No todo esta perdido

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A unas pocas millas de las peleas de Argenta y Dante, estaban Jennifer con un joven llamado Gerald , alguien que afirmaba ser de los pocos que habían enfurecido a Dante hasta su limite. Tenía el pelo corto peinado de punta con gel. 

-¿Y por qué le molestabas tanto?- preguntó Jennifer apenas viendo todas las explosiones y los grandes erizos de hielo.

-¿No vamos a ayudarles?- respondió Gerald con algo de nervios.

-Nah, ellos se las puedes arreglar, así que ¿podrías responderme, por favor?

-Bueno, porque como hasta ese entonces ambos eramos los únicos que con la habilidad de absorber un elemento, en mi caso, era la electricidad. 

-¿Es decir que si te lanzo un rayo de cientos de miles de amperios, lo absorberías como si nada?

-Bueno, es lo mismo que cuando comes, si te pasas, seré un poco más débil hasta que vuelva a un espectro más normal, pero me sirve para mejorar mi tasa de aguante.

-Bueno, pues es bastante conveniente saberlo.

-¿Por?

-Tenemos compañía.

Era verdad eran dos hombre muy elegante con traje y fumando pipa. En ese momento, ella deseaba poder distinguir que clase de criaturas eran, sintió envidia del olfato de Dante por unos segundos mientras escuchaba como se acercaban intentando distinguir el peso de su contrincante y puede que, de pronto, si eran más, pero no; eran solo dos.

-¿Cuántos son? -preguntó Gerald preparándose para pelear.

-Solo esos dos... parecen ser muy fuertes.

Jennifer sacó su guadaña y se puso en posición de lucha. Había algo que la asustaba de ellos, puede que la manera tan confiada en la que se acercaban, el hecho de que no llevaran zapatos o puede que el hecho de que sus corazones sonaban demasiado fuerte y lento como para tratarse de algo humano.

-¡Un saludo cordial!-dijo uno de los dos con una voz muy grave y aterciopelada.

-Venimos para evitar que interrumpan la misión de nuestros jefes - dijo el otro con una voz algo molesta, al ser mas aguda y entre gangosa y nasal.

-¿Eso es todo?- preguntó Gerald poniéndose unos guantes de malla metálica - Yo esperaba algo más original para unos pendejos que se van a caminar descalzos a un bosque.

Los dos tipos solo soltaron una carcajada típica de cuando se imitan a los millonarios. De repente, dejaron caer sus finas pipas de porcelana y las aplastan pisándolas cuando empiezan caminando al frente.

-¡Que silvestre eres!- dijeron ambos burlandose de él.

- Eso es una broma muy pasada de moda - respondio Gerald mientras veia que se transformaban en hombres-lobo.

Esa escena hizo recordarle como se transformaba Dante antes que pasara todo. Jennifer nunca habia hecho ninguna cacería, estaba supremamente asustada, solo estaba acostumbrada a ver escenas de guerra o de sangrientas masacres, pero ver a un hombre transformarse en algo diferente, le atemorizaba pues no sabía cómo reaccionar.

-¡No es hora de tener miedo, Jenny! - dijo él disparando un rayo a uno de los hombres-lobo.

-¿ Me acabas de llamar...

-¡Si! ¡Vamos!¡No te quedes parada!¡LUCHA!

Jennifer perdio de inmediato el miedo, dándose cuenta que eso era igual que pelear con Dante o con Dino, pero esta vez, enserio, dándolo todo.

Ella no tardo en sentir la lluvia, por lo que decide no contenerse. Sus ojos tomaron un color verde manzana bastante brillante, era algo parecido a algun modo despertar, aunque en todos se notaban lo mismos, unos ojos que brillaban de un color representante de su elemento más afín, las diferencias tambien eran muy notables, a Dante le salian colmillos y vapor de la boca aunque hubiera cero humedad y su voz se distorsionaba para parecerse a la de una bestia, Argenta se ponia palido y su voz era acompañada por una voz femenina que se acompasaba con la suya. Ella se tornaba electrica, se podria decir que hablaban tres ellas a la vez, y su silueta se distorsionaba como una imagen digital mal sincronizada.

Gerald estaba bastante sorprendido, pero, aunque lo estuviera, no dudo ni un segundo en atacar a los hombres. Su puños davan donde debían dar, pero no hacían lo debían hacer. Sus ropas eran no conductoras y por tanto, solo cualquier golpe era inutil; ella, en cambio, intentaba cortarles con su guadaña, pero los cortes no servian, pues se regeneraban demasiado rápido y los rayos no daban queria dar.

La tierra ya estaba muy fangosa y era muy difícil tener algo de agarre, lo que, por lo menos para Gerald, era muy desventajoso, pues el no contaba con la suficiente energía o habilidad para pelear rebotando en la arboleda, en cambio solo se impulsaba con fuerza de manera que pudiera darle a sus contrincantes, fuera con la mano o fuera con el enlodazado pie. Aun así sentía que no podía igualar el ritmo de lucha de ella, es más, veía como ella ni siquiera tenia el ritmo de su respiración cambiado. 

En ese momento, el agua no solo empezó a notarse más densa, sino que comenzaba a sentirse más viscosa, primero como aceite y luego como más fango, la lluvia se acababa de convertir en un diluvio de barro, agua y granizo del tamaño de pelotas de béisbol.

Gerald ya no lo podía creer, cada vez le estaba costando más luchar, es entonces cuando ve que Yusuf, aunque recorriendo una gran ola de barro, que al verlo le dijo que se alejara del suelo, pero no tuvo tiempo de reaccionar y un montón de seres parecidos a personas que se movían como perros o hienas, ghouls, salieron del suelo y lo rodearon, no tenía escapatoria.

Fue entonces cuando Jennifer hizo caerle un rayo, en ese momento, al impactar, él duplica la potencia haciendo una zona en la que la electricidad se veía claramente, como cuando en los videojuegos te muestran que el agua esta electrificada, pero, esta vez, era en el fango, los hombres-lobo apenas hubieran podido aguantar toda esa cantidad de energía  capaz de acabar con tres o cuatro elefante con suma facilidad. Todos los ghouls quedaron totalmente fulminados y Yusuf y Jennifer aprovecharon el momento en que los hombres-lobos se distrajeron para acabar con ellos rápidamente. Yusuf enterrando a una profundidad donde la presión de la tierra hiciera tóxico el oxígeno y sus huesos se volvieran añicos y, Jennifer, cortándolo con su hoz con tanta velocidad que todos los trozos quedaron hundidos y repartidos en varios metros cuadrados del lugar gracias a que una gran ráfaga de viento se los llevo.

-¡La batalla fue mas fácil de lo que me esperaba!- comentó ella escurriéndose el pelo debajo de un frondoso pino.

-La verdad es que sí pero no- dijo Yusuf mientras ayudaba a Gerald a levantarse del suelo, pues se habia quedado agotado después de usar tanta energía -, hubiéramos podido haberlo hecho en menos de un cuarto de tiempo que como lo hicimos, yo me confié demasiado y casi me devoran vivo, y se podría decir que tú perdiste confianza, te contuviste pues no sabias si tus oponentes eran más fuertes que tú o no, pero al final, te contuviste demasiado y tu compañero fue quien lo terminó pagando.

-Lo sé... Y, hablando de nosotros, ¿Y el rarito de gafas oscuras y el mono rubio dónde están?

-No lo sé, quédate con Gerald, yo volveré a mi sector. Tengo que asegurarme que no viene refuerzos enemigos.

Yusuf se apura en volver a su sector intentando no meterse en el fuego cruzado de granizo y fuego, una vez de nuevo en su sector sonó el sonido que hizo el todos paran de luchar por un segundo y que los que no estuvieran luchando se estremecieran del temor, el sonido de un candado al romperse.

Sasha se apuro en llegar en la ubicación en la que estaba el conocido como NK. Si ella logra detener a Crimea se podría llegar a decir que no todo esta perdido.

Abriendo puertasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora