04/05/1941
—Francisco, viste a tu hermana que yo estoy con Isaías —escucho que grita mamá en algún sitio de la casa.
A los segundos, se abre la puerta del baño.
—Vamos enana —se acerca Francisco a mí con una toalla y yo meto la cara un poco para abajo —Hay que irnos a casa de la abuela para celebrar el cumpleaños de Laura —se acerca a mí con la toalla en mano.
—No —niego con la cabeza —Quiero quedarme aquí.
—Mañana —rueda los ojos y coge mi brazo.
—No —chillo e intento soltarme de su agarre.
—¿Qué pasa? —veo entrar a Laura con un vestido rojo de mangas cortas y un cuello de flores blancas con algunos botones.
—No quiere salir —se levanta Francisco.
—Adela —se acerca a mí y yo la miro con el ceño fruncido —Hoy cumplo 16 años ¿recuerdas? —asiento porque mamá le preparó una gran tarta — Pues tenemos que irnos. ¿Quieres estropear el día de mi cumple? —hace un puchero con los labios y yo niego —Pues deja que Francisco te saque y te pueda arreglar —yo asiento y me pongo de pie en la bañera —Todo listo hermanito —le da una palmada en la espalda y sale dando una vuelta haciendo que su falda se vuele.
Francisco me coge con la toalla y me envuelve con ella cogiéndome en brazos. Salimos del baño y vamos hacia mi cuarto donde me deja en la cuna mientras él mira mi armario.
—No —niego con la cabeza cuando lo veo sacar uno de mis vestidos que menos me gusta.
—Ya —asiente —La tía Emilia tiene muy mal gusto —tira la prenda dentro del armario.
Al final saca un peto blanco y una camisa de mangas cortas roja con lunares blancos.
—Vamos a ponerte guapa —me coge en brazos y me sienta sobre el cambiador —Mamá —grita Francisco y yo le miro expectante —¿Le pongo pañal?
—Sí, por si acaso —grita de vuelta.
Me quita la toalla y me empieza a secar los brazos.
—¿Sabes qué? Tengo novia Adela —me dice mi hermano mientras sigue secándome.
—¿Qué es novia? —frunzo el ceño
—Es una chica que está conmigo. Como mamá y papá —me explica y me tumba en la mesa —Se llama Cristina —sonríe.
—Pañales no —empiezo a mover las piernas que me sujeta.
—Mamá dice que sí —se agacha y saca un pañal.
—Adela dice no —niego con la cabeza y veo como él sonríe.
—Toma mis llaves —me tiende y yo las cojo. Las miro y empiezo a toquetearlas.
Francisco me coge y me sienta de nuevo. Me meto las llaves en la boca y tiene un sabor raro.
—No te las metas en la boca —me regaña y me las quita guardándoselas de nuevo.
—¿Por qué? —hago un mohín con los labios.
—Porque está malo. Te vas a poner mala —me pone de pie y me pone unas braguitas blancas. Luego el chaleco y encima el peto.
—¿Qué zapatos quieres? —me pregunta enseñándome dos pares y yo le señalo los rojos —Buen gusto —ríe y me los pone.
Cuando termina de peinarme y ponerme un lazo blanco, bajamos donde están Juan y Laura.
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80 días
Teen FictionEl tiempo puede ser considerado algo poético para muchos autores, puede resultar una pesadilla para aquellos que quieren conocer el secreto de la inmortalidad pero no lo hacen, puede ser un alivio para los que desean que ciertos momentos pasen un po...