Capítulo 7: Después De Eso...

2.9K 157 23
                                        

Moisés

Ya es tarde, y Kazal aún no llega, eso me preocupa. No debí gritarle, no debí hacerlo. Me senté a esperarla, pero quien había aparecido era mi hermana, ella se sentó a mi lado.

 Me senté a esperarla, pero quien había aparecido era mi hermana, ella se sentó a mi lado

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—Qué pasó Moisés... —sonrió.

—Ay hermana... —la miré triste.

—Porqué discutieron así -puso su mano en mi hombro —Sabes... puedes confíar en mí -insistió.

Necesitaba su apoyo, más que nunca...

—Ella... quería trabajar en Palacio como Dama de mi madre, Henutmire... pero no la dejé...

—Ay Moisés... —rió —Porqué no la dejaste...

—Fueron tantos años lejos, en Palacio, seguro piensan que estoy muerto, si mi hija llega a entrar en ese lugar, podrían descubrir que estoy aquí con mis hijos, podrían hacerle algo a ella... y mi relación con Ramsés, no es tan buena... si es él quien manda en Egipto ahora... —le respondí.

—Moisés... debiste dejarla ir... seguro, solo iba a la elección para ver a su abuela... —sonrió —Y si quedaba elegida, seguro que cuando le pagen, volverá...

—Zípora no me perdonaría si le sucede algo... pero nunca discutimos de ese modo —dije, Miriam sonrió amablemente —. No la quiero lejos de mi...

—Imagino por lo que debes estar pasando, hermano, pero tienes que confíar en ella, y ella debe recuperar la confianza que te tenía... —sonrió otra vez —Debes hablar con ella, tienen que perdonarse, y también, debes tomar una decisión.

—Pero si descubren que no es egipcia... y que es hija del peor enemigo del Rey —estaba más preocupado.

—Debes confíar en ella... —recordó.

—Tienes razón... pero no sé si lo correcto sea dejarla desprotegida en el Palacio... —dije.

—Estará protegida por Dios -me recordó —. Y además, no sabemos si quedará elegida -rió.

Ella me abrazó y se fue, aún estoy preocupado por Kazal. Necesito tanto a Zípora, ella seguro tomaría la decisión correcta, la más conveniente.

En ese momento, la puerta se abre, dejando pasar a mi hija, que entra al su cuarto, sin decirme nada.

—¡Kazal! —le llamé.

Ella me ignoró, no quiso hablar conmigo. Quizá, lo que sugirió Miriam sea lo correcto.

Tu LuzHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora