⚠ACTUALIZACIONES LENTAS
El bien y el mal siempre se han visto envueltos en el conflicto. Quién gobernará en el mundo es imposible de saber. Los ángeles y demonios han luchado durante toda la existencia, involucrando al ser humano de por medio.
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Se Hun habia vuelto a discutir con su padre, y esta vez no era por su mala decisión acerca de la carrera elegida, sino acerca de lo que fue su gran metedura de pata.
Dejar aquel mundo de trabajos sucios junto a su padre fue algo que decidió antes de terminar la escuela. No era algo tan inhóspito, de hecho, era algo que su padre esperó. En ese momento en que su hijo se plantó frente a él y le dijo claramente que no queria saber nada del asunto, lo aceptó. Pero ahí es cuando empezaron realmente los problemas. Su madre no sabía nada al respecto y se percató de la distante relación que comenzaron a tener padre e hijo. Ninguno de los dos dijo nada en ese entonces, pero ella sin querer rendirse, buscó respuestas por su cuenta. Ahí fue cuando abrió los ojos y terminó por enterarse de lo que estaba mal en su familia.
Kris habia sido compañero de Se Hun por años en la escuela, al igual que lo fue Lu Han, por lo que los conocía a ambos. La mujer decidió buscar las respuestas en quienes eran los amigos de Se Hun. Su primera opción no fue más que un dolor de cabeza; Lu Han decía no saber nada de lo que hablaba, incluso se alejaba de ella cada vez que la veia, como si ésta fuera a hacerle algo. Y, lo cierto, esque la madre de Se Hun empezó a volverse loca con todo el asunto. Llamaba al joven constantemente para saber donde estaba, con quién, cuando volvería a casa... Esas llamadas se volvieron la alarma de Se Hun; sabía que su madre estaba poniéndose pesada y hablar con ella no iba a cambiar nada.
Se Hun dejó pasar unos días, fuera de su casa. Estuvo con Lu Han, quien le ofreció hospedaje sin ningún problema. El chico no tenía que preocuparse porque sus padres lo notaran. Desde que empezó la universidad, ellos le ayudaron a conseguir un piso cerca del lugar. Asi que Lu Han vivian cómodamente en soledad en su pequeño espacio, con la compañía de un gato callejero al que solía alimentar cada vez que lo veía pasar cerca de su ventana. Se Hun le contó lo que había pasado con su padre y madre, pero no entró en detalles. No tenía el valor suficiente como para contar algo tan grave a alguien tan especial como Lu Han, no quería que lo rechazara.
Ese día, Lu Han tenía varias cosas por leer para la universidad, pero con Se Hun a su lado le era imposible concentrarse. Él era un chico aplicado que daba su mayor esfuerzo por lograr grandes objetivos; sus padres creían en él y sus capacidades, y esa era una de las cosas que más agradecia, tener apoyo de sus seres queridos era primordial.
Se Hun apenas llevaba ahí tres días; seguía asintiendo a la universidad, pero cada vez que salía, veía el vehículo de su madre estacionado fuera del lugar, esperando a encontrarlo. Claro que lo que Se Hun hacía en esa ocasión era salir por otro lado, evadiendo ese encuentro. Y lo curioso de todo era que su madre no había ido a preguntar por él o al menos parecía no tener esa intención. Quizás una persona como ella, casada con con alguien con un apellido tan importante y nombrado en cada rincón de la ciudad, le hacía difícil la tarea. Podría llamar la atención y, así terminar divulgando sin querer su gran preocupación.