Capitulo 18 La primera navidad en familia

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POV Hermione

La llegada de la Navidad fue bastante desastrosa para nosotros. Para empezar tuvimos la fantástica idea de remodelar a la casa el día 20 de diciembre por lo que el estrés que teníamos era de proporciones épicas. Además, para no trastocar demasiado los horarios de los bebés, decidimos que las comidas y cenas familiares se celebrarían en nuestra casa. El 23 de diciembre aún no había terminado de colocar la cocina y apenas sabía cómo funcionaban los aparatos nuevos, y con Blaise pululando por todas partes, eso era una tarea titánica, tuve que pedirle a Theo de favor que tratara de frenarlo cuando se le ocurriera alguna travesura en alguna parte de la casa.

Hasta entonces habíamos tenido siempre a los mellizos a nuestro lado en el salón en sus portabebés ya que se despertaban continuamente, no tenían un patrón de sueño definido y acabábamos de salir de la horrible época de los cólicos. Sin embargo, unas semanas antes de la remodelación vimos que ya empezaban a tener un patrón de sueño más claro y periodos de sueño más largos (3 o 4 horas seguidas), por lo que empezamos a acostarlos por la noche en su habitación antes de cenar para tratar de que poco a poco fuesen adquiriendo una rutina de sueño.

Pues bien, fue empezar estas fechas y esa pequeña rutina de sueño que habíamos logrado saltó por los aires estrepitosamente. Para empezar descubrimos algo que ya intuíamos; nuestra familia no es nada pequeña, aunque la familia de sangre si lo es la familia añadida ya es grande de por si, y son muy ruidosas. Además mis mellizos, de alguna forma, notaron que había más trajín de lo habitual y se alteraron muchísimo. En concreto, el día de nochebuena acabamos cenando casi a la 1 de la mañana porque no había manera de dormir a los niños y cuando al fin lo logramos, descubrí que el pavo no se había terminado de hacer porque sin querer Blaise le había dado al botón de pausa en el horno, cosa de la que nadie se dio cuenta (hasta entonces ni siquiera sabía que los hornos se pudieran pausar).

Las demás comidas y cenas salieron un poco mejor, aunque el día de fin de año tuvimos que tomarnos las uvas en medio de la cena, ya que a las 12 de la noche aún no habíamos terminado de cenar porque los niños no se querían dormir a su hora y también empezamos a cenar tarde. Las abuelas estaban encantadas de pasearles en brazos por toda la casa y hacerles todo tipo de monerías pero yo estaba de los nervios pensando que se me iba a pasar el arroz con marisco que había preparado.

Por lo demás, los niños no se enteraron demasiado de lo que es la Navidad y en cuanto a nosotros, pues no disfrutamos nada la verdad. Como se podran imaginar, cuando llegó el 6 de enero respiramos aliviados, ¡Al fin se había acabado la Navidad! Y aun así los niños tardaron un par de semanas más en recuperar sus rutinas de sueño, y menos mal que lo hicieron porque hubo momentos en los que realmente pensé que nunca más conseguiríamos que durmiesen 4 horas seguidas.

Las moralejas aprendidas ese año fueron muy costosas pero más que aprendidas

Moraleja 1: remodelar en medio de la Navidad no es una buena idea por mucha ilusión que te haga estrenar tu nueva cocina y menos tener a Blaise cerca

Moraleja 2: Los padres recientes con bebés menores de 1 año deberían estar exentos de celebrar la Navidad, al igual que Blaise

Moraleja 3: dar de comer a mellizos y cocinar a pleno rendimiento durante casi 5 horas es materialmente imposible y con Blaise pululando a tu alrededor es cosa aparte

Moraleja 4: Debo dejar de ser tan orgullosa. Tenía que haber aceptado que nuestra familia nos trajera la comida hecha para la cena, y no empeñarme en preparar una sofisticadísima cena con mis propias manos.

Moraleja 5: El método para aprender a usar un horno nuevo basándose en el ensayo y error es muy arriesgado. Por algo el fabricante adjunta un manual de instrucciones con el electrodoméstico.

POV Draco

Porque tener un par de bebés, especialmente cuando son primerizos, tiene mucho de reinicio. De una vida nueva por construir y de un mundo por descubrir. Y es que cualquier acto habitual en tu día a día, aquellos que el tiempo y la costumbre acaban tiñendo del tono grisáceo de la rutina, recupera de pronto toda la intensidad de su color. Todo vuelve a ser nuevo de la mano de unos recién nacidos y la vida se llena de repente de primeras veces. De primeras veces juntos. La primera noche, el primer día en casa, la primera visita al pediatra, la primera tarde en el centro comercial, la primera mañana de museos, el primer viaje en coche, la primera sonrisa, el primer "ajo"... Y ahora la primera Navidad.

Los pequeños aún no son conscientes de nada, pero con su sola presencia ya ha hecho que montar el árbol y colocar la decoración navideña haya dejado de ser una rutina en blanco y negro. No quiero ni imaginar dentro de un año o dos, cuando los Reyes Magos y Papá Noel dejen de ser una ficción para volver a convertirse en personajes de carne y hueso, tan reales como la vida misma, gracias a la inocencia y la ilusión de nuestros bebés.

Arranco hoy también mi primera semana de vacaciones de Navidad. La primera después de Scorpius y Anthares. Siete días para disfrutar de la mamá jefa y de mis pequeños saltamontes. 168 horas para achucharlos y no separarme de ellos. 10.080 minutos para empaparme de espíritu navideño. 604.800 segundos para apreciar con todo detalle esos renovados colores que adquiere la vida al lado de unos bebés de poco menos de un año.

La emoción que siento en estas fechas con mis hijos son lo más increíble que me pudo haber pasado, el recuerdo de Tory seguirá en mi corazón, aunque fue algo trágico me dio el mejor de los regalos, mis dos hijos y una mujer increíble.



Próximo capitulo ........ cumpleaños de los mellizos 

Sin Pecado ConcebidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora