AIDA PDV*
Dios mío, aún no me podía creer todo lo que había pasado ese día, no sólo estábamos en Londres juntas en un apartamento para nosotras solas durante un verano, si no que también habíamos conocido a los mismísimos Harry Styles y Liam Payne fruto de un encontronazo, por así llamarlo, en el aeropuerto.
Ese día fue el mejor de mi vida, y estoy segura de que también fue el de Carmen, durante todo el día nos "hablamos" a base de miradas que sólo nosotras comprendemos. Madre mía, ese chico, Liam Payne, conseguía poner mi corazón a mil revoluciones con tan sólo mirarme. Cuando estábamos en la cafetería simplemente me quería morir, no podía aguantarle la mirada ni un sólo momento, veía como Carmen y Harry se sostenían la mirada, e intentaba hacer lo mismo pero era totalmente incapaz, fijo que Liam pensó que menuda tonta estaba hecha...
Lo más increíble tal vez de esa noche, fue llegar a la habitación y saber que los volveríamos a ver, saber que ese no sería el último momento, si no uno de los muchos (espero) que le seguían.
Cuando vimos la nota simplemente... nos volvímos locas, nos iba a dar algo al corazón en cualquier momento, Carmen estaba exaltante, igual que yo. Una cosa de la que no podemos presumir ninguna es de ser tranquilas, en momentos así nos volvemos demasiado... como decirlo ¿locas? sí, creo que esa es la palabra, pero es una locura sana, una locura que no se cura y que sin ella no viviríamos.
-¡Tía, tía! ¡Que tengo su número, joder, que lo tengo!- Gritaba mientras observaba el papel aún sin creérselo. Yo estaba mas o menos en su misma situación, habíamos mirado el papel al menos 50 veces, es raro que no se hubiera desgastado ya de mirarlo taaaaanto.
-Carmen tía me va a dar algo, no puedo con esto, no puedo... ¡Dios! ¡no dejes que me muera por favor, si no nunca lo volveré a ver!- Aquello que había dicho era realmente una estupidez, y las dos nos dimos cuenta, asi que pillamos un ataque de risa de aquellos nuestros, que si los ve alguien, llaman al loquero enseguida.
Después de calmarnos un poco (sin abundante éxito) decidimos cambiarnos y meternos en la cama para poder dormir algo, cosa que sabíamos que iba a ser tarea imposible.
Teníamos que dormir las 2 en una cama matrimonial, ya que aquel apartamento no tenía mas, pero no suponía ningún problema para nosotras. Apagamos las luces, pero pronto aparecieron las de nuestros móviles.
-Carmen, no puedo dormir, es imposible...- Le dije sin levantar la voz, aunque estábamos solas.
-Ni yo... parece imposible que nos esté pasando a nosotras-
-Ya tía... cuando hace apenas 3 días soñábamos con conocerlos como si fuera imposible, y miranos ahora-
Nos pasamos toda la noche así, hablando de ellos, de todo lo que sabíamos de ellos, riéndonos de sus tonterías, leyendo tweets, soñando con momentos perfectos... Hasta que sobre las 6 o así, nos acabamos durmiendo las 2 casi sin darnos cuenta.
Nos despertó el puñetero despertador del móvil a las 8:30, teníamos un sueño increíble, pero nos importó poco cuando lo recordamos todo. En un santiamén hicimos la cama, desayunamos, nos duchamos y nos preparamos.
Nos sentamos en la cocina, nerviosas, era la hora de llamar a los chicos. Carmen marcó sin pensarselo (sino sería peor) y esperó. Supe cuando le contestó por su enorme sonrisa y porque se sonrojó, en eso eramos muy parecidas, siempre nos delataban esas manchas rojas en nuestra cara.
La vi muy ilusionada mientras hablaba con Harry, reía sin parar, normal, lo estaba yo y no estaba hablando con él asi que...
Colgó.
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Dime que me quieres
Fiksi Penggemar2 amigas de toda la vida, verán como su vida cambia radicalmente tras ser elegidas para un intercambio en Londres durante todo el verano. Un encontronazo en el aeropuerto será sólo el primer acontecimiento que cambiará por completo sus vidas.
