2

901 88 20
                                        

Jonas se levantó diez minutos después de que Camerón se fue. Lo primero que hizo fue recoger la maceta y la tierra que había tirado ayer. Salió de la casa a fumar solo con un pantalón puesto, encendió su cigarro y se sentó en la banqueta a fumar. Recordó la pelea de ayer con su novio y lo idiota que había sido, vio su cigarro y presionó la punta encendida de este contra la piel de su mano. Cerró los ojos con fuerza. Lanzó la colilla consumida al rosal de la casa. Se puso de pie y subió a bañarse.

Mientras el agua le recorría el cuerpo recordó cuando conoció a Cameron, como se había burlado de él y como el pelirrojo le había lanzado una piedra. Salió del baño con una toalla enredada en la cintura, se sacudió el cabello con las manos y agarrando la toalla para que no se cayera buscó ropa para ponerse. Cuando se puso unos bóxers y vio el dorso de su mano se fijó que iba a salir una ampolla donde se había quemado con el cigarro.

Se lo merecía.


"No estoy diciendo que seas un poser, solo digo que no habías nunca hablado de Harley Quinn antes de que saliera Escuadrón Suicida" dijo Johana a su novio.

"¡Nunca había hablado de ella porque tu no la conocías!"

"¡Tengo todos los comics de Batman! Obviamente la conocía" exclamó la chica mientras Max limpiaba la barra.

"No sabía eso."

"Porque en nuestra primera cita dijiste que los comics eran para raritos."

"¡Me hubieras dicho que tu eras una de esos raritos!"

Cameron solo veía a la pareja y sus sanas peleas sobre comics. Un chico rubio entró y se acercó a la barra, los novios estaban muy ocupados en su tema que Cameron tuvo que atenderlo.

"Un café americano y pay de queso, por favor" dijo el chico buscando el dinero en su bolsillo.

"cuatro dólares con noventa y seis centavos" dijo el precio tecleando algo en la computadora "Te lo llevo a tu lugar" el chico le dio el dinero y Cameron le entregó su cambio junto con el recibo.

Miró a la pareja y jaló a Max de la playera posicionándolo enfrente de la maquina para café.

"Ponte a trabajar, basura poser" le dijo y fue a sentarse en una silla del otro lado de la barra.

Mientras Max hacia el café Cameron le lanzaba sobres de azúcar a la cabeza.

"¿Qué diría tu novio si te viera?" Preguntó Max indignado.

"Que me dejara de mariconadas y te lanzara la silla en vez de azúcar" dijo.

Max dejó la taza en la barra y Cameron se puso de pie para llevarla, el chico estaba sentado en una mesa alta con una computadora, bastante concentrado buscando algo entre unas hojas de papel.

"Tu café y tu pay" dejó la orden en la mesa y el chico le gradeció con una sonrisa "¿Qué haces?" le preguntó curioso.






Siguió cambiándose y cuando estuvo listo salió de la casa a paso rápido. Metió las manos en las bolsas de su sudadera gris y se puso el gorro. Caminó pateando piedras rumbo al trabajo de Cameron, arrancó una rosa del rosal de una casa y saltó cuando un perro no más grande que una rata ladró desesperado. Cuando abrió la puerta y una campanita sonó anunciando su entrada vio como un chico y una chica atrás de la barra volteaban a verlo asustados. Los ojos del chico se movieron raidamente a una mesa en la esquina. Volteó hacia donde el chico había mirado temeroso.

Una mata de cabello pelirrojo se reía animadamente con un chico rubio con lentes. Apretó la mandibula, dejó la rosa recién arrancada, aún con espinas en la mesa de a un lado de la puerta y salió de ahí.





Cuando Cameron vio a Max correr hacia él aterrado, parecía que había visto un fantasma. Confundido se puso de pie junto a su amigo, dejando al chico rubio a mitad de una frase.

"Hoy duermes en mi casa, Cameron, no peros" dijo Max como si acabara de correr un maratón.

"¿Por qué? Tengo que ir con Jonas y..."

"¡NO! Es lo ultimo que tienes que hacer."

Johana lo agarró de la muñeca y lo llevó al cuartito de empleados con Max siguiéndolos. Rebobinó la grabación de la camara de seguridad y el pelirrojo empaledeció cuando vio a su novio entrar por la puerta. Corrió fuera de la barra y agarró la rosa, pero se picó un dedo y sangró, se llevó el indice a los labios y Johana lo llevó detrás de la barra. La chica le puso un curita y vio como al pequeño pelirrojo se le aguaron los ojos.

"Te puedes quedar en mi casa, Cameron" insistió Max.

"N-no, eso solo empeoraría las cosas" dijo y vio que ya era su hora de comida.

"Tenemos que hablar seriamente, Cam."

Watch me burnDonde viven las historias. Descúbrelo ahora