-¡Abuelo, ya 'toy lista! -dijo Ekaterina parada en una ventana abierta.
-Vale, empieza para que tu papá empiece.
-Vale.
En ese momento, da un salto fuera de la ventana para caer unos tres pisos hasta le suelo, Dante no puede evitar lanzarse por ella, hasta que se da cuenta, al sentirse como se chocó su cara contra el suelo, que ella era capaz de utilizar el aire para volar.
-Jajaja, papá ha besado el suelo.
Dante se levanto, y sacudiense un poco la ropa, se quita la chaqueta y se prepara. Todos habian salido a verlos jugar, notandose en ambos una mirada retadora.
Ekaterina era rápida y Dante estaba intentando atraparla en el aire, pero al carecer de una sofisticada tecnica en el control del aire, dependia de su capacisad con el fuego, más dificil de controlar. Ekaterina gano la primera ronda.
- Ok, lanza tu pregunta.
-¿Como se hacen los niños?
-Con mucho cariño y amor. ¡Pregunta respondida!
- No es justo.
- Tienes tres segundo para empezar a correr, esta vez no voy a ser tan blando.
Ekaterina salió volando y riéndose, Dante contó hasta tres y rapidamente la alcanzó, tardó solo tres minutos y medió.
- Te agarré... ¿Cuando es tu cumpleaños?
-Sera el ultimo sábado del año... Empecemos de nuevo, cuenta hasta tres y me buscas, ahora usare mi técnica supersecreta. Soy la mejor del mundo escondiéndome.
-Ok, eso veremos... Uno...
Ekaterina se volvió a lanzar a toda velocidad. Ninguno de los dos se habían dado cuenta que se habían salido de la zona usual de juegos que Dino tenía delimitada, pero como no solían haber muchos animales peligrosos y ella solía pasarse el día fuera volando, por lo que no se molestaba en poner sellos contra ciertas clases de bestias que pudieran aparecer.
Dante, al llegar a tres, supo que ella se habia ocultado pero lo que le llamo la atención fue que ella logró ocultar su olor casi a la perfección y que había pisado a una araña bastante extraña. Solo tuvo que seguir el leve olor de unas suelas de plástico, pero lo que más le extrañaba era las pequeñas redesillas que se iban formando en el suelo. Era como indicadores de proximidad, al encender su cigarrillo se dio cuenta de para que servian esos hilos...
Mientras tanto, Ekaterina ya se habia ido varios kilómetros sin querer y cuando se dio cuenta decidió aterrizar, lamentablemente parándose encima de la madriguera de una araña congeladora del tamaño de una vaca. Apenas sintió que el suelo se movió, empezó a correr enredándose la enorme cantidad de hilos de seda que le impidieron salir volando. Lo único que podía hacer era gritar...
Cuando Dante logro llegar donde ella, podía ver como ella intentaba escaparse de la red que la envolvía. Dante le dio un puñetazo impacto a la araña, provocando que esta se inyectara su propio veneno, las articulaciones de esta se paralizaron, aunque seguía viva. Bastó solo otro puñetazo para provocar la muerte de la araña.
- ¿Estas bien?- preguntó apenas logró sacar a su hija de la red, ella todavia estaba temblando y no era capaz de soltar palabra.
Dante solo le da un abrazo y ella empieza a llorar, necesitaba desahogarse. La arañas eran sumamente aterradoras, sobretodo para una niña de su edad. Él le sonrió para calmarla y mirandola a los ojos le dijo que se subiera a su espalda.
- Voy a enseñarte un pequeño truco por si te vuelves a ver en un problema como este -dijo agarrando una piedra del suelo y lanzandola a otra madriguera de araña-. Mira bien, Ekaterina.
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Abriendo puertas
FantasiDante, tras cuatro años enteros entrenando con Asura y ahora ya han pasado siete desde que empezó todo. No supo nada del resto de sus amigos, ni de su hermano o el resto de su familia. Ahora que le queda poco para alcanzar su máximo potencial, abri...
