Cuarenta y dos. E

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Ha pasado casi una semana desde que se fue Benicio y debo de admitir que no lo extraño pero él fue la única persona a parte de Ámbar a la que le confié todo, mis secretos, mis preocupaciones, y termino siendo una jodida mierda, al menos donde esta ya no podrá hacerle daño a nadie, ni a el mismo.

-Hola -alcé la mirada de mis pies encontrándome con Ramiro-¿Me puedo sentar? -señaló el espacio que sobraba en la banca

Solo me limité a encogerme de hombros sin ningún interés

-Se lo que pasó con Benicio y quiero que sepas que no estas sola -coloco su mano sobre la mía

-No necesito tu lástima Ramiro -aparte mi mano- Ni la tuya ni la de nadie

-No es lástima Emilia -aclaró-Es empatia, se por lo que estas pasando y no es bueno que estés sola en momentos tan difíciles, se que Benicio era muy importante para ti y terminó decepcionandote y si te sirve de consuelo estaré aquí para ti cuando lo necesites

Lo miré frunciendo el ceño- ¿Me estas jodiendo?

-No para nada, te estoy hablando enserio y muy enserio. -volvió a tomar mi mano- Y creo que me gustas

-Ramiro he tenido una semana de mierda y lo que menos quiero ahora son tus malditas bromas de mal gusto -me levante de la banca y comencé a caminar dejándolo atrás

-¡Espera! escúchame por favor -hablo detrás de mi haciendo que girara a verlo-No se trata de ninguna broma Emilia, enserio me gustas pero tu y Benicio siempre estaban juntos y te veías muy feliz -suspiró- no quería arruinar eso.

-No sé que decir Ramiro, no creo poder volver a sentir algo por alguien después de lo que Benicio me hizo -negué apenada

-Lo sé y lo entiendo, -comentó- pero espero que puedas darme una oportunidad -bajo su cabeza jugando con sus dedos nervioso

-La tienes -coloqué una mano en su hombro sonriendo- adiós Ramiro- Me despedí de él con un beso en la mejilla.

( . . . )

-Creo que debería aclarar con Simón todo de una vez y dar el siguiente paso. -el comentario de Ámbar hizo que escupiera el jugo de fresa sobre la barra, Pedro me dio una mala mirada y fue en busca de algo para limpiar

-¿Qué? ¿Estas segura? -pregunté incrédula y esta asintió- Bueno, hasta que por fin haces algo bien.

-No me ayudes tanto, Emilia -Ámbar rodó los ojos

-Pues creo que reaccionaste tarde -murmuró mirando al escenario

-¿Por qué lo decís? -preguntó frunciendo el ceño

-Mira hacia allá -señalé al escenario donde se encontraba Simón cantando muy cerca con Emma

-Esa chiquita ya me esta cansando, ¿Cuando se extingue? -rodó sus ojos

-Tu también te has tardado en decirle las cosas a Simón -reí

-Lo sé Emilia pero esto para mi no es tan fácil como yo pensaba -suspiró frustrada

Rodé los ojos, siempre tiene que llegar Emilia al rescate -Déjamelo a mi, tu vete a tu casa

-¿Qué vas hacer? -alzó una ceja

-¿Confías en mi? -pregunté

-Bien, pero no inventes nada extraño Emilia -me señaló antes de marcharse

Bien Emilia, es hora de entrar en acción -¡Simón! -chillé haciendo que dejara de cantar repentinamente

-¿Emilia, que pasa? -preguntó bajando del escenario

-Ámbar va a tener sexo con un chico -hable despreocupada tratando de sonar creíble -Esta en la mansión

-¿Qué? ¿Y por qué no lo evitas? -preguntó

Piensa, Piensa, Piensa

-Porque yo no estoy completamente enamorada de ella como vos. -demonios Emilia, esto te pasa por querer hacerte la heroína- Así que ve y detenla tu

-¿Para qué? -preguntó nuevamente

-Ay no sé Simón soy amiga de Ámbar no una psíquica -rodé los ojos

-Este bien, voy a ir a verla, dile a Pedro que tuve que salir de emergencia -me pidió antes de salir corriendo del Roller

Yo caminé de nuevo a la barra donde Pedro volvió con un trapeador y una toalla para limpiar la barra y el suelo, no sin antes regalarme una mala mirada nuevamente a lo que respondí con una sonrisa incomoda.

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El capítulo de hoy fue simple pero importante ahre

Besos.

Mala Influencia; ꜱɪᴍʙᴀʀDonde viven las historias. Descúbrelo ahora