Destiny es la primogénita del conde de Rochester, un hombre poderoso y adinerado. Ella es una mujer fuerte, valiente, educada, divertida. Tiene una reputación impecable, dinero a montones pero carece de belleza.
El es un hombre apuesto y rico...
El aceptaba todas y cada una de las veladas a las que asistían, y en tres de cada tres fiestas Destiny escuchaba ese rumor sobre su marido y Lady Clare.
Paso a tener una vida social tan activa que no tenia tiempo para nada, ni siquiera para pedir sus propios vestidos. Era Adrián el que elegía sus vestidos, los colores y diseños. Si el no llegaba a la casa, mandaba una nota para avisarle que se prepare para salir y otra para la doncella para decirle que vestido iba a usar esa noche.
Durante el día estaba ocupada con las actividades de la casa y la noche salia. Las noches que no salían, el llegaba tarde a la casa y siempre cenaba sola.
Cansada de esa rutina, decidió tomar cartas en el asunto. Compro candados y mando a ponerlos en el cuarto de la despensa. Abordó a Adrián una mañana.
—La hora de la cena es a las siete.
— Tratare de llegar.
Pero nunca lo hizo. Durante una semana, ella lo aguantó. Venia a las diez, once y pedía la cena.
Una noche decidiendo que se había acabado, termino de cenar y puso manos a la obra. Ordenó a los criados que guardasen todo en la despensa, excepto una hogaza pequeña de pan y las hojas de té. Bajo la atenta mirada de los criados, cerró con llave la puerta. Se cambió y subió a su habitación para esperar.
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Cuando Adrián llego a la casa, cerca de las once vio la casa silenciosa. Paso junto a la habitación de Destiny y siguió de largo, seguramente estaría durmiendo en su casta cama, pensó.
Se quitó el saco y chaleco y entro a su habitación. Poniéndose cómodo en la habitación, le dijo a su ayuda de cámara que le suba la cena.
El ayuda de cámara, entro sin nada y perplejo le dijo que no había nada para cenar.
— Bueno. Tráeme algo de la despensa.
— La señora Thompson dijo que no había nada.
—¿Y que ceno lady Destiny?
—Carne asada de cordero en su salsa. Patatas asadas, puré de alcachofas, y verduras.
— Entonces trae lo mismo.
— La señora Thompson dijo que la señora prohibió que se le sirva comida a estas horas.
Bajo rápidamente a la cocina y encontró al ama de llaves esperándolo.
— No me importa lo que lady Destiny ordenó. Prepare la cena para mi.
— Lo lamento mucho señor. Pero no puedo.
— Vaya a la despensa y traigame de cenar. — Resoplo.
—No puedo. Lady Destiny cerro la puerta con llave y candado.
—¿Que? —preguntó asombrado.
Al mirar la puerta se sorprendió al ver no uno, sino cuatro candados que cerraban la puerta. La puerta, grande y pesada era difícil de sacar y los candados eran igual de grandes.