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"Golpéame a mi"

Jonas se quedó en silencio, con el aire moviendole el pelo y secandole las lagrimas.

"¿Qué?"

"No quiero que te lastimes" dijo Cameron agarrandolo de las muñecas con cuidado "Golpéame, pateame, gritame, no voy a poner resistencia, con tal de que dejes de lastimarte"

Le dolía más ver a Jonas así que cualquier herida que él pudiera causarle.

"No"

"Jonas..."

"No, Cameron. Intento cuidarte, protegerte"

Esa noche Cameron no durmió, se la pasó pensando, llorando en silencio, apretandose el pecho, le ardía. Caminó por toda la casa, limpió la cocina, barrió el cuarto y la sala, e incluso se fumó un par de cigarrillos junto al rosal de la vecina, habito que había dejado un poco antes de haber empezado a salir con Jonas, y ahora, debido a la ansiedad que comenzaba a sufrir de nuevo, había vuelto a retomar sin darse cuenta.

Expulsó el humo hacia la derecha, con la mano izquierda guardada en la bolsa de su chamarra y el cigarro colgando tranquilamente entre sus dedos, sacó la mano de la bolsa al ver como el sol se asomaba despacio entre las casas, se cubrió los ojos para que el sol no le quemara y aun así poder ver el amanecer. Se llevó de nuevo el cigarro a los labios y le dio una calada, sacó el humo haciendo una nube gris arriba de él, aplastó la colilla casi consumida totalmente contra la pared de concreto que los separaba de su vecina y lanzó la colilla al rosal. Entró a la casa y miró el reloj en la pared. 7:36. Puso café en la cafetera y fue a acostarse junto a Jonas, se apoyó en su pecho y cerró los ojos oyendo su corazón. Pero no durmió.

Jonas despertó y cuando vio la mata de pelo naranja se apresuró a besarlo suavemente. Cosa que Cameron agradeció pues no quería que su novio se diera cuenta de que había vuelto a fumar. Rápidamente bajaron a desayunar, el labio de Jonas aun no estaba completamente sano, así que comer fue incomodo. Cameron se bañó y se alistó para ir a trabajar. Cuando Max lo vio, se fijó como sus ojos se tornaban oscuros.

"Esta vez te juro que lo mato" dijo entre dientes.

"No importa, déjalo así" respondió Cameron.

Se está matando solo. Se odió al instante por haber pensado aquello.

Cameron iba a la casa, revisaba a Jonas, y se iba a la universidad. Amaba tanto a Jonas que no le molestó para nada seguir cuidando de él, hacer el amor con él, besarlo. Solo no quería volver a curar heridas auto infligidas. Verlo le provocaba un dolor en el pecho que no sabía que era.

En la cafetería el chico rubio siguió presentándose y sonriéndole a Cameron al ser atendido por el pelirrojo. Su nombre era Tyler.

Watch me burnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora