Capitulo dos

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Severus quería maldecir.

Estaba esperando en una cola para entrar a la parte principal de la prisión para poder ver a Petunia Dursley, y había estado esperando lo que parecían horas.

Los guardias estaban tomando su sangriento momento mientras revisaban a todos, luego los palmeaban para asegurarse de que no traían nada a la prisión.

Estaba contemplando hechizarlos a todos, pero después de ver las cámaras de seguridad, pensó que era mejor esperar o podría meterse en problemas. No sólo el Ministerio sería notificado, sino que se enteraría de por qué estaba allí. No podía permitir que eso sucediera, así que todo tenía que ser hecho con mucha paciencia y sutileza. Cornelius Fudge estaba desesperado por poner sus manos sobre Harry, para impulsar su carrera y permanecer en el mundo mágico. La búsqueda de Harry no era tan intensa como lo había sido, pero todavía tenía gente siguiendo pistas. Por suerte, los aurores eran inútiles en el mundo muggle; no podían mezclarse ni para salvarse.

Podía pasar allí como uno más, sin embargo, y por eso estaba parado aquí con un traje negro muy incómodo, camisa blanca y corbata verde. Era el único atuendo muggle que tenía, así que había sido su única opción.

Había conseguido el traje hace más de diez años, probablemente más tiempo, pero aún así le quedaba bien. Eso no fue una sorpresa; no había ganado peso extra desde que era adolescente. Había crecido en altura, sí, pero nunca había puesto más de unas cuantas libras, y eso había sido todo músculo delgado.

Las únicas cosas que tenía con él eran una falsa tarjeta muggle con sus llamadas "credenciales policiales" que había transfigurado, su varita y, por supuesto, la botella de Veritaserum, que había asegurado no alertaría a la seguridad. Debido a los amuletos que no se habían dado cuenta, los muggles no les prestarían ninguna atención.

- ¿Nombre de quien visita detective Smith?

Gritó el guardia cuando finalmente alcanzó la cabeza de la cola. Ni siquiera saludó a Severus, solo le dedicó una mirada mientras volvía a mirar fijamente su portapapeles, estando aburrido y medio dormido.

Se escuchaba la burla en su voz hacía Severus.

Con una voz fría y áspera, exigiendo la atención de los muggles le respondió

- Estoy aquí para ver a Petunia Dursley.

-Sí, señor ~ dijo el guardia, cambiando de tono inmediatamente ~ Sigue adelante.

- Gracias

Murmuró Severus sarcásticamente, dejando muy claro que no era para nada sincero. Pasando por delante del guardia, soportó que lo miraran, mordiéndose la lengua todo el tiempo para evitar que las maldiciones salieran de su boca. Bueno, más que eso, porque si no hubiera cerrado las manos en puños, habría agarrado su varita y habría ayudado a los estúpidos muggles a sentirse heridos también.

- ¡Basta, dejen pasarlo!

Gritó el guardia, presumiblemente hablando con otro guardia vestido de negro, que se adelantó.

- ¿El detective Smith?

Preguntó un cuarto guardia, moviéndose hacia él, sus ojos azules llenos de indagación.

- De hecho.

Respondió Severus, confirmando lo que el hombre, Max según su nombre, ya sabía.

- Sígame, señor, el prisionero ya está en la habitación privada que solicito

Dijo Max, moviéndose por el pasillo, abriendo y cerrando las puertas a medida que iba.

- Nunca me puse a leer por que estaba en prisión...

Mi Protector OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora