Carta parte 3

172 16 1
                                        

Luego de darle un jugo de naranja me senté en el sillón a su lado.

El castaño agradeció y tomo un sorbo—tranquila K, esta es tu casa, no te sientas incómoda—dijo con tono suave.

Tome un largo respiro y me desplome completamente en el sofá buscando la manera de relajarme. —Creo que hoy tendré pesadillas gracias a mi mamá—.Me estire y escuche crujir los huesos de mi espalda.

Tras una breve pausa escuche la notificación de un mensaje llegar a mi celular. Con sobre esfuerzo me incline hacia la mesa para tomarlo.

Novio de Marcos: ¡¿Me dejas reventarte la espinilla en tu frente?! :D

Despegue la vista del mensaje hacia los ojos de Ethan y le mire estoica—No.

—Oh, vamos—renegó como si fuese un infante. —No dolerá, lo prometo.

—No.

Le vi acercarse a mí, lo cual me provoco un escalofrió. Atemorizada me levante en un ataque de adrenalina del sofá, posicionándome del lado contrario. —¡Aléjate de mí!, ¡Esta espinilla es muy joven para morir!

Con intención de abrumarme, broto de él una imitación de risa barata de algún villano de película—¡Muerte a la espinilla! —alzo su brazo con euforia—¡Le daré muerte con mi mano!

Corrió hacia la derecha y yo hacia la izquierda, utilizando el sofá de escudo. Una finta, y él fue por la izquierda, instintivamente corrí hacia la derecha.

—¡Ya deja tus delirios!

Chasqueo la lengua—vas a ver que lo conseguiré—renegó entre dientes.

—¿Te vas a calmar?—le inquirí.

Asintió con una mueca de disgusto en su rostro. —Ni creas que me he rendido.

Exhale el aire caliente almacenado en mis pulmones y limpie la pequeña gota de sudor que se desprendía por mi frente con la palma de mi mano. —Bien...—di media vuelta sobre mis talones—...Iré por algo. Espérame aquí.

Con una poco de prisa recorrí desde la sala hasta mi habitación. Abrí la puerta de madera escuchando el usual ligero chirrido que emite, y busque en mi mesa de noche un peine y una cola para sujetar mi cabello.

Al encontrarlo regrese sobre mis pasos, encontrándome a Ethan jugando con sus dedos sin tener idea de que hacer. Reí para mí, "debe estar incómodo, sólo aparenta ser fuerte".

Me senté a su lado y él se exalto al sentirme. Me sonrió y yo le imite.

—¿Puedes amarrarte ese cabello?—me pregunto asombrado.

Inhale aire con orgullo inflando mi pecho mientras emitía sonidos burlescos—...No—afirme neutral

—Pfffff...—la risa no tardo en escapar de sus labios—date la vuelta y dame el peine—pidió amablemente.

Seguí al pie de la letra sus instrucciones. El peine se deslizo con gentileza entre mis cabellos, era como una suave caricia, parecía que temía que el encontrarse con un nudo me lastimara. El toque suave por un largo tiempo logro adormilarme y sin darme cuenta ya había terminado.

—Listo, aunque no creo que pueda llamarse cola de caballo—dijo dudoso mientras pasaba su dedo por la insignificante cantidad de cabello que podía sujetar con la cola. Unos mechones de adelante no tardaron en soltarse.

Se cruzó de brazos y me miro con una mueca—supongo que unos prensadores para el cabello servirán.

Sonreí ladinamente—Tranquilo, gracias por peinarme—dije al pasar los mechones detrás de mis orejas—a todo esto, ¿por qué sabes hacer una cola de caballo?

—Te equivocas cariño—fanfarroneo—tengo un amplio catálogo de peinados.

—¿Por...qué?

—Se resumen en muchas horas en YouTube y una hermana menor...Mmmm—coloco su mano derecha sobre su barbilla—ahora tendré que ver vídeos de peinados para cabellos cortos.

Escuchar su declaración me puso tan nerviosa que empecé a sudar de las manos—oye, no tienes que obligarte o...

—Calma Kaily, no me siento obligado, simplemente me gusta.

Sus palabras provocaron una violenta sacudida a mi corazón, la vergüenza afloro en mis mejillas—de-deberíamos...—tartamudee—empezar con la carta.

¡Ups! # equivocadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora