14_ ¿Quien soy? ✓

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Carla

Casi se cumplían tres días desde lo que pasó en el bosque, me sentía mucho mejor, mamá dejó una nota diciendo que se iba al trabajo y que la perdone por eso. No tiene porqué pedir perdón, la comprendo. La misma enfermera de ayer entra en la habitación para decirme ya sé me había dado de alta hace unos minutos y que me vista, que mamá había dejado un cambio de ropa antes.

Y eso hago, luego, ya vestida, tomo mi mochila, la cual estaba reposando a los pies de la camilla, y la abro. Aquel libro verde me trae a la realidad. No estoy en el hospital por un dolor de cabeza y Julián no está aquí por una torcedura de tobillo que se hizo jugando fútbol. No, estoy aquí por qué corrí tanto para poder escapar de unas personas crueles que querían hacerme daño, y Julián está aquí por qué él no tubo la suerte de correr como yo. Y ambos estamos en el hospital por el motivo de que nos adentramos al bosque a encontrar una pista sobre el asesino de mi mejor amiga. Y este libro verde es la pista.

Lo guardo y tomo mis cosas, al salir le pregunto a la enfermera si puede decirme dónde descansa Julián. Ella me dice el número de la habitación donde se encuentra, y le agradezco.

Así que me encamino hacia su habitación, la habitación 203. En la puerta de la habitación estaba una pequeña pantalla que decían los datos de el paciente que se encontraba dentro, supe enseguida que debía de entrar. Respiro hondo, y cuando estoy a punto de entrar escucho a alguien hablarme.

— Carla, estás aquí.

Al voltear en dirrección a la voz, me encuentro a la madre de Julián.

— Señora, lo siento, no pude ayudarle a escapar, perdo...

Y antes de que termine de hablar, me abraza. Entonces le escucho decir.

— Gracias — me mira con una sonrisa, y me dice — ven, entremos.

Ella habre la puerta, al entrar lo vemos a él. Está recostado boca arriba, está conectado a un respirador. El suero pasa por los pequeños tubos, que ayudados con agujas insertadas la piel de sus brazos, llegan a él.

— Tubo una mejora rápida en estos tres días de reposo, la enfermera dice que ya no necesitará el respirador, qué más tarde se lo sacarán. Luego solo tendremos que esperar a que despierte — dijo ella, mientras acariciaba su mejilla y le daba un beso en la frente — puedes acercarte, estará feliz de escucharte y saber que estás bien.

Solo asiento con la cabeza, dándole saber que la escuché. Me acerco a él, tomo asiento a su costado y tomo su mano derecha con delicadeza, me acerco a su oído y le susurro: Julián, por favor despierta.

...

Así pasé las últimas tres semanas, lo visitaba todos los días y le pedía que despierte. Le contaba las cosas que pasaban en la escuela y lo bien que me llevaba con su mamá. Tal vez me tenía a mi misma intentando evadir el principal tema y problema de todo lo que pasó. Pero solo quiero que despierte.

Julian

Sigo flotando en este mar, llevo así tanto tiempo, no me puedo mover, solo siento el agua mover mis cabellos y lo relajante que es esto. Cada ves bajo un poco más, no sé si llegaré a salir en algún momento.

¿Estoy muriendo?

Pensaba que la muerte iba a ser aterradora, pero aquí estoy, con los ojos cerrados y tranquilo. Aquí es tan pacífico. Pero aún sigo cuestionandome cosas, las cuales me parecen muy importantes. ¿Quién soy?,
¿Porqué estoy aquí?¿Porqué no lo puedo recordar?

Preguntas sin respuesta, mente vacía y un sentimiento de angustia que no entiendo.

«Julián, si me puedes escuchar, vuelve por favor.»

Julián, ¿Ese soy yo? Y esa voz, juro que la he oído en algún lado, pero no recuerdo en dónde, no recuerdo nada. Así que intentaré recordar. Vamos Julián, recuerda, recuerda, recuerda.

«Te estamos esperando, te estoy esperando Julián»

Mi cabeza se empieza a llenar de sonidos e Imágenes «iré a revisar al fondo», «¿Un libro...?», «¡Corre, Carla!».

Carla... Ahora lo recuerdo. Tengo que volver.


Logro abrir mis ojos y levantar mi brazo izquierdo, lo alzo y observo un brillo y a alguien nadando a través de esa luz. Tomó mi mano y yo tome la de aquel personaje  lo miro por unos segundos y me doy cuenta que ese extraño personaje era Carla. Ella me conduce hacia arriba y cuando salgo a la superficie, aparezco en la sala de un hospital.

Al abrir los ojos una fuerte luz blanca me sega la vista, parpadeo fuertemente unas tres veces, y abro por completo los ojos. Al hacer ese acto me doy cuenta de que a mi costado está Carla dormida sujetando mi mano. Muevo mi brazo un poco, y con esa pequeña y suave acción ella se despierta.

Ella se soba los ojos, se queda ahí por unos segundos, su mano sobre su ojo izquierdo, mirándome. También la miro, espectante a su movimientos. Luego ella abre los ojos de asombro y salta a abrazarme. Dolió, pero no mucho, ella está feliz, y yo también.

Observo como se le empiezan a  humedecer ambas mejillas por las lágrimas. El abrazo era tan caluroso que creo que lo necesitaba, estuve un momento inmóvil del asombro, pero luego  rodeo mis brazos en sus cintura y continuo con el abrazo.

Unos minutos después se separa de mi abrazo, me mira a los ojos y me dice:

— Despertaste, te estaba esperando.




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 Desde mi CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora