Capitulo 1

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Khalesi.
-¿Tienes lo que te dije?

-Si, en orden y seguro.

-Muy bien, debemos apresurarnos antes de que todo se descubra.

Evan se acercó a la persona que estaba atada, y le quitó la cinta que le impedía hablar.

-¡Por favor, no les hagan nada! ¡Soy yo a quien quieren! Les ruego que no les hagan daño...

Evan la calló con una bofetada.

-¡Cierra la boca! Ahora escúchame bien...-Tomó su cabello y lo jaló para que levantara su cabeza-Pagarás lo que me hiciste. Porque conmigo nadie se mete.

Las lágrimas de la mujer caían mientras negaba con su cabeza y no cesaba de susurrar muchos "lo siento", de pronto su vista se posó en mí...

-Por favor... Por favor ayúdame...
Algo en mí dolió, la manera en la que lloraba me hacía recordar que tenía una familia y que nosotros le estábamos robando algo... La libertad. Inmediatamente hice callar esos pensamientos.

-Te lo mereces-Le escupí-No eres digna de tu familia, no eres digna de estar en este mundo. Todos estarán mejor sin tí. Nunca más volverás a traicionar la confianza de la gente. Nunca más vas a herir a alguien.
-¡Por favor, lo siento!

Evan la evaluó de pies a cabeza y lentamente se acercó y le dijo algunas palabras en el oído, por la expresión de la mujer apuesto a que debieron ser malas, muy malas. Su llanto de intensificó y volvió a repetir cuanto lo sentía.

Mi cabeza dolía, ya no soportaba los llantos. Evan se había ido a buscar algunas cosas, mientras yo me quedaba a cuidar a la "pobre mujer" pero realmente me cansaba escucharla lamentarse todo el tiempo.

-¿¡Puedes callarte, por favor!? ¡Me tienes harta!

-¿Nunca amaste a alguien? ¿Nunca fuiste feliz?

-Oh, claro que sí. Claro que amé a alguien, y volveré a amar. Claro que soy feliz. Creo en el amor y en la felicidad. Por eso también creo que la gente como tú no debería vivir, deberían ser exterminados del mundo para dar lugar al amor y la felicidad.

-Listo, mi niña.

Evan entró con una pistola... Jamás había visto una. La limpió muchas veces y se reía muy fuerte entre tragos.
Se acercó a la mujer y comenzó a acariciar su cara con la mano.

-Pobre, mujer. Nunca verá a su marido ni a su hijo... Ya no verá a sus papás... ¿Te despediste de la luz del sol? Tú traicionaste a alguien que te amaba. Te valió su amor y fuiste a buscar migajas en otros brazos. Pero escúchame bien... Tu recuerdo se irá tan pronto como te vayas tú. Nadie se acordará de ti y dentro de unos años, tu familia olvidará que alguna vez estuviste aquí.—Apuntó a su cabeza—Khalesi, ven aquí. Tendrás las honores de hacer esto.

Tomé la pistola y automáticamente sonreí.

-Adiós, descansa en paz.- Apunté a su cabeza y ví sus ojos llorar, ví el dolor, ví su sufrimiento y ví su miedo... Pero no me importó.

-Si, limpiaré el mundo de la gente como tú, los mataré uno por uno... Lo juro, por mi nombre Evan Medici que lo haré.
Cuando terminó de decir esas palabras me miró y asintió.
Apreté el gatillo y mi sonrisa se intensificó.

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