Capítulo 1

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3 años después.

No, no, no… Fiona no ha podido regresar a mi vida.

—Isabel no me sacaras de tu vida así, debes regresar con Mark y olvidar todo. –Me asegura ella con esa sonrisa de victoria en sus labios.

Esto no es verdad… Solo estoy soñando y voy a despertar.

—¿Qué estás esperando? Isabel es hora de volver junto a Mark. –Me recuerda tomándome del brazo para que la siga.

No puede ser… ella no puede salirse con la suya, trato de soltarme; pero me es imposible. ¡No, no, no!...

Me despierto sobresaltada en mi cama, comienzo a mirar a todos lados y me doy cuenta de que estoy en mi habitación… Coloco la mano en mi pecho y puedo sentir que mi corazón late muy fuerte. Por mucho que haya transcurrido 3 años, los sueños siguen siendo cada vez más reales… Pero no pienso empezar mi día recordando ese pasado tan doloroso, alejo esos pensamientos de mi mente hoy tengo muchas cosas que hacer, así que me levanto para tomar una ducha.

Al salir camino hacia el vestidor… ¿Qué me pondré hoy?... Podría ser: unos jeans negros un poco ajustados, una camisa suelta sin mangas, color caramelo… Como mis ojos. Y me recogeré el cabello en una coleta alta, no se me puede olvidar usar un poco de mi fragancia favorita. Pure seduction shimmar de Victoria’s Secret y estoy lista, vestirme así hace años atrás no era permitido.

No vayas por ese camino Isa, no es recomendable.

Al salir de la habitación ya lista, puedo percibir el rico aroma del café que prepara mi Nana, todas las mañanas…
Bajo las escaleras y la encuentro preparando el desayuno. Mi Nana es: Una mujer mayor de unos 53 años, alta, delgada, cabello negro, ojos negros y un amor tan grande hacia mí, como el amor de una madre hacia su hija. Y aunque ella no sea mi madre, y ese sentimiento de una hija hacia su madre para mí no exista, la quiero mucho.

Ella ha estado conmigo desde que nací, nos cuidó a mis hermanos y a mí, cuando éramos niños, nos vio crecer y volvernos adultos… Cuando aquel pasado me destruyó, decidí huir y empezar de cero; no sé cómo pero mi Nana logró dar conmigo aquí en Manhattan.

Desde entonces ha estado conmigo, le conté todo lo que ocurrió, me escuchó y consoló todos esos meses que fueron duros para mí.

—Conociéndote como te conozco, puedo deducir sin que me lo digas, que acabas de tener un mal sueño… ¿O me equivoco? –Me pregunta mi Nana preocupada, sacándome de mis pensamientos.

Sonrío para mis adentros… No se le escapa nada, me conoce mejor que nadie, podría mentir a medio mundo, menos a ella. Termino de bajar las escaleras y me acerco a la encimera de la cocina.

—El mismo sueño de siempre Nana, a veces pienso que no es un sueño, sino una realidad que me asusta totalmente. –Le confieso llena de temor.

Ella coloca el desayuno delante de mí, me toma las manos y me mira con esa sonrisa diciendo: “No importa lo que pase, siempre estará ahí para mí”.

—¿Recuerdas lo que siempre te decía cuándo venías a mí con miedos y dudas? –Me pregunta.

Sonrío al recordar… Cada vez que sentía miedos y dudas sobre: La música, mi madre, tareas del colegio, peleas de mis padres y sobre todo lo ocurrido hace 3 años atrás, me lo decía… 

—“No por miedo a errar vas a dejar de luchar”.
—Exacto Isa… No por miedo al pasado, dejaras de luchar por tu presente.

Cada palabra de mi Nana es reconfortante, es como un bálsamo de alivio para mí, me hace ver que la vida continúa, y que “no por miedo a errar voy a dejar de luchar”… Le sonrió llena de dicha por tenerla en mi vida.

Destino ¿Te atreverías a creer en él?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora