Gruñí una mala palabra. Me fije en el hombre mayor que se acercaba apresurado hacia mí y con mi vista di un rápido recorrido al gimnasio, percatándome de la atención de los jugadores en mi persona.
—Joven, ¿está bien?
"Me acaba de golpear una maldita bala de cañón en la cara, ¡¿Cómo cree que me siento?!"
—Estoy bien—mentí con una media sonrisa, me sentia apenada.
Escuche unos pasos acercándose y al percatarme me encontré al castaño que una vez vi en el pasillo al lado de Marcos. Se agacho y comenzó a recoger las hojas esparcidas en el suelo.
—¿Qué haces aquí?—la voz grave y profunda del hombre mayor resonó por toda la edificación.
Mi mente medio dormida se tardó segundos procesando las palabras, la cabeza me dolía y todo me daba vueltas.
—¿Estas mareada?—me pregunto esta vez el chico.
Intente levantarme fallando estrepitosamente, las piernas me pesaban y no respondían al comando del cerebro, seguramente así se sentían las personas que se ahogan en alcohol. Era un terremoto que solo yo sentía. El castaño se apresuró a sujetarme antes de que volviese a caer.
—Busco al capitán, el profesor de filosofía le envía esas hojas de trabajo—al fin formule la oración.
Su mano se aferró a mi espalda y la otra se escurrió debajo de mis muslos. Sin comprender mire confusa al chico que con una leve sonrisa mostraba sus camanances—Un gusto, soy el capitán del equipo de baloncesto, Ethan.
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¡Ups! # equivocado
Cerita Pendek¿Qué pasaría si un día cualquiera recibes un mensaje de un desconocido? -Maldición Marcos. ¡Responde! -¿Quién eres? Un error puede llevarte a...
