La capacidad de sorprenderse

3.7K 371 9
                                        

-24-

La capacidad de sorprenderse

Sin deberes que hacer después de la cena se dirigieron a la sala común de premios anuales, estaban solos, ni Sam ni Alex habían llegado, no tenían mucho que hacer y no les apetecía separarse.

Hermione tenía el libro sobre su regazo y Draco le pasaba el brazo por los hombros ambos miraban las llamas de la chimenea agitarse mientras consumían la madera, ambos presas de sus propios pensamientos. Por un lado no querían pensar en un futuro, temían que esos momentos de paz que habían logrado se rompieran a la menor provocación, y siendo sinceros se sentía tan bien estar en la compañía del otro, que lo que menos deseaban era separarse.

Draco la estrecho con mas fuerza y Hermione busco esos ojos grises para hacer una simple pregunta intentando alejar esos malos pensamientos sobre un futuro que jamás sería bueno para esa extraña relación surgida por contrato.

-Me leerías tú. -Le dijo con voz suave.

-No. -Dijo con simpleza

-Por favor. -Suplicante se le acerco para rozar sus labios con los suyos. -Te toca leer. -dijo con voz baja sobre sus labios.

Malfoy tomo el libro y lo abrió donde estaba el separador que indicaba el justo lugar donde se había quedando la castaña. Se acomodo en sus brazos, apoyando su cabeza sobre el pecho fuerte del blondo.

No hubo necesidad de aclararse la voz, comenzó a leer y Hermione abrió los ojos extasiada, tenía que reconocer que Draco poseía una hermosa voz profunda y enigmática, fuerte y varonil, leia con fluidez y elegancia, dándole un ritmo y énfasis a la historia que pudo sentirse parte de ella cuando comenzó a leer.

Magi era una aguerrida maestra y le enseño todas las artes que debía saber según ella para sobrevivir, le enseño a pescar después de varios intentos fallidos y a nadar después de atragantarse con el agua cuando se estaba casi ahogando, claro que era esencial saber cazar lagartijas y trepar para cortar manzanas de los arboles, a escupir lejos, a contener la respiración por más tiempo para buscar renacuajos en el fondo del agua, a distinguir la fruta madura, le hablo de gallinas, vacas y caballos como si fuera la mas experta veterinaria, le enseño a silbar y a cantar si no con buena voz si con el corazón.  Le advirtió de las alimañas venenosas y a prender el fuego solo con un par de maderos, le mostro que la mejor forma de sanar las heridas por las múltiples caídas y raspones era sin duda lavarlas y dejar de preocuparse pues pronto llegarían un par de nuevas antes de que sanaran las viejas.

Le mostro que debía buscar en el cielo y en el aroma del viento para anticipar una tormenta, así como que no había algo más refrescante que bailar bajo la lluvia. Corría como gacela y tenía la agilidad de un gato para caer cuando deseaba bajar de los arboles eso tambien lo aprendió Tony después de muchos golpes, pero nunca se quejaba, solo sonreía, era como si Magali le hubiera enseñado a sonreir pero no le hubiera mostrado como dejar de hacerlo, era feliz, muy feliz como nunca lo había sido.

Tony por su parte también fue un buen maestro, y el no sabría muchas cosas pues habia vivido su cortos ocho años encerrado, pero lo poco que sabia lo compartió con su amiga,  le enseño de letras, como se escribía su propio nombre y el de su padre, le dijo que algunas estrellas tenían nombre y que había historias grandiosas de ellas. Le enseño a leer y hacer cuentas, aprendió a darle los nombres correspondientes a los fenómenos de la naturaleza y a hablar con  propiedad, mas nunca lo hacían pues estando juntos a quien le importaban las reglas de etiqueta y el refinamiento que Agustina intentaba enseñarle al joven.

-Hay muchas cosas que no comprendo. -Dijo interrumpiendo su lectura.

-¿Cuáles?

-¿Qué tiene de relevante saber escupir, contener la respiración y cazar lagartijas?

Hermione comenzó a reírse.

-Supongo que se a que te refieres. -Dijo intentando aplacar su risa por la cara de disgusto del rubio. -Cierra los ojos. -Le pidió

-Eso que tiene que ver con lo que te pregunto.

-Quiero explicarte porque era importante, por favor. -Le pidió y al final Draco cerró el libro y se dispuso a obedecer a regañadientes.

-Está bien.

-Quizás no entiendas lo que sorprendente que era para ellos conocer de cosas tan simples de la vida como esas, pero es porque tu conoces de magia y lo que para un pequeño sin magia es increíble no tiene tanta relevancia para un pequeño mago, pero te lo voy a explicar de esta manera.

Hermione saco su varita y apunto a la cabeza al rubio para realizar un hechizo que conectara sus recuerdos con los de ella para mostrarle algunos en específico.

-Cuando somos pequeños. -Comenzó a explicar. -Aprendemos de manera lenta y tenemos la capacidad de sorprendernos porque no conocemos muchas cosas, mi primer recuerdo de ver el inmenso cielo azul lleno de nubes blancas es hermoso y aun ciento que mi corazón late con fuerza cuando lo admiro pero no se compara con la primera vez que lo admire. ¿Recuerdas la primera vez que volaste?

-Claro.

-¿Qué sentiste? Recuérdalo y así yo lo veré y lo sentiré como tu acabas de sentir mi recuerdo.

La castaña sintió su corazón acelerado por la emoción, nerviosismo y mucha adrenalina correr por su cuerpo y de repente sintió como si ella misma estuviera sobre una fina escoba volando.

-Fantástico. -Admitió la leona. -Ahora piensa recuerda alguna otra vez que volabas.

Draco recordó una vez en los jardines de la mansión de sus padres volando mientras practicaba.

-Sigue sintiendo un gran placer al volar, pero no se compara con esa primera vez, con la primera experiencia, asi Antoni y Magali descubrieron un nuevo mundo para ellos, y encontraron en la simpleza de la vida la capacidad de asombrarse por los pequeños milagros de la existencia, que cuando crecemos dejamos de admirar.  Quizás siendo grandes perdemos la capacidad de sorprendernos y encontrar algo hermoso en lo cotidiano, el lo que parece ordinario pero que no lo es.

Malfoy abrió los ojos y eso rompió el hechizo que habían mantenido. Hermione le había compartido recuerdos específicos de su vida, la primera vez que llego al colegio y lo admiro imponente, la grandeza de un amanecer, la sensación agradable de recibir su primer libro, cuando descubrió que era una bruja, esos eran recuerdos de su infancia y aunque para él era algo completamente irrelevantes en su propia vida podía entender a que se refería la leona.

Pero le era difícil recordar algo que le hubiera proporcionado la satisfacción que sentía Hermione con esos recuerdos. Y de repente algo llego a su mente, no era un recuerdo viejo, era por lo contrario uno reciente, bastante a decir verdad, y en ese recuerdo estaba Hermione sentada entre sus piernas  sosteniendo ese mismo libro que ahora tenía en sus manos y leyendo, y sintió primero tranquilidad al escuchar su voz dulce y una inmensa felicidad cuando antes de reanudar su lectura le sonrió con tan sinceridad y dijo -Claro amor.

"Amor" no sabía cuántas veces había escuchado ese tipo de palabras, demasiadas veces pensó, y de demasiadas mujeres pero nunca había sentido la misma satisfacción combinada con emoción al escucharla de los labios de su leona. Era como si el empezara al revés que el resto del mundo y su capacidad de sorprenderse a penas estaba despertando gracias a Granger.

-Entiendo. -Dijo ahogando un suspiro el rubio y Hermione sonrió.

-Supongo que después continuaremos leyendo, es hora de ir a dormir. Hasta mañana. -Se levanto para irse.

-No tan rápido. -La detuvo para besarla con ternura. -Nunca te vayas sin mi permiso. -Ordeno.

Pero lejos de ofenderse por ese tono autoritario la castaña sonrió y lo beso de nuevo. -Ya puedo irme. -Dijo con un tono de sarcasmo y rodando los ojos.

-Hasta mañana. -Fue la respuesta y la vio subir los escalones.

Draco Busca EnamorarseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora