Vimos al padre de Adriano junto a un joven arbusto de moras. Se le veía inquieto, en su cara de aburrimiento se reflejaba haber estado esperando a alguien por un largo rato...
- Pa, ¿tan temprano regresaste de trabajar? - preguntó Adriano
- Sí, hoy tuve poquísimo trabajo así que decidí venir a descansar un rato, pero recién me doy cuenta de que olvidé la llave dentro de la casa. Te estuve esperando dos horas, pero veo que te has demorado al venir - dijo con un tono que denotaba complicidad entre ambos
Adriano lo miró con un signo de exclamación: "¡cállate papá!" gritaban sus ojos.
Adriano sacó de su bolsillo izquierdo un par de llaves plomizas color acero, tocó el picaporte y percibí que etenía un arañón morado que le atravesaba la mano en forma diagonal. Cuando sucedió lo del parque, cuando regresábamos tomados de la mano no recordaba haber sentido algo raro en alguna de sus manos; pero ahí estaba él con aquella inexplicable herida ¿Se lo habría hecho aquella silueta que nos perseguía? Era lo más probable. Siempre había sido amante de las películas de terror y, generalmente, los espíritus malignos seducidos por la venganza siempre ocasionaban esa clase de heridas a las personas queridas del o de la protagonista.
- Chau Bonnie - dijo Adriano, directo y cortante, seguro por la verguenza que lo sucumbía por presenciarse su padre en aquel momento.
- Espera un momento - quise preguntarle cómo demonios apareció esa herida en su mano, pero él ya había cerrado la puerta de su casa. Su padre se acercó a mí. Me observaba como si yo fuera tal vez una criatura mística que sólo él podría reconocer.
- Una pregunta... - dijo el Sr. Machitella, interrumpiendo aquel silencio incómodo
- Dígame señor
- ¿Por casualidad no conoces o estás relacionada con una mujer llamada Rosalie Skyfall?
- Ella es mi madre - respondí con sorpresa - Bueno, ella murió ya hace 10 años
¿Cómo el padre de Adriano conocía a mi madre? pensaba. El señor Machitella estaba tan sorprendido como yo.
- Rosie, ¿muerta?
- ¿Por qué? ¿La conoció? - interrogué con curiosidad
- ¿Si la conocí? ¡Pues claro que la conocí! La conosco toda una vida, estudiamos en el mismo colegio desde primero de primaria hasta quinto de secundaria. Pero fuimos más que sólo compañeros de clase...
- ¿Quiere decir que ....?
- Exactamente, fuimos enamorados - contestó antes de que pudiera terminar la pregunta - Nuestro romance habrá durado unos 7 años
- ¿Y qué pasó?
- Bueno, ella se fue a estudiar al extranjero y perdimos todo el contacto. Luego conocí a la mamá de Adriano y bueno, así fue todo... ¿Sabes? Te pareces mucho, demasiado a ella.
Quedé impactadísima con todo lo que me dijo... Era como si la historia del amor juvenil entre mi madre y el Sr. Machitella se reencarnara en el amor que nos teníamos Adriano y yo. Pero esto no acaba ahí, el Sr. Machitella se fue acercando lentamente y retiró mi cabelló hacia atrás.
- Tienes el mismo lunar en el cuello que tenía Rosie... - dijo estremecido, agobiado por la melancolía
Yo me asusté, me alejé y dije una mentira para poder irme lo más antes posible. Comprendo el desenfrenado estremecimiento que habría sentido él en aquel momento, pero me asusté de todas maneras. Caminé hasta mi casa y me encontré con otra sorpresa monstruosa: mi padre mirando desde la ventana si yo venía o no. No quería verlo, me daba verguenza porque yo ya sabía cómo iba a reaccionar. No me quedaba de otra que solamente entrar a mi casa y asumir las consecuencias de mi "deplorable" comportamiento.
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Obsesión inmiscuida
RomanceBonnie es una chica que está entrando en la adolescencia pero que es muy madura para la edad que tiene gracias a las experiencias difíciles de su pasado. Adriano, su segundo enamorado, es el chico que ella siempre soñó. Pero las cosas se complican c...
