Capitulo 2

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Con pesadez se levantó de la cama recordando porque había peleado con su pareja esta vez. Mientras cepillaba sus dientes pensaba en rendirse y ser la primera en llamar. Pues la última vez Riven había "perdido".

  Respiró profundo frente a su mesa de luz, donde sentía que su teléfono la retaba a llamar a su pareja.

Por fin pudo tomarlo y marcar su número. Pero no es coincidencia que las almas gemelas piensen igual. Riven se le había adelantado. Casi inmediatamente contesto la llamada.

-¡Riven! Hola- contestó algo nerviosa por la sorpresa anterior.

-Oye- se escuchaba decaído, señal que indicaba claro que esta pelea la ganaba ella.

-¿Si?- trató de sonar molesta.

-Admite que tengo razón-

-¿Que? No Riven. No puedes decirme que hacer, las decisiones las tomo yo porque es mi vida- y otra vez una sesión de pelea.

-¿Sabes que? Quedamos así. Si no les dices, no hacemos nada- sentenció cansado de pelear.

-Pues entonces no hablaremos hasta que decidas dejar de meterte en mi vida-

-Yo no me meto en tu vida Musa, no podría estar más dentro-

La causa de la lámpara rota era la misma que la de el adorno de porcelana: La dejo hablando sola, y ella se entero luego de diez minutos.

...

-Oigan, ¿Musa se quedó dormida?- preguntó la princesa de Solaria con grandes bolsas sobre sus brazos.

-Seguro que esa es la razón por la que no está aquí- añadió con sarcasmo cierta tecnopata. El hada arrastraba una caja muy pesada por los pasillos del centro comercial.

-Vamos Tecna- apuró Stella. -Esa máquina de uñas no pesa tanto-

-Pues ven tú- seguía empujando tal objeto hacia la salida.

Respiró profundo y con todas sus fuerzas iba a empujar la caja. Lamentablemente cayó al piso con una caja mucho más pequeña sobre su espalda.

-Lo siento, pensé que verías eso-  Flora era la misma de siempre. Con ayuda de magia pudo bajar el tamaño de la caja, pero no pudo avisarle a su amiga. Por lo menos era la única que no se reía y hasta la ayudó a levantarse.

...

Abatida, se levantó de un rincón de su habitación para bañarse. Cada paso que daba pateaba pañuelos usados.

Mientras secaba su pelo con una toalla mas pequeña que la que rodeaba su cuerpo. Miraba hacia su cama, pensando si ponerse el pijama y volver a la cama u optar por unos chupines y camisa a rayas.

Cinco minutos después la escena lo decía todo. Prefirió escuchar música con el pijama tirada en la cama.

Justo una de las letras le hizo acordar nuevamente en Riven.

Ambos buscaban un departamento en Magix en la habitación de Riven. Pero todo terminó con un Brandon algo confundido del porque Musa salió de la habitación de su compañero roja de ira.

Luego se disculparía por cerrarle la puerta en la cara cuando Brandon intentó acompañarla fuera de Fontana Roja.

...

-¡Winx!- tocó la puerta desesperadamente un hada de primer año. Al no escuchar respuesta respiró profundo y entró al departamento. -¿Winx?- miró a su alrededor sin saber en que puerta, esta vez, podría tocar. -¡Ayuda!- gritó sin control. Si las Winx dormían, ese grito las despertaría y las pondría alerta.

Claramente Musa oyó tal grito y sin importarle su vestimenta salió corriendo a ver que pasaba.

-¡¿Que sucede?!- salió de golpe de una de las puertas.

-Señorita Musa. Vimos a una hechicera en nuestra habitación-

-¿Hechicera?- respiró profundo y con toda calma se puso un par de pantuflas y salió con calma.

-¿No te transformarás? Nos advirtieron que no nos acerquemos a ellas- comentó temerosa el hada primeriza.

-Descuida. A tu edad sin magia derrotamos un ogro- recordó caminando por los pasillos.

-Pero esta hechi...-

Un sonido explosivo sobresaltó a ambas femeninas, haciendo que Musa corriera lo más rápido posible hacia el cuarto atacado.

Al llegar abrió la puerta tan fuerte que esta impactó contra la pared fuertemente. Musa ya tenía su mano derecha con una luz roja, al tanto de cualquier movimiento, atacaría tal intrusa.

En un instante llegó la alumna que pidió ayuda y le indicó donde estaba.

Al entrar a la habitación se sintió plenamente orgullosa de esas tres alumnas reteniéndola en un campo de fuerza al que mantenían solas.

-Las tres son muy fuertes chicas. Las felicito- tomó del hombro de una. -Vayan y descansen-

Con cierto miedo el trío de alumnas deshizo el campo y se fueron.

Musa observó a la intrusa. Cabello hasta la cintura y negro, sus ojos eran de un miel intenso. Bastante atractiva. Por su apariencia debería tener dieciséis años, no pasaba del segundo año en Torre Nubosa. Ella la miraba con algo de temor y hasta vergüenza.

-¿Que querías aquí?- preguntó con voz autoritaria.

-Solo era una broma- respondió algo molesta.

El hada se quedó pensando. ¿Valía la pena molestar a Griffin por una travesura? Realmente no.

-Ven- la tomó de la mano y la ayudó a levantarse.

Ambas caminaron hacia el balcón.

-¿Sabes teletransportarte?-

-No, aún no-

-Entonces no deberías infiltrarte aquí sin saber si podrás escapar- Luego de un minuto en silencio dijo -Cierra los ojos cinco segundos y relájate-

-¿Me convertirás en sapo?- sonó temerosa.

-Claro que no. Te llevaré a tu escuela. Pero si vuelves, consideraré tu idea- comentó seriamente, aunque por dentro le daba gracia tal situación.

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