NOTA: Queridos lampires

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La emoción que siento el día de hoy es infinita e indescriptible. Un pedacito de mi está entre las líneas de esta bellísima adaptación con mis chicas camren, la cual ha terminado. Hoy cesa esta trama y posiblemente sea el final de mis temáticas con estas dos chicas y la razón es la siguiente.

He crecido, al igual que ustedes. Estoy trazando mi propio camino entre letras, poesías, canciones y constantes ideas en la cabeza que poco a poco van fluyendo. Me siento en una etapa más productiva, más creativa, más real como escritora, estoy trazando los versos de mi vida y los caminos de mis horizontes. Estoy logrando volverme letras incluso con suspirar.
Rápidamente, quiero contarles cómo surgió esta adaptación, por si les interesa.

Cursaba el segundo año de secundaria en una gran escuela del Estado de México, de las mejores de aquel municipio. No es por presumirles pero agradezco a mis padres por darme una educación de calidad y se que muchos no la tienen. En vez de llorar por no tener lo que otros tienen, agradézcanlo, porque yo estuve a punto de perderlo todo y gracias a ello valoro más mis cosas, mi vida, mi gente.

No recuerdo los nombres de la mayoría de mis profesores pero la profesora de español era chilena y amante de los libros. Me encantaría acordarme de su nombre, pero mis recuerdos son tan borrosos como mi vida al tener miopía y astigmatismo.

En nuestro programa de literatura ese año, habían varios libros juveniles. Algunos me gustaron, algunos otros no, pero entre estaba un pequeño libro del escritor Andrés Acosta. Un título que me intrigó desde el inicio por lo extraño.

OLFATO

Lo leí hasta que se nos permitió en clase y me enamoré de Fulvio, de Draga, De Edin, incluso del Coronel. Me cautivé desde sus escritos hasta la música que de ahí surgía. Conocí grandísimas bandas y personajes de la música clásica, pero nadie me enamoró como Tilo Wolff de Lacrimosa.

Aquel libro marcó mi adolescencia, me hizo interesarme más por los libros, por las historias. Tan sólo tenía catorce años cuando tomé ese libro por primera vez y lo hice mío al vivir las letras.

Nunca me olvidé del libro, en cualquier oportunidad que tuve lo mencioné, incluso cuando no salía a tema de alguna manera lo sacaba, por lo tan personal que se volvió ese libro para mi.

Decidí armarme de valor y buscar el libro después de problemáticas familiares. El libro que me vio crecer estaba un poco dañado, pero servible. Lo he atesorado desde entonces.

Quise relucir esta historia con una comunidad, un fandom específico: el Harmonizer. Para todos aquellos seguidores de Fifth Harmony y sobre todo camren, cuando este estaba en su auge, eso fue creado para ustedes.

Tuve la idea de hacer la adaptación desde dos mil quince, pero empecé a escribirla a inicios de dos mil dieciséis y dejé de hacerlo por cuestiones de la universidad además de una depresión ante un rompimiento amoroso en el cual llevaba más de un año. Pienso que cuando uno está vulnerable también puede escribir pero hacerlo es enamorarse del dolor y de la tristeza y eso no lo quise para mi. Si bien mis escritos más intensos son cuando estoy en un momento de vulnerabilidad, quiero mejor vivir entre la paz en vez de la agonía al escribir.

Dejé a medias el Fanfic. Muchas personas escribieron demandándome la continuación y eso me alivió el corazón, me lo calentó de una manera preciosa porque ni con mi primer Fanfic pasó aquello.

Empecé a seguir a Andrés Acosta en su Twitter y en su Instagram, en ocasiones fui notada por el en este proyecto con su obra. Nunca he tenido la intención de lucrar con ella y eso se lee en la sinopsis. Se le reconoce a él como único autor y hasta cierto punto, propietario de esta adaptación por su ingenio previo al crear la trama original.

OLFATO (Adaptación Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora