Capítulo 37

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Narradora Alice.

-Pequeña despierta.-dice una voz en mi oído y siento como me mueven.-Alice...-dice de nuevo y abro los ojos.-Vamos, tenemos que volver a la fiesta.-frunzo el ceño y de repente recuerdo que todos están abajo celebrando la boda.

-¡Dios! Corre vístete.-digo y me levanto con la sábana enrollada en mi cuerpo. Este se ríe y le tiro su camisa a la cara mientras me río.


Salimos de mi habitación y cuando voy a bajar las escaleras Stephen me agarra del brazo. Me giro y lo miro extrañada.

-Alice, ¿entonces volvemos a estar juntos?.-pregunta y yo encojo los hombros.

-No lo se porque nunca me has...-y antes de que siga hablando él se adelanta.

-Alice, ¿quieres ser mi novia?.-pregunta nervioso y no puedo evitar sonreír.

-Sí quiero.-digo y me acerco un poco más a él quedando muy juntos. Me pongo un poco de puntillas y lo beso.-Te amo.-digo en sus labios y este sonríe.-Vamos.-le agarro de la mano y tiro de él.

Bajamos las escaleras y frunzo el ceño al no ver a nadie en el salón. Miro a Stephen que me mira extrañado y andamos hasta el jardín. Siento como mi cuerpo se hiela al ver a Tomas apuntando a John con una pistola en la cabeza y a mi madre agarrada por dos hombres. Todo el mundo está en el suelo agachados y sin poder evitarlo ahogo un grito. Stephen me pone la mano en la boca para así evitar que se escuche pero ya es demasiado tarde.

Tomas me mira serio y otro hombre aparece y apunta a John. Este se acerca a mi y me sonríe.

-Querida hija, te estaba esperando.-dice y siento como mi corazón se para.-Ven.-niego con la cabeza y este levanta la pistola y apunta a Stephen. Abro los ojos y vuelvo a negar con la cabeza.-O vienes conmigo o te juro que vivirás de luto toda tu vida.-todo mi cuerpo empieza a temblar  y me giro hacia Stephen.

-Ni se te ocurra moverte de mi lado.-dice este apretando la mandíbula y yo niego con la cabeza.

-Tengo que ir con él. No quiero que os pase nada.-este me seca las lagrimas y le dedico una pequeña sonrisa.-Te amo.

-Y yo.-dice este y de repente siento como alguien tira de mi brazo. Veo como Tomas tira de mi mientras anda y de repente me pone la pistola en la cabeza.

-Ahora todos os vais a quedar quietos y quién se mueva tendrá la culpa de que yo apriete el gatillo.-un sollozo sale de mi boca y veo como Stephen se llena de ira.

-Cómo le hagas algo me encargaré de que no vuelva a respirar en este mundo.-dice Stephen y Tomas se ríe.

-No juegues con fuego muchacho, o te quemaras.

Uno de los hombres me coge en brazos y me llevan hasta una furgoneta. Allí me mete con mi madre y de repente alguien me pone un trapo en la cara y todo se vuelve negro.





-Mi amor, Alice.-dice una voz cerca de mi y poco a poco abro los ojos. Veo a mi madre mirarme y me levanto asustada.

-¿Donde estamos?.-pregunto al recordarlo todo y mi madre me agarra de los brazos.

-Tranquilízate mi amor.-dice esta y me aparata unos mechones de la cara.-Tomas nos ha secuestrado. Llevamos aquí dos días, pero tú te has despertado hoy porque te dieron más de la cuenta de un somnífero.-niego con la cabeza y mis ojos se empiezan a llenar de lagrimas.

-Me quiero ir de aquí.-digo desesperada y esta me abraza.

-Vamos a salir de esta mi amor.-dice en mi oído y en ese momento la puerta de la habitación se abre.

-Señoritas, el señor tomas las espera abajo en el salón.-mi madre asiente y la puerta se vuelve a cerrar.

-Mi amor hazme caso y sígueme la corriente. No te alejes de mi.-yo asiento y me levanto de la cama.

Bajamos unas escaleras y me doy cuenta de que estamos en una casa abandonada ya que todo está cubierto con sábanas y lleno de polvo. Entramos al salón y allí nos encontramos con Tomas. Este nos mira serios y siento mis piernas temblar.

-Así os quería ver, a mis pies.

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