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A causa del cantar de los pájaros, el pelinegro abrió los ojos de golpe

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A causa del cantar de los pájaros, el pelinegro abrió los ojos de golpe. Eran las seis de la mañana de un día sábado y, molesto por ese motivo, los volvió a cerrar para obligarse a caer en el sueño. Para su mala suerte no logró volver a dormir, una vez despierto ya era muy complicado volver a la tarea anterior. Asi que después de maldecir, se levantó de golpe y fue camino al baño para lavar su cara con agua fría. Extrañamente, ese día no hacía tanto frío como otros, quizás debía ser porque el calor se había conservado alrededor de la habitación o quizás sólo era su imaginación.

Al tomar el agua entre sus manos y pasarla por su cara, sintió un alivio. Se miró al espejo y acomodó su pelo despeinado. No tenía mucho que hacer un sábado, aparte de estar con Ji Min y, podía ser, que si estaba junto a él su mal estar se le pasara. Aunque no hubiese tenido la peor de las pesadillas, su mente seguía cansada y su cuerpo se sentía pesado. Seguramente su descanso se debió a que Jin se quedó junto a él durante toda la noche, alejando malas sensaciones. Eso, claramente, era algo que agradecía porque si no hubiera sido por el ángel, habría despertado varias veces en la madrugada.

Más tarde se cambió de ropa y se dispuso a bajar a la cocina. La casa estaba sumida en el silencio y la tranquilidad, como era costumbre, pero eso a veces le traía malos recuerdos de cuando la casa de Ji Min se encontró de la misma manera.

Sus botas sonaron a cada paso que dio en los escalones, siendo así el único ruido de la casa. Yoon Gi no se preocupaba porque fuera a ser una molestia, la mayoria de los sábados Nam Joon no estaba allí. Pero eso no quería decir que Amy tampoco estuviera. De hecho, la primera persona que se encontró en esa mañana fue a la mujer. Estaba sentada, de piernas cruzadas, sosteniendo una taza de café y, con la otra mano, mirando su teléfono. Al darse cuenta de la presencia del pelinegro, Amy lo miró de reojo y simplemente movió su cabeza a modo de saludo.

—Buenos días...— dijo Yoon Gi sin apenas ganas—¿Nam Joon salió?

—No, sigue durmiendo, aun es temprano—Amy sorbió un poco de café y dejó la taza en la encimera— ¿Qué haces despierto?

—Maldita sea, ¿qué te importa, Amy?—habló Jin, quien apareció de repente tras la espalda de la joven—Vamos, dile Yoon Gi.

—No dormí muy bien—le contestó. Seguido fue hacia el mueble para sacar una taza y servirse del café que parecía aun caliente —¿Hoy trabajas?

El ambiente entre Yoon Gi y Amy no es que fuera incómodo, pero sí extraño. Muy rara vez cruzaban palabras y se miraban; al fin de cuentas el pelinegro era un desconocido del que ella no sabía nada. Nam Joon le dijo que era un buen amigo que había perdido todo por ciertas circunstancias y que se quedaría con ellos el tiempo que fuera necesario. Amy no fue agresiva en su negación, pero sí pidió más explicaciones. Tampoco fue mala con Yoon Gi, simplemente trataba de no hablar mucho con él, aunque tuviera la sensación de que no era mala persona.

—Ah...—Amy miró su teléfono y abrió los ojos de golpe, quedándose en silencio por un momento —Sí, sí. Debo trabajar. Es más, ya me voy.

Caminos al infierno YoonMin +18 [Parte 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora