⚠ACTUALIZACIONES LENTAS
El bien y el mal siempre se han visto envueltos en el conflicto. Quién gobernará en el mundo es imposible de saber. Los ángeles y demonios han luchado durante toda la existencia, involucrando al ser humano de por medio.
Ver...
Estoy desestabilizado, no soy un caballo de espectáculo
No puedo ser refrenado, por supuesto
Estoy desestabilizado y sin recompensa
Fui tatuado al revés
Fui tatuado al revés
Al revés
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Era la hora justa para que Ji Min saliera de casa y llegara a la universidad con tiempo. En la noche estuvo estudiando, lo más concentrado que pudo, para el examen de ese día. Estaba preparado, su cabeza aun tenía la información almacenada con las palabras exactas del libro, sólo esperaba que cuando se sentara frente al papel no se le olvidara todo de golpe. A pesar de que iba bien y sus notas le podían dar un gran alivio, no debía caer en picado tan rápido. Tuvo suerte de que Jin lo tranquilizó un poco y lo ayudó a fijar su cabeza en la lección y no en cosas que lo podían perjudicar.
Los padres del chico no se encontraban en casa esa mañana, por lo que no pudo ir en auto y debió caminar hasta el lugar.
Esa mañana tan temprano estaba fresca, había nubes oscuras que se mezclaban con las blancas y el color del cielo se veía apagado. Ji Min antes de salir, tomó la precaución de guardar su paragüas en la mochila por si se largaba a llover.
Al llegar, saludó a alguno de los compañeros de su clase pero éstos ni siquiera tuvieron la amabilidad de sonreír. Eran bastante distantes con él. No era algo que le molestara, incluso si no querían hablarle por todo los años que le quedaban de carrera, estaba bien. Ji Min intentó hacer amistades, pero todos se veían ya con su grupo formado. El único compañero que había hecho era un chico de un año superior.
A veces Ji Min se sentía solo en sus clases, veía a todos hablar, bromear y ayudándose con las lecciones. Creía que no era justo para él que todos se portaran de ese modo, pero aun así lo dejaría pasar y se centraría en sus cosas, al fin y al cabo iba a la universidad para estudiar y no para hacer amigos.
La primera clase fue aburrida, su profesora de pintura había faltado y quien tomó su lugar por ese día parecia no tener ganas de dar clases. Los dejó practicar un poco sobre los lienzos utilizando los materiales que tuviesen y pintando así algo de diferentes tonalidades. En ese momento, Ji Min se dio cuenta de que sólo llevaba consigo el color rojo y negro. Pensó en pedir prestado algún otro, pero era más que seguro que nadie le dejaría sus óleos, eran muy caros y cada cual los cuidaba como si fueran oro.
Preparó todo sobre su caballete y se quedó en blanco, sin saber qué hacer. Su mano sostenía el pincel en el aire, pero nada venía a su cabeza. Era frustrante ver cómo algunos de sus compañeros ya empezaban a pintar como si nada, él también quería poder hacerlo.