

Después de un rato ya tengo el mismo desayuno al estilo venezolano, que no probo de ayer.

—Buenos días Isabel. –Oigo que dice al bajar las escaleras.

Veo que ya está totalmente vestido.

—Buenos días Nicholas, tu desayuno está listo. –Le indico.
—Muchas gracias, pero me conformare con un café. –Dice sin mirarme, justo como lo hizo ayer por la mañana.

Y eso me entristece, pensé que al aceptar su propuesta me trataría menos frio y distante.

—¿Saldrás? –Pregunto, rogando que me diga que no, aunque eso es imposible.
—Si, debo ir a la academia y hacer otras cosas. –Responde sin mirarme.

De repente me acuerdo de la decoración de su salón.

—Enviare a mi asistente, para que vea como va todo con la decoración. –Le informó.
—Perfecto. –Dice sin más.

No me dará ni un beso de despedida.

—¿Nicholas, no me darás un beso? –Pregunto.

Él se detiene mirándome por un momento sin decir nada, pero luego comienza acercarse a mí, y detenerse a pocos centímetros de mis labios, haciéndome emocionar por completo.

—Si no mal recuerdo esto es una proposición, no una patética historia de amor –sus palabras rompe a pedazos, toda emoción–. Podrás sentir mis labios al llegar la noche, y debes saber que la espera aumenta el placer. Nos vemos al rato. –Sentencia al irse.

Dejándome claro una vez más, que él no es hombre que cree en el amor.

Te lo dije. Comenta mi razón.

Ignoro ese pensamiento.

Dirigiéndome a mi habitación y ponerme al día con todo, lo que Andrea me envió esta mañana.

Al llegar llamo Andrea para que vaya a la academia de Nicholas, y me informe como va todo con la decoración.

—Isa ¿te encuentras bien? –Me pregunta Andrea muy preocupada al contestar.

Andrea sabe algo y puede que me lo diga.

—Sí, estoy bien Andrea ¿tú si me dirás lo que está ocurriendo? –Le pregunto con la esperanza de conseguir una respuesta.

Andrea demora en contestar, y de inmediato sé que no me dirá nada.

—Lo siento señorita me prohibieron decir nada. –Me comunica.
—¿Quién te lo prohibió? –Le pregunto con cierta molestia.
—El señor Banner y el señor James. –Me responde.

<< Que >>

Lo sabía… Nicholas sabe algo, pero no quiso decirme nada.

—¿Cuándo te prohibió Nicholas que no me lo dijeras?
—Esta mañana, me llamo y me lo dijo. –Me contesta.

De seguro lo hizo cuando estaba preparándole el desayuno.

Una furia llena mi cuerpo al descubrir esto.

—Está bien Andrea, solo te llamaba para pedirte que fueras a la academia de Nicholas, y vieras como va todo con la decoración –empiezo a caminar de un lado a otro, controlando el enojo que se está apoderando de todo mi cuerpo–. Cuando lo hagas, me envías todo. –Le pido.
—Enseguida Isa.
—Gracias Andrea.
—De nada.

Finalizo la llamada.

Nicholas sabe que está ocurriendo, y prefirió mentirme que decírmelo, pero déjalo que vuelva, porque me va a oír…

Habiendo caído la tarde decido descansar un poco de tanto trabajo y caminar por la casa. Pero me sorprendo al abrir una de las habitaciones y ver en ella aparte de un hermoso decorado, al estilo clásico, pero con ciertos toques fríos. Paredes en gris, pisos con una alfombra negra, estantes con ciertos libros en una esquina, pero lo que me deja deslumbrada, es un hermoso piano blanco. Su belleza me atrae como una polilla al fuego, eso siempre me ocurre con todo lo referente a la música.

Tomo asiento y levanto la tapa, colocando mis manos en las teclas, dejándome llevar por el sonido y por la canción de "Adele One And Only" que aunque no pueda explicarlo, me hace pensar en él.

Te desafío a que me dejes ser la única para ti, prometo que merezco la pena, para estar en tus brazos  –canto como jamás lo había hecho, sin miedos, sin dudas, dejándome llevar por mis pensamientos–. Así que vamos, dame una oportunidad, para demostrarte que soy la que puede caminar esa milla (o quizá “hacia lo inevitable”) hasta que comience el final –sonrío al recordar esta canción, que escuche por primera vez dos días antes de conócerlo–. Si he estado en tu mente, tú esperas cada palabra que digo, te pierdes en el tiempo cuando mencionan mi nombre  –me preparo para el final, con emoción–. ¿Sabré alguna vez como sienta tenerte cerca? Y tenerte diciéndome, que sea cual sea el camino que elija, tu vendrás conmigo. –Finalizo dejando salir, la gran música que ahí en mí.

De repente escucho aplauso y abro los ojos de golpe, y me sorprendo al ver a Nicholas, recostado en la puerta admirando como había tocado la canción. Espero que no allá estado tanto tiempo ahí.

—Guau… Isabel cantaste hermoso. –Me alaga.
—Gracias –le vuelvo a colocar la tapa al piano–. Creí que volverías por la noche. –Le comento.
—Te quiero llevar a un lugar. –Comunica.

Me levanto y lo miro confundida.

—¿Puedo preguntar adonde? –Pregunto.
—No, ve a cambiarte te espero abajo. –Responde al salir de la habitación.

Veré a donde quiere llevarme, y después le armare la grande,  por haberle prohibido a Andrea decirme lo que está ocurriendo…

Destino ¿Te atreverías a creer en él?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora