Realmente quería ir con el, ese viaje significaba un cambio, y necesitaba ese cambio. Y que mi papá me dijera que no podía ir, significa seguir atada a este lugar resistiendo a las burlas y abusos, necesitaba un cambio en mi vida.
- ¿Por qué?- Pregunté notablemente enojada, esto debía sonar como un tonto capricho, pero para mi no lo era. Tenía más valor que un capricho.
- Miley..- Advirtió Shawn en voz baja
- Porque yo lo digo, y debes obedecerme, soy tu padre
Reí irónica, mi padre.
- Mi padre- Dije sarcástica mientras reía y rodaba los ojos. - ¿El mismo padre que me abandonó cuando más lo necesitaba? - Añadí con furia, vi dolor en sus ojos, pero no me importó.Seguí- ¿El mismo que abandonó a mamá?
- ¡No voy a permitir que me hables...!
- ¿¡Que te hablé como!? - Le corté- ¡No te estaba preguntando si podía ir con Shawn! ¡Te estaba avisando!
Luego de eso, con el rostro rojo de furia, subí a mi habitación dando un portazo con la puerta de la misma. Luego comencé a caminar en círculos mientras murmuraba cosas intendibles. Seguía furiosa. Abrí la ventana y pasé una pierna para afuera, si Shawn podía subir y bajar por aquí, yo también podía.
- Miley...- Shawn tocaba la puerta levemente
Me apresuré a sacar mi cuerpo de la habitación, terminé de bajar por el caño de la calefacción justo cuando abrían la puerta de mi habitación. Corrí lo más rápido que podía, deseando que no me viera por la calle.
Ni siquiera sabía que diablos estaba haciendo.
Horas después de caminar en círculos por toda la ciudad, tratando de calmarme, terminé sentada en el puente donde Shawn pensó que iba a suicidarme, con los pies al borde mientras los balanceaba levemente hacia delante y hacía atrás. El atardecer se ponía por lo lejos, el cielo comenzaba a teñirse de varios colores cálidos, mientras que el aire comenzaba a ponerse más frío. Soplé levemente solo para ver que el humito que se formaba frente a mi para desaparecer rápidamente. No tenía campera, y ya comenzaba a notar en frío en mi cuerpo. Las luces de las calles se prendieron y el sol comenzó a desaparecer. Ya estaba más calmada y podía pensar mejor las cosas.
No hablaría con mi padre, ni siquiera le pediré permiso para ir, tengo diecisiete años, casi dieciocho. No le preguntaría, solo iré.
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Mala Reputación |S.M
JugendliteraturCuando tienes una vida difícil, sin amigos, sin padres a quienes importarles, sin personas a quienes importarles, todo es difícil, con burlas y maltratos de las personas. Es difícil vivir en una vida así, tener una mala reputación, lo hace más difíc...
