La tía Riika de Scott vive en medio de ninguna parte. Llevamos al menos diez minutos conduciendo por caminos de tierra sin señalizar.
No hay carteles de ningún tipo, solo árboles y más árboles, y luego un breve claro que lleva hacia más árboles. Si Scott no ha estado aquí en años, no tengo ni idea de por qué parece estar encontrando el camino tan fácilmente.
—¿Estamos perdidos? Lo admitirías si lo estuviéramos, ¿verdad? Scott sonríe, tal vez con algo de nerviosismo.
—No estamos perdidos. Al menos, todavía. Quizás hay an cambiado algunas carreteras desde la última vez.
—¿A quién demonios te refieres? ¿A las ardillas con structoras de carreteras? Ni siquiera parece que hayan pasado coches por aquí en los últimos diez años —la arboleda es densa al otro lado de mi ventanilla. El follaje ha regresado para cubrir los huecos invernales.
Hemos tomado demasiados desvíos ya, y he perdido por completo el sentido de la orientación. Puede que hasta nos estemos dirigiendo hacia el norte-sur, no lo sé.
—¡Ajá! Allí está —se pavonea Scott. Me incorporo e n mi asiento. Nos estamos aproximando a una pequeña casa de campo blanca. Hay brotes tempranos en el jardín plantado alrededor del porche, y un sendero de baldosas conduce desde el camino de acceso hasta los escalones de entrada. Cuando Scott enfila el Tempo hacia la pálida grava, toca el claxon—. Espero que esté en casa —mu rmura, y salimos del coche.
—Es un sitio bonito —comento, y realmente lo pienso . Me sorprende que no haya más vecinos; la propiedad circundante t iene que tener algún valor. Los árboles han sido cuidadosamente plantados alrededor del jardín, protegiéndolo de las miradas desde la carretera, pero abriéndose en la parte delantera para abrazar la casa.
Scott sube los escalones dando brincos como un sabueso entusiasmado. Debía de actuar igual cuando era un niño que venía a visitar a su tía Riika. Me pregunto por qué Morfran y ella perderían el contacto. Cuando Scott golpea la puerta con los nudillos, contengo el aliento, no solo porque desee obtener mis respuestas, sino porque no me apetece ver la expresión decepcionada en el rostro de Scott como Riika no esté en casa.
No tengo por qué preocuparme. Contesta al tercer toque. Probablemente haya estado en la ventana desde que entramos con el coche. No creo que reciba muchas visitas.
—¡Scott Aldous McCall Sabin! ¡Estás el doble de grande! — Riika sale al porche y abraza a Scott. Mientras él tiene el rostro dirigido hacia mí, articulo «¿Aldous?» e intento no reírme.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí? —pregunta Riika . Es mucho más bajita de lo que esperaba, apenas supera el metro y medio. Lleva el pelo suelto y lo tiene de color rubio oscuro, salpicado de canas. Unas líneas surcan la suave piel de sus mejillas y pellizcan las comisuras de sus ojos. El jersey tejido con ochos que lleva puesto parece tres tallas más grande que la suya y las medias de compresión se le arremolinan alrededor de los zapatos. Riika no es ninguna niña. Pero cuando palmea la espalda de Scott, él se agita por la fuerza del gesto.
—Tía Riika, este es mi amigo Derek —dice Scott, y co mo si él le hubiera dado permiso, ella me mira por fin. Me retiro el pelo de los ojos y despliego mi sonrisa de boy scout—. Morfran nos envía para pedirte ayuda —añade Scott bajito.
Riika chasquea la lengua y, al contraer las mejillas, vislumbro el primer atisbo de la bruja que debe haber bajo esos jerséis con dibujos florales. Cuando sus ojos se dirigen como un rayo hacia mi mochila, donde el áthame descansa en su funda, tengo que reprimir el deseo de abandonar el porche.
—Debería haberlo olfateado —responde ella con suavidad. Su voz es como las páginas de un libro muy antiguo. Me mira con los ojos entornados—. El poder que emana de él —su mano serpentea hacia la de Scott y la palmea firmemente—. Entren.
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-PAUSADA- El Chico Desde el Infierno - Sterek (Adaptación)
Fanfiction[Segundo Libro] Secuela de "El Chico Vestido De Sangre" «Qué fue. Ni siquiera yo lo sé. En el instante en que escuché su risa, Stiles apareció rojo en el fondo de mis ojos, y lo vi en todas sus manifestaciones: como el inteligente y palido muchacho...