Destiny es la primogénita del conde de Rochester, un hombre poderoso y adinerado. Ella es una mujer fuerte, valiente, educada, divertida. Tiene una reputación impecable, dinero a montones pero carece de belleza.
El es un hombre apuesto y rico...
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1855
Lady Destiny Wilmot se sentó en la cama de su hermana y la observó sumergirse en el agua de la bañera. Sonrió. Su hermana tan ansiosa como siempre, emergió a la superficie y comenzó a hablar.
— Destiny. ¿Sigues aquí? Debes prepararte para irnos a pasear con el vizconde, ya sabes que vamos a elegir mi anillo, vamos a pasar toda la mañana de compras, apurate.
—¿Realmente debo ir? —le preguntó quejumbrosa. — Lady Pauline te acompañará.
Lady Pauline era la dama de compañía de las dos, una matrona respetable que hacia de carabina y las educaba, después de perder a su madre cinco años atrás.
— Sí; pero también tienes que ir tu. ¿Qué harás aquí? Aburrirte. ¡Oh! — dijo apesadumbrada. — ¿Es por que me casare antes que tu?
— No, claro que no — le aseguro. — iré a prepararme.
Su pequeña hermana mas joven ya estaba a punto de casarse con un vizconde, quien en la primera temporada había quedado prendado de ella nada más verla. Claramente había pedido permiso para cortejarla, y su padre después de una exhaustiva investigación sobre la situación de su futuro yerno había aceptado gustoso la unión. Claro que Destiny había vuelto a ser el objeto de chismorreos en la sociedad londinense. Su última hermana se iba a casar y la primogénita seguía soltera y amasando una fortuna indecente en una joven soltera.
Salio de la habitación de su hermana pequeña, tres años menor que ella. No podía culparla, era una belleza. Sus ojos del mismo color que el suyo, pero con unos labios carnosos y una nariz perfecta, la piel de porcelana. Sus hermanos habían salido muy parecidos a su madre, una mujer de extraordinaria belleza, sus hermanos eran un poco parecidos a su padre en cuerpo , en cambio sus dos hermanas eran iguales a su madre. De ella no se podía decir lo mismo. Era la gemela de su padre, en versión femenina.
Tenía el cabello castaño, largo y pesado. Unos ojos grandes, verdes, párpados pesados, como si siempre tuviera sueño, una nariz aguileña y grande, barbilla escasa y labios gruesos. No se podía decir que era bella, ni linda, ni preciosa. Era fea. Era puro cabello y nariz. Ni siquiera el cuerpo la ayudaba, era flaca como un palo y blanca como la leche. Cinco temporadas y ni un pretendiente.
Su padre, el conde de Rochester era un hombre poderoso, con dinero, tierras y negocios. En realidad si su padre hubiera querido, ella estaría casada hace mucho tiempo, pero realmente agradecía que su padre no la obligue a casarse, no había nadie que le interese ni que se interese en ella.
Tanto ella, como todos sus hermanos habían tenido una educación intensa, luego de unos años los separaron y ella y sus hermanas comenzaron a estudiar modales, costuras, clases de piano y todo referente a una dama. Pero Destiny se aburría y luego de sus clases iba al estudio de su padre y pasaba tiempo con él y sus hermanos.
Gracias a ello aprendió sobre economía,los negocios familiares, llevar una finca, tiro al blanco, a montar a horcajadas y todo lo referente a un hombre. Hasta que su madre la reprendió y le dijo que su lugar no era con los hombres, sino en las salitas con las damas. Aun después de estar separada de sus hermanos, se juntaban en las caballerizas y salían a cabalgar los tres juntos y su padre a veces se sumaba a sus expediciones. La miraba, le daba una pequeña regañina y después de decir "Que tu madre no se entere" la subía a su caballo y pasaban la tarde juntos. Ella conocía a su padre,sus hermanas solo compartían la mesa y poco más . En cambio ella debatía, peleaba y daba su opinión. Y su padre la trataba con cariño, como a sus hermanos.