Teoría parte 1

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Tan rápido como mi brazo me permitió apague el sonido de mi alarma. Mis parpados pesaban tanto como una nube...Es muy serio, ayer aprendí que un elefante pesa al menos unas 6 toneladas y una nube pesa al menos 83 elefantes.

Estaba en ese proceso de todas las mañanas en las que me pregunto "¿de verdad quiero ser alguien?, ¿es realmente importante ir a clases?, ¿Quién fue el desgraciado que invento la escuela para ir a rematarlo?" mientras esas dudas penetraban sin piedad mi adormilada cabeza podía escuchar el seductor susurro al oído de mi almohada "quédate conmigo" sumándole la sensación de mis atrevidas sabanas envolver mi cuerpo.

5 minutos más. ¡Ja! Una burda mentira, hasta yo sabía que no serían solamente esos míseros 5 minutos. Y como todas las mañanas con el poder sobrehumano de sabrá el más allá o el más aquí, un poco mareada y sujetándome con firmeza a las sabanas de mi cama, me quede sentada esperando despertar completamente.

La rutina de la mañana siguió como tal, un hábito. Tome un baño, me seque, me vestí con unos pantalones, una camiseta y un suéter pues según el falso pronóstico en mi celular había un 80% de probabilidad que lloviese.

Baje y salude a mi madre. Comí, tome mi mochila y fui a la parada para tomar el transporte público. Con mis auriculares a un volumen no muy prudente miraba tras la ventana el mismo paisaje de siempre e imaginaba al ritmo de mi música cualquier historia que viniese a mi mente.

Con mi mano desnuda toque el vidrio del transporte, el leve contacto del vidrio frío con mi piel me hizo estremecer, el invierno había llegado finalmente. Mis secos labios formaron una sutil mueca intentando una sonrisa y no era para menos pues esta estación del año es mi favorita.

Al llegar al instituto maniobre entre estudiantes para no chocar con nadie hasta que un golpe mortal desde atrás detuvo mi caminar. Me quite un auricular y preste atención a la chica de expresión molesta.

—¡Hasta que al fin me haces caso! —dijo al cruzarse de brazos mientras rodaba los ojos.

Con una leve risa señale a mi pequeño aparato anti mundo. —Traigo en mi poder al símbolo universal de "no me molestes".

—¿Incluso para mí?—inquirió levantando una de sus cejas.

Alce mis manos—Nadie es inmune querida.

Bufo—Y yo que te traía las buenas nuevas.

—¿Hmmm?—Puse en pausa la canción y me quite el otro auricular para dejar guindado el cable sobre mi cuello—soy toda oídos.

Miro hacia los lados como si temiera que alguien le escuchase. "Ni que fuera a contarme los secretos de la CIA", su cabreado semblante cambio velozmente a uno emocionado. —¿Qué tal si tu chico desconocido es alguien popular?

Mi cara paso de serena a desconcertada, mis labios entre abierto solo atinaron a pronunciar un—¿Ah?

Ella asintió—Piénsalo, eso lo haría emocionante. Además al único Marcos que conozco es al capitán del equipo de fútbol y obviamente es muy popular, no hay nadie que no lo sepa.

Mi memoria intentaba buscar el archivo de un tal Marcos pero sólo salía error escrito en grande. Mire al cielo, al suelo y a sus ojos reiteradas veces hasta que reí incómoda rascando mi mejilla—Yo no tenía idea.

—¿QUÉ?—La pelinegra prácticamente grito salpicándome su saliva en el rostro.

—Supongo que no era información necesaria así que la olvide.

Ella solo negaba con un movimiento de cabeza suspirando decepcionada.

Palmee su hombro—...Olvida que el chico es popular, es imposible. En mi cabeza lo visualizo como un pobre gatito tiritando de frío bajo la lluvia.

—¿Cómo puedes ser tan mala con el chico, Kaily?

Yo solo me encogí de hombros. 

¡Ups! # equivocadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora