No, mierda no.
¡Que no sea Abraham!
¡Que no sea Abraham!
Con temor al ver a mi novio--si es que aún puedo llamarlo asi-- me giro.
Un fuerte suspiro sale de mis labios al ver a mi madre.
— Sol, la que te parió — pega una carcajada tapándose la cara —. Me asustaste, tonta. Pensé que era Abraham— muerdo mi labio con una sonrisa y le doy un zape.
— Hija, ese vocabulario — me regaña mi madre.
— Si, Mily. Ese vocabulario — veo como sol aprieta sus labios.
Entre cierro los ojos observadola.
Me paro de mi lugar y voy abrazar a mi madre. Ella rodea mi cintura y yo su cuello.
— ¿Me estás haciendo burla? — me alejo riendo — Mira nenita, está bien que sea enana y vos prácticamente una jirafa al lado mío, pero no lo sos. Sos de estatura normal.
— Yo te amo ma — beso su frente.
Nos sentamos y sol sirve las empanadas, que la verdad no sé en que momento las sacó del horno.
— ¿Y Abraham? — dice mi madre poniendo los vasos.
— No lo sé. Seguramente salió de casa — mi madre me mira confundidas.
— ¿No qué siempre saben dónde está el uno o el otro?
— Estamos peleando mucho últimamente y más con la llegada de papá tod.....
— ¿¡Tu padre estuvo acá!? — se levanta nerviosa.
— Si, ¿Por qué?
— ¿¡Qué mierda hacía Ernesto acá!? — se acerca a mi, revisando me — ¿Estás bien? No te tocó, ¿Verdad?
Niego rápidamente. A pesar de que se le haya ido la mano a mi padre, no le diré nada. Sé que mi madre es capaz de mandarlo a la cárcel y no solo por pegarme a mi, a su hija, si no por intento de violación.
Cuando tenía unos dieciséis o diecisiete, mi padre llegó borracho a casa. Había estado todo el día fuera. Desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche. A esas altas horas de la noche, yo estaba sola y mi madre como loca desquiciada buscando a su marido. Ernesto apareció en mi habitación pasada las doce y cuando lo miré, al instante por la forma en la que separaba y el olor horrible que largaba su ropa, te dabas cuenta de que se le pasaron las copitas, demasiadas. Me golpeó e intento violarme pero por suerte, no fue así. Todo se lo debo Abraham. Así fue como nos conocimos. Él era mi vecino y bueno, al parecer escuchó los gritos y se metió a la casa, re normal por suerte, pero los gritos que daba diciendole que no me tocará y demás, creo que se escuchaba hasta china. Estaba asustada, que le iba hacer.
— ¡Auch! — me quejo mirando a mi madre, la cual me sacó de recuerdos — Joder mamá, dolió.
— Bueno, estabas en tu mundo. Como siempre.....— susurra la último.
— ¡Te escuché! — arrugo mi nariz.
El ruido de la puerta principal nos saca de nuestra “pelea” extraña.
Abraham entra a la cocina un poco colorado y despintado.
“¿A dónde mierda fue para que vuelva así?”
Al ver la marca de unos pintalabios en su cuello, aprieto los puños.
Que no sea lo que estoy pensando, carajo.
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𝙰𝚖𝚘𝚛 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚌𝚘𝚛𝚛𝚎𝚍𝚘𝚛𝚎𝚜 [A.M] {EDITANDO}
FanficA ella le apasiona correr, ama lo que hace pero él, tiene miedo. Miedo a que a ella le pase exactamente lo mismo que le sucedió a él Novela 100% mía. No adaptar, ni copiar sin mi permiso. #1 en Abraham Mateo (Miércoles 18/3/2020) #12 en Abrahamers (...