Narra Mireya:
No te vayas con él, por favor.
No me podía sacar la imagen de Miriam suplicando que me quedara, tan rota, tan frágil.
Llegamos a la casa del chico y empezamos a liarnos, y por mucho empeño que él ponía, no me podía quitar a la leona de la cabeza.
No paraba de comparar, todo lo que ella me hacia sentir con un solo roce a lo vacía que me estaba sintiendo ahora mismo.
Él empezó a desvestirse y mi orgullo no quería parar aquello, intenté seguir, pero otra parte de mi sabía que seguir con eso solo haría que por la mañana me arrepintiera.
-Para -dije poniendo una mano en su pecho
-¿Qué?
-Para -volví a repetir
-¿Te he hecho daño o algo? -dijo el chico con cara de preocupación
-No, simplemente no puedo hacer esto -dije apartandome de él
-Es por la chica de antes, ¿no? La que estaba llorando -dijo mientras se volvía a poner la camiseta
Asentí y él se ofreció a llevarme a casa, bueno, a la casa de Ricky.
Nos despedimos con dos besos y cuando me quedé sola caí en la cuenta de que, como era obvio, no tenía llaves.
Llamé a Ricky dos veces pero no me lo cogía, unos 20 minutos después me llamó él.
-Perdona no cogerlo antes, tuve que acompañar a las chicas a su casa, ¿dónde estas? -dijo Ricky
-En el portal de tu bloque, llevo ya un buen rato, ven rápido anda
Colgué y a los 15 minutos apareció Ricky.
-Pf, vaya pintas -dije mirandome en el espejo del ascensor
Estaba despeinada, con los tacones en la mano y el maquillaje destrozado después de llorar. Porque si, lo que había hecho mientras esperaba a Ricky era llorar como una descosida.
Ricky besó mi frente y me dijo que aún así estaba guapísima, entramos a su piso y me abrazó.
-Cámbiate y descansa, anda -dijo Ricky
-Buenas noches, descansa tú también -dije tras besar su mejilla
Me metí en la cama y todo me daba vueltas, no solo por el alcohol que llevaba en el cuerpo.
Me empecé a agobiar cada vez más asi que salí de la cama, estaba todo apagado asi que procuré no hacer ruido para no despertar a Ricky.
-Coño, que susto, ¿qué haces ahí?-dije llevándome la mano al pecho
-Pensar, ¿no puedes dormir?
Ricky estaba sentando en el sofá casi a oscuras fumando. Me senté a su lado y negué con la cabeza. Él me paso un brazo por encima con delicadeza y yo sentí como me rompía, empecé a llorar en su pecho.
-Desahogate -dijo dándole una calada al cigarro
-No me lo he tirado, no he podido -dije con la voz entrecortada- solo pensaba en ella.
-No sé si debería decirtelo, pero creo que debes saberlo -dijo Ricky acariciando mi cabeza
-Dime -dije secandome las lágrimas
-Miriam ha dejado a Pablo, después de irte ha empezado a beber muchísimo y lo ha soltado todo, deberías hablar con ella -dijo Ricky limpiando la lágrima que caía por mi mejilla
Asentí y volví a apoyar la cabeza en su pecho intentando asimilar lo que me había dicho. Comenzó a tararear una canción a la par que me acariciaba la cabeza y poco a poco me quedé dormida.
ESTÁS LEYENDO
Imprevisible
Fiksi PenggemarComienzo de la gira. FiestOT. Euforia, alcohol y una noche de pasión.
