capitulo 2

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La cabaña era preciosa, tenia una linda vista al parque, y quedaba cerca del centro medico.
Jericho la miraba desde la puerta mientras los ojos fascinados de Faith pasaban por cada rincon de la casa.
A primera vista, ella parecia una chica dulce con ese cebello azabache, hasta la barbilla, los vividos ojos azules, el menton largo y delicado, el hoyuelo en su mejilla, y sus escasos 1, 65 cm de estatura, cuando mucho. Pero cuando pasabas un poco de tiempo en conocerla, aflorava esa personalidad tan chispeante, y carismatica. Un contraste total con la suya.
Era una mujer hermosa, tenia que admitir; sólo para si mismo, por supuesto. Y tenia ese delicioso olor a coco y chocolate que solo le hacia pensar en comerla. Algo que le confundia; su especie no era conocida por su buen olfato. Pero la fragancia natural de Faith, golpeaba como un huracan en sus sentidos. Una desgracia.

La vio recorrer toda la casa.

-Lindo lugar - le dijo sonriendo- Sabes si traeran pronto mis cosas?

- No creo que tarden- se limito a decir

- Supongo que tienen que revisar que no esconda nada

Él prefirio no contestar, en cambio dio media vuelta y se dirigió a la salida.

- Puedes usar el teléfono. Vendre mañana.

- Son las 6 de la tarde. No quieres quedarte a tomar algo?

La prgunta lo tomo por sorpresa. Sin embargo, aunque una parte suya queria quedarse y conocerla más intimamente; otra sabia que debia mantenerse alejado de su tentador olor; ella no le estaba ofreciendo sexo. Alejo esos pensamientos tan pronto como llegaro. Sexo y Faith, no podia pensar en eso.

-No. Pasaré mañana sobre las 9- fue lo ultimo que dijo, antes de abandonar cerrar la puerta tras de sí .

Un poco de remordimiento lo embargo. Quizas no estaba siendo muy amable con la mujer. Pero no podia evitar el tener los pelos de punta, cuando estaba cerca.

Caminó unos pocos paso, antes de subirse a un árbol con agilidad. Tenia perfecta vista a la casa. Sin que pudiera verla intimamente. Fantástico .

Lo más lógico era irse a su casa, en la sección de las especies, ducharse, comer algo y dormir. Ella no podria salir de casa, sin que el guardia de patrulla la detuviese, asi que su permanente vigilancia no era necesaria. Pero por alguna razon, no podia moverse de su sitio. Queria verla más tiempo. Asegurarse que era inocente. No era racional de su parte, pero era inevitable.

Con un gruñido frustado se acomodo más cerca de la vivienda, a medida de que pasaban las horas, y el cielo negro tomaba lugar sobre su cabeza.
Le era más facil verla moverse por la casa. Ella estuvo un rato largo en la planta baja, antes de que un macho bajara de un carrito de golf hacia su casa. Se tensó por un segundo, antes de notar que se trataba de Obsidian. Traía su maleta y su bolso en las manos.
No pudo tener un vistazo de ella, por la gran figura del macho abarcando toda la puerta.
Pudo escuchar su conversacion cordial antes de que él diera media vuelta, y Faith, cerrara la puerta. Se relajo en su lugar.
Faith no tardo mucho más en subir a la habitacion de la segunda planta.

Con un poco de vergüenza consigo mismo, se acerco al grueso tronco que estaba cerca de su ventana. Era arriesgado. Pero tenia conocimiento de las limitaciones de los seres humanos. Ella no deberia ser capaz de verlo con la poca iluminacion.

La vio desaparecer en el cuarto de baño, con una muda de ropa.

-Pensaba que no te gustaban las humanas. - La voz aspera de Obsidian lo tomó por sorpresa. Gruño como advertencia, sin voltear. Sabia que estaba tras suyo. -Podrias contestar, ya que subí hasta aqui por ti. Odio subir a los árboles- refunfuño

Jerichó- Nuevas Especies Donde viven las historias. Descúbrelo ahora