veintidós.

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—Oh, miren, ahí está Danny —exclamó Lia, entusiasta, al notarlo bailando en la pista de baile con un chico.

—Y yo a Jackson —respondió Scott, mirando en el techo al kanima—. Consigan a Danny.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó, frunciendo el ceño, preocupada. En respuesta, Scott sacó sus garras.

—Funciona para mí —balbuceó Stiles, jalando a Lia para que la ayudara a pasar entre el bullicio de gente.

Lia intentó seguirle el paso, pero conforme avanzaban más gente parecía estar a su alrededor, engulléndolos por completo. Comenzó a sentirle que le faltaba el aire, una presión en su pecho al estar rodeada de desconocidos en un lugar tan pequeño.

Abandonó la mano de Stiles y salió corriendo por la puerta trasera, jadeando en busca de aire. Su corazón latía a mil por hora, y lágrimas se atascaron en sus ojos. Caminó un par de metros, y una vez que sintió estaba lo suficiente lejos del bullicio, se puso de rodillas, intentando tranquilizarse.

Pasaron un par de minutos que le parecieron eternos. Había olvidado cuánto detestaba los lugares llenos de gente. Estaban inevitablemente destinados al caos, y le recordaban terriblemente a la noche del incendio en el hotel.

Una vez estuvo bien, caminó a trompicones al Jeep de Stiles, encontrándose con Stiles y Scott. Stiles estaba dentro del Jeep, pero Scott estaba afuera caminando de un lado a otro. En cuanto la vio, se abalanzó sobre ella, tomándola en sus brazos.

—No vuelvas a hacerme eso —jadeó Scott, alejándose de ella para tomarla del rostro, escondiéndole los mechones rubios que caían por su rostro detrás de sus orejas.

—Solo me alejé un par de minutos —balbuceó Lia, confundida.

—Fueron más que un par de minutos —Scott suspiró, aliviado una vez que comprobó que estaba bien—. El kanima dejó paralizado a varios, y hubo un poco de caos adentro. Stiles dijo que te perdió y no pude evitar pensar que algo había pasado.

—¿Está Danny bien? —preguntó instantáneamente la chica.

—Está por allá en una camilla, hace rato fui con él. Estará bien, solamente se paralizará unos minutos más.

—¿Y qué hay de Jackson?

—Está en la parte de atrás —señaló el Jeep.

—Odio interrumpirlos pero tenemos que irnos ya —dijo Stiles, sacando la cabeza por la ventana —. Pronto un agente de mi papá va a vernos y...

Justo en ese momento, una patrulla de la policía llegó y el padre de Stiles bajó de ella.

—Oh por Dios, ¿podría ser peor? —se quejó el chico. En la parte de atrás, Jackson hizo un sonido, dormido—. ¡Eso fue retórico!

—Deshazte de él —ordenó Scott.

—¿Deshacerme de él? —Preguntó, histérico—. Estamos en la escena del crimen y él es el sheriff.

—Haz algo.

—Lia puede hacer algo —les recordó Stiles.

—No voy a hipnotizar al sheriff —exclamó Lia, abriendo los ojos de par en par, asustada de tan solo pensarlo.

—Allison dijo que habías estado practicando.

—Sí, pero con empleados de McDonald's para obtener papas grandes a precio de medianas, no para engañar a la policía —Lia omitió que después de eso, cuando Allison fue al baño, terminó pagándole la diferencia a un muy confundido chico, la culpa carcomiéndola.

Impossible /Teen WolfDonde viven las historias. Descúbrelo ahora