Capítulo 12.

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Narra Miriam:

Quedaban apenas dos días para el concierto en Madrid.
Buah, que heavy, eh, aún no me creo todo lo que esta pasando.
Tras el concierto en Barcelona fui a varias entrevistas, esos días fue todo un poco caos, apenas tuve tiempo para pensar, pero esta semana he estado en casa y he podido asimilarlo todo, bueno, todo no.
Estoy hecha un lío, la verdad.
Mimi y Ana me han invitado su piso para relajarme un poco antes de volver a verla.

Viven juntas desde que Ana dejó a Jadel al salir de la academia, Ana buscaba piso y casualidades de la vida, Mimi tenía habitaciones libres.
Y si, Ana también lo sabe, Mimi se fue de la lengua pero era obvio tras el drama que montó Mireya.
La canaria se ha propuesto ayudarme, dice que tiene un plan, aunque a mi todo esto me da vértigo.

Una vez llego al piso, llamo y tardan en abrir, abre la puerta una Ana despeinada y sonriente.

-Amiga, me da a mi que he interrumpido algo -digo riendo mientras le abrazo
Ana se sonroja un poco y le echa la culpa a Mimi cuando esta aparece por el pasillo
-No es mi culpa que te queden tan bien esos vaqueros -dice Mimi mientras le roba un beso
-Para hacer de Lumiere me voy a un hotel, eh
-Anda ya, no digas pegos -dice Mimi tras abrazarme
-Miri, ven que te enseñe la habitación

Sigo a Ana hasta la habitación y escuchó a Mimi gritar desde el salón.

-Espero que te hayas traído algo para ir de fiesta, que esta noche salimos
-¿De fiesta? ¿Un miércoles? ¿En serio?
-Es Mimi -dice Ana encogiendose de hombros y riendo.

Narra Mireya:

Estaba harta de dar vueltas, asi que le llame.

-Ricky, ¿dónde coño esta tu piso? Que llevo 15 minutos dando vueltas por Malasaña
-Voy a por ti, ¿dónde estas?
-Y yo que sé, aqui hay un carrefour de esos
-Venga voy, no tardo

Vi aparecer a Ricky a los 5 minutos, y menos mal, porque los tacones nuevos me estaban matando.

-Ella, sencillita, con taconazo de buena mañana
-Hombre, no iba a ser menos -dije respondiendo a su abrazo

Fuimos al piso, me enseñó la habitación y aproveche para cambiarme, no aguantaba más con esos tacones.

-¿Quieres café o ya has desayunado? -dijo Ricky cuando me vio aparecer por la cocina
-Venga, vale, pero uno clarito

Ricky se giró cuando terminó de poner la cafetera.
-Por todos los dioses, Mireya Bravo Reina del taconazo SIN TACONES, no te creo -dijo Ricky dramatizando
-A ver, que una también es humana
-Llevaba sin ver esto desde las clases de Magalí

Tras un rato bromeando, me pasó la taza con el café y nos fuimos al salón.

-Oye, ¿y has pensado ya que hacer con la leona? -dijo Ricky intentando tener tacto
-Tiene novio, ¿qué quieres que haga?
-Pero, ¿a ti te gusta? No gustar de un aqui te pillo, aqui te mato, me refiero a algo más serio.

Asentí, era una tontería mentirle a Ricky después de escucharnos dos noches seguidas en el hotel.
La última noche ambas nos olvidamos de todo lo que nos rodeaba, éramos solo las dos en la habitación, lo de fuera no importaba.
Y claro, Ricky estaba en la habitación de al lado y no dudó ni un momento en asaltarme en el desayuno y mucho menos tras ver como Miriam salia pitando de la habitación.

Ricky no sabía muy bien que decir, asi que se limitó a acariciarme la mano.

-Ya tengo asumido que para ella fui un capricho y que no va a dejar a Pablo por mi, asi que frente al resto haré como si todo siguiera igual pero tomaré distancia

Ricky asintió mirando su café, de repente alzó la cabeza como si se le hubiera encendido la bombillita

-Ella se lo pierde, stop drama, hoy salimos de fiesta
-Ricky, que estamos a miércoles hijo
-¿Y qué?

Iba a hablar pero se llevo el móvil a la oreja.

-Anita, dile a Mimi que si, que hoy se sale.

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