Moviendo Piezas

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Moviendo Piezas

Aun sentía que algo no encajaba en su relación con Malfoy, una pieza del rompecabezas estaba perdida, no era solo el hecho de que hubiera perdido la memoria lo que la tenia intranquila, había algo escondido, lo presentía.

Los besos de Draco no le eran indiferentes, por lo contrario era realmente un deleite  perderse en el sabor mentolado de sus labios, sentir su lengua acoplarse con la suya mientras disfrutaban cada parte de su boca. Su corazón se aceleraba al tenerle cerca, quizás su mente le estaba jugando una mala pasada al no permitirle recordar, pero en su interior estaba los vestigios de sus sentimientos aflorando a pasos agigantados cada vez que estaba a su lado.

Pero a pesar de sentirse tan completa, podía sentir un miedo creciendo, un dejo de intranquilidad martirizándola al no comprender de qué se trataba esa inseguridad que sentía, era como si un temor a perderlo la acechara.

Procuraba no pensar mucho en esos miedos que creía infundados y acallo esas voces que la prevenían y la hacían desconfiar de esa relación.

Samanta aprovechando su pérdida de memoria, se había acercado a la Gryffindor con el afán de sembrar algunas dudas en ella.

Hermione tratando de darle normalidad a su vida trataba de enfocarse en sus estudios, retomando su rutina habitual, claro que con algunos cambios, entre ellos Draco. Quien no se le separaba demasiado a pesar de que era un tanto incomodo convivir cada vez más con los Gryffindor amigos de su novia.

Ginny y Harry intentaban poner de su parte, aunque a decir verdad no era nada sencillo, Ron solo se limitaba a desaparecer en cuanto estaba cerca el rubio, una cosa era haberle prometido a Hermione mantener una relación civilizada y otra muy diferente intimar tanto con su antiguo enemigo.

Pero considerando como había sido su relación en el pasado con el Slytherin había que aceptar que habían grandes cambios, al menos ya no deseaban matarse, además de que la manera en que trataba a Hermione era excelente.

Comían siempre juntos, en ocasiones en la mesa verde y plata, otras en la rojo y dorado, pero no solo era esa peculiar convivencia lo que mostraba los cambios que se estaban presentando.

Los primeros días eran muy difíciles para Granger, sin embargo, Draco se esforzaba por hacerla sentir bien. Cuando estaban solos le permitía descubrir esa nueva faceta en el, con los demás podría seguir siendo frio y distante, pero cuando se encontraba a su lado no le importaba dejar un poco sus reservas a un lado.

Por las noches antes de dormir se habían habituado a leer, continuaban leyendo el libro muggle que tanto le había simpatizado a Draco.

Esa noche al terminar un capitulo Draco acaricio con suavidad el cabello de Hermione, esta se había quedado dormida mientras el leía. No era difícil para alguien con sus habilidades cargarla para llevarla a su habitación.

Mientras la cobijaba la contemplaba con tantas emociones agitándose en el pecho que sentía que de un momento a otro estallaría. La deseaba como no recordaba haber deseado a alguien, pero no era solo algo meramente físico o carnal, le daba miedo reconocer que estaba desarmado ante ella.

Quizás sus modos no hubieran cambiado tanto como lo hizo de manera interna, seguía siendo el mismo hombre orgulloso y altivo, pero su interior cambio en definitiva, no encontraba en ningún lugar sus prejuicios o su egocentrismo, ahora se sentía libre del yugo de sus malas costumbres y pensamiento cerrados e intolerantes.

Para su sorpresa se encontraba en la habitación de Hermione Granger, la sabelotodo insufrible que había odiado con todas sus fuerzas, estaba sentado a un lado de su cama admirando como dormía, como si se tratara de la más grande maravilla de la naturaleza.

Draco Busca EnamorarseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora