⚠ACTUALIZACIONES LENTAS
El bien y el mal siempre se han visto envueltos en el conflicto. Quién gobernará en el mundo es imposible de saber. Los ángeles y demonios han luchado durante toda la existencia, involucrando al ser humano de por medio.
Ver...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—¡Estoy furioso, Nam Joon! —se escuchó a Jin gritar desde la cama, donde estaba sentado de piernas cruzadas.
Amy estaba en la habitación, arreglando su ropa para luego guardarla de nuevo en el armario. Había olvidado planchar algunas camisas de Nam Joon, a éstas las dejó apartadas a un lado para que cuando terminarse con lo suyo siguiera con lo otro. Su cara no se veía bien, en realidad hacía dos días que fingía sentirse bien. Le sonreía a Nam Joon cada vez que le preguntaba si estaba todo correcto, Jin sabía que no era así, había algo en ella que lo estaba poniendo realmente furioso. Sentía otra presencia allí entre ellos y eso no le gustaba.
—Amy, ¿prefieres que pida algo de comida? —preguntó Nam desde las escaleras en dirección a la cocina, con su teléfono en la mano.
—Sí, como gustes.
Jin la miró con el ceño fruncido, su enojo era tal que hizo que la ropa que acomodaba se desparramara cuando ella se dio la vuelta. Sus blusas y vestidos quedaron tirados en el suelo como si un remolino hubiese pasado por ahí. Cuando se dio cuenta de que sus prendas estaban a sus pies, miró asustada a su alrededor. Claro que ella sabía que podría haber alguna especie de espíritu en la casa, pero no era común que eso pasara. Decidió entonces ignorarlo, pero Jin persistió. Volvió a tirarle las cosas cuando las dobló.
—¡Nam! —lo llamó asustada, saliendo del cuarto a pasos lentos—Creo que hay algo en el cuarto.
—¿Algo? —el peligris soltó aire por su boca, ya sabiendo que se trataba de Jin. Subió las escaleras y le dijo a la chica que bajara a pedir la comida. Seguido entró al cuarto y miró al castaño —¿Qué estás haciendo? ¿Estás aburrido, Jin?
—¡Sí! —el ángel se puso de pie sobre la cama, cerró sus manos en un puño y empezó a abrir las puertas del los muebles, tirando todo lo que había dentro de éstos.
—¡Basta! ¿Por qué te comportas de ese modo?
—¡Todo está mal! ¿No te das cuenta?—volvió a gritar, para finalmente salir por la ventana.
Jin se largó, su aleteo rápido dejó en el camino varias plumas cayendo. No quería estar allí por mucho más tiempo. Prefería irse con Lu Han o con Ji Min, aunque con éste último sabía que no podía hablar de forma directa porque era imposible que lo viera y, en esos momentos, necesitaba expresar su odio, su malestar. Jin no podía seguir sintiendo eso en su cuerpo, esa sensación irritante de que algo más estaba a su alrededor.
Cuando se marchó sin ninguna dirección en particular, Nam Joon se quedó mirando por la ventana del cuarto cómo se alejó. Le resultaba extraño ese comportamiento sabiendo que Amy estuvo viviendo con él varios años, y por tal motivo, debía de estar ya acostumbrado. No le gustaba para nada que hiciera cosas así, parecía un niño encaprichado al que no le prestaban atención. No le dio importancia, pensando en que más tarde volvería a casa y se puso a ordenar todo el desastre.