Capítulo 38

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Capítulo 38

Había amanecido, Donghae durante toda la noche no pudo conciliar el sueño, no podía aceptar que su mujer fuera a ser de otro hombre, se negaba a que sus hijos crecieran al lado de otro.
Se levantó, se bañó y cambió de ropa para luego ir a la habitación de ________, como siempre, no se tomó la molestia de tocar la puerta, simplemente entró, ella al parecer se estaba bañando y sus pequeños cachorritos estaban en la cama.  Tomó primero a su hijo, él estaba despierto y aunque apenas tenía 6 semanas de vida, parecía que quería hacer algo que Donghae en ese instante no pudo interpretar, besó su frente y luego lo dejó en la cama. Iba a tomar ahora a una de sus hijas, pero justo salió ______ del baño, efectivamente se estaba bañando, pues estaba con una toalla alrededor de su cuerpo y una en la cabeza.

—¿Se te olvidó como tocar la puerta? —Preguntó ella en tono molesto.

—Si, se me olvidó —respondió cortante y luego tomó a su hija menor en brazos. —¿No has vuelto a soñar con tu amante?

—¿Mi amante? —Preguntó la princesa sin entender.

—Sabes muy bien de quien hablo —intentó no gritarle, sus hijas estaban durmiendo y no quería despertarlas.

—Ah, te refieres al hombre con el que me casaré —Le dio la espalda y buscó su ropa. —Si, volví a soñar con él, pero no tengo porque contarte que vi.

Regresó al baño y luego salió ya vestida y peinada, miró a su hijo y al igual que Donghae, sintió que algo quería hacer. Acarició su pequeña cabecita y el pequeño movió sus manitos.

—Estoy seguro de que quiere hacer algo —comentó Donghae, _______ lo miró.

—Yo también creo eso —dijo algo preocupada. —Quizás está enfermo.

—Lo dudo, pero si quieres llevémoslo al hospital, ahora irás a alimentar a nuestros sobrinos.

_______ Asintió sin dudar.

—Tú quédate con nuestras hijas, regresaré pronto.

—Está bien, pero no tardes. —ÉL sintió emoción cuando la princesa dijo “Nuestras hijas”, claro que aquellas princesitas eran de ambos.

La princesa tomó a su pequeño HyukJae en brazos y lo llevó al hospital, le hicieron un chequeo completo, el pequeño estaba completamente sano. Se sentía mucho más tranquila, pero aun así sentía que algo le sucedía a su hijo.

Regresó al castillo luego de alimentar a sus pequeños sobrinos, ambos seguían delicados, pero cada día se notaba un pequeño avance, estaba segura de que si Jessica estuviera con ellos, mejorarían mucho más rápido.

—¿Cómo te fue? —Preguntó Donghae al verla entrar a la habitación.

—Bien, el doctor lo revisó y dijo que no tenía nada, está muy bien.

Él se acercó a ella y tomó a su hijo en brazos, definitivamente ambos padres sentían que algo sucedía con su pequeño.

JaeJoong por otro lado, fue a ver a su mujer y a sus hijos al hospital, hubiera querido quedarse la noche anterior con ellos, pero no pudo ya que tuvo que ver algunos asuntos del reino.

—¿Cómo ha estado mi mujer? —Preguntó JaeJoong.

—Va muy bien, su majestad al igual que sus hijos.

—Iré a verlos.

El doctor lo llevó a donde estaban sus pequeños cachorritos, JaeJoong al verlos sintió algo en su corazón, eran tan pequeños e indefensos.

—¿Puedo cargarlos?

—Claro que sí, pero con mucho cuidado.

—Eso no tiene ni que decírmelo.

Tomó primero a su hija, era la más pequeñita de los dos, unas lagrimas cayeron de sus ojos, no quería que nada malo les sucediera a sus dos cachorritos ni ha Jessica.
Estuvo casi por media hora con sus bebés hasta que finalmente fue a ver a Jessica, sus ojeras y su delgadez extrema había desaparecido y eso era gracias al veneno para convertirla en mujer lobo. Se acercó a la camilla y depositó un besó en sus labios.

—Despierta pronto, mi reina, nuestros hijos y yo te necesitamos.

Estuvo por muchas horas con su mujer, no podía dejar de mirarla y de orar para que Dios tuviera piedad de él, por fin había encontrado a una mujer perfecta, la mujer que le robó el corazón, no quería que se la arrebatarán sin haber vivido una historia de amor.

Eran cerca de las 16:00 hrs. Cuando Jessica abrió los ojos, miró hacia todos, estaba desorientada.

—Mi amor… —susurró JaeJoong casi llorando por la felicidad. —Mi reina, volviste.

Ella no decía nada aun, tocó su vientre y automáticamente comenzó a llorar sin consuelo, creía que sus pequeños habían muerto.

—Mi reina, tranquila.

—Mis bebés, perdí a mis bebés —Sus lagrimas caían sin detenerse, él la abrazó fuertemente y ella lloró aun más.

—Nuestros hijos están bien, mi amor.

Jessica parecía no escucharlo, en su mente solo estaba que perdió a sus dos hijos. Lo mejor que hizo JaeJoong en ese instante fue ir a buscar al doctor y pedir también que trajeran a sus hijos, Jessica tenía que verlos.

—Tranquila, sus hijos nacieron con vida —dijo el doctor a medida que la revisaba. Ahora Jessica tenía movilidad en todas sus extremidades y eso era un buen signo.

A los pocos minutos una enfermera apareció con uno de los cachorritos en brazos, con mucho cuidado se lo entregó a Jessica y luego le entregó a la cachorrita.

—Aquí tienes a nuestros hijos, mi amor, tenemos un hijo  y una hija.

La desesperación que había sentido Jessica al despertar se había esfumado al ver a sus dos bebés, aunque estaba preocupada, eran demasiado pequeños.

—Son muy pequeños, tengo miedo, no quiero que les suceda nada.

En aquel momento ella ni siquiera se preguntaba como estaba viva, solo se preocupaba por sus hijos, ellos eran lo más importante en ese instante.

—Sé que nacieron antes, dime que están bien —miró a JaeJoong con los ojos cristalizados.

—Claro que están bien, mi reina. —Besó su frente y luego miró a sus pequeños.

—_______ ha estado alimentándolos poco más de una semana, eso los ha ayudado a mantenerse fuertes.

—¿Tú hermana? —Él asintió, Jessica no sabía que decir, había llegado a odiar a esa mujer y ella había ayudado a sus mas grandes tesoros.

—Debo ofrecerle una disculpa —dijo algo avergonzada.

—¿Por qué? —Preguntó él sin entender.

—No me he comportado bien con ella.

—Mi reina, primero debes recuperarte bien, ya todo eso se verá después.

—¿Cómo es que estoy aquí? —Preguntó sin entender. —Se supone que morí, había llegado a un lugar muy hermoso y se sentía una paz única, de pronto fue como si cayera a muchos metros y desperté.

—Es una larga historia —dijo el rey y luego la besó. —Ahora estaremos juntos, mi reina.

—¿Juntos? —Preguntó sin entender.

—Claro que sí, eres mi mujer, tenemos a nuestros hijos, quiero que muy pronto seas mi esposa.

—Claro que no, JaeJoong, yo no me casaré contigo.

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